Nada recargado, ni de orfebrería. En el Monasterio de La Cartuja, la artesanía es sencilla, nada exuberante. Las figuras son alargadas, sin ningún volumen, sobrias, algo inusual en nuestra ciudad. Por ello, "todo el que viene a esta exposición queda encantado".

Así lo expresa Belén la encargada de la muestra artesanal de las novicias francesas, que cuenta con diferentes tipos de orfebrerías. Esta exhibición se puede visitar en el Monasterio de La Cartuja de Jerez de martes a sábado de 11 a 14 horas y algunas tardes de 16,30 a 18,30 horas. Algunas de las obras presentadas son de elaboración propia. Otras provienen de distintos monasterios que se encuentran dentro de su orden religiosa. También se pueden encontrar algunas botellas de vino donadas por la bodega Estévez y libros sobre la historia del monasterio cartujano realizado por un escritor portuense.


Las hermanas de Belén, desde sus principios, tienen como patrón a San Bruno. "Él fue el fundador de La Cartuja y por ello, ellas decidieron acogerse a ella".

Este monje, considerado como el padre de todos los integrantes de la orden cartujana [en el siglo XI], pasó sus últimos años de vida en un monasterio católico de rito oriental en la zona italiana de Calabria. Las monjas autoras de la exposición se inspiraron en esta etapa a la hora de elaborar sus obras.

Esta es la razón de que los motivos e iconografía utilizadas por ella no sean las habituales ni "a las que estamos acostumbrados a ver en este tipo de figuras de carácter religioso".

Esa gran singularidad de los objetos expuestos consigue que la primera vez que se visite no deje indiferente a nadie. La extrañeza de las mismas hacen que el público disfrute y desee repetir otra vez. "Aunque no acudan con frecuencia al monasterio, siempre que buscan algo en concreto vienen aquí a comprarlo", comenta.

Las piezas artesanales del muestrario son elaboradas con diferentes materiales, como por ejemplo la doromita o la marfilina provenientes de Francia. Al igual que los iconos de lámina y tela de seda expuestos en el monasterio situado a las afueras de Jerez. En cambio las demás piezas son realizadas por las propias novicias pero, quizás lo más costoso de elaborar por las monjas francesas son las piezas de cerámica pintadas a mano.

La voluntaria Belén explica cómo se realizan los objetos con cerámica: "Durante la elaboración de estas piezas de cerámica cada una de las hermanas se encarga de una parte de ese proceso. Primero, la hermana encargada del taller y del horno va poniendo en las puertas de las celdas de las hermanas las piezas de barro. Después, cada una de ellas las va pintando hasta que el día señalado las dejan terminadas en las puertas de sus celdas. Entonces la hermana encargada del taller las recoge, los encaja en el esmalte y las introduce finalmente en el horno".

La idea de realizar esta muestra no es una novedad creada por las novicias francesa. Belén comenta que es "algo habitual que la mayoría de los monasterios tienen en sus instalaciones" por el simple hecho de que ellos mismos tienen que mantenerse de alguna manera. "No existen subvenciones que los ayuden, ni hay dinero y por ello realizamos este tipo de exposiciones", expresa la encargada de la muestra.

Por último, en La Cartuja se puede conocer también un poco más la historia del monasterio en su museo. Durante la visita se explica todo lo relacionado con el monasterio jerezano desde la llegada de los cartujanos hasta sus últimas ocupantes.

A través de las figuras y de imágenes ilustrativas se desarrolla la vida de la congregación francesa, cómo es su día a día en el monasterio y cómo ellas mismas elaboran las piezas de barro que exponen en las instalaciones de La Cartuja.