¿Cuántas veces un descubrimiento arqueológico transforma sustancialmente la visión de un punto capital de la Historia? Es el caso de la sinagoga de Magdala y, sobre todo, de su Piedra de Magdala, en torno a cuya significación giró el acto convocado el pasado jueves por la Fundación Tierra Santa:

"Llevo doce años como extra en una película maravillosa, cuyo director es genial improvisando y mete y saca artistas continuamente": así definió el padre Juan Solana, LC, director del Proyecto Magdala, su propio papel en una historia arqueológico-espiritual que ha recogido el escritor y periodista Jesús García en su libro El Proyecto Magdala.


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Este jueves 15 de diciembre la obra se presentó en Madrid, en un acto convocado por la Fundación Tierra Santa que se abarrotó de un público entregado al relato del hallazgo de la única sinagoga del siglo I que se conserva, y donde con toda probabilidad predicó Jesucristo.


La réplica exacta de la Piedra de Magdala que pudieron ver de cerca los asistentes al acto. La piedra, un altar destinado a servir de soporte a los textos sagrados durante su lectura, reproduce el Templo de Jerusalén, un hecho que desconcierta a los investigadores.

Los asistentes pudieron ver de cerca una réplica exacta (procedente de la Universidad Francisco de Vitoria) de la mundialmente célebre Piedra de Magdala, cuyo original conserva la Autoridad de Antigüedades de Israel. Es el hallazgo arqueológico más importante en Tierra Santa en los últimos trescientos años, y tuvo lugar en 2009 en los terrenos adquiridos por el padre Solana cuatro años antes para construir la actual iglesia Duc in Altum.



En la introducción del acto, y antes de presentar a los intervinientes, José Miguel Abat, secretario general de la Fundación Tierra Santa, destacó la importancia del evento y del libro para dar a conocer Tierra Santa y fomentar las peregrinaciones con el objetivo apoyar a los cristianos de allí, uno de los objetivos fundacionales.


Jesús García resaltó en su intervención la sucesión de acontecimientos providenciales que determinaron su consagración al libro a raíz de su luna de miel en Tierra Santa, donde el padre Juan le explicó todos los hechos sorprendentes ("concatenación de milagros", dijo García) que marcaron la adquisición del terreno y su excavación y valor arqueológico: "El libro es el final de una espera, más que el resultado de una búsqueda", resumió su autor.



Jesús destacó que descubrimientos como los de Magdala son una llamada más a visitar los Santos Lugares: "Tenemos que construir una cultura de peregrinación a Tierra Santa", de modo que ése sea un objetivo vital de todos los cristianos. 

Por último, dijo que el Proyecto Magdala contribuye también a engrandecer la figura de María Magdalena, de la que se transmite con frecuencia "una imagen equivocada", olvidando que Jesús la eligió reiteradamente como testigo privilegiado de momentos cruciales de su predicación, vida, muerte y resurrrección,y que esta reivindicación ha de servir también para "valorar el papel de la mujer en la Iglesia".


La mujer como alma de Magdala fue también el mensaje fundamental que transmitió el padre Juan Solana. "El hallazgo de la sinagoga del siglo I es una partecita, pero... ¡el hilo conductor de Magdala es la mujer!", enfatizó.



Y refirió la anécdota de un cardenal a quien, durante un debate público, una persona del público le preguntó si había visto alguna vez a Dios: "He visto a Dios en los ojos de mi madre", fue la respuesta del purpurado.

"Una de las necesidades más apremiantes de nuestro tiempo es reivindicar la dignidad de la mujer y la vocación de la mujer", explicó el padre Solana, quien ha hecho construir en el templo de Magdala un atrio de las mujeres y donde se han celebrado varios simposios en torno a la mujer. Además el fresco más importante de la iglesia es la curación de la hemorroísa (Mc 5, 21-43), buena parte de los arqueólogos y artistas que trabajan allí son mujeres y, por supuesto, todo gira en torno a María Magdalena y en torno a la devoción del Santo Rosario.



El sacerdote mexicano contó que a todos los grupos de peregrinos les hace siempre la misma pregunta: "¿Quién ha sido la persona más importante para tu fe y tus valores?". "El 99,9% responden que su madre", dijo: "Son las mujeres las que edifican el templo santo de Dios, que somos cada uno de nosotros".

"En Magdala han confluido tantas cosas, personas e instituciones que me abruma", concluyó: "Estoy abrumado por el amor de Dios por nosotros, plasmado en estas historias maravillosas de un gran Dios que suceden en un lugar santo".

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