Eutanasia, aborto, matrimonio homosexual, divorcio, etc. Todos ellos, según el autor, son estragos de la ruptura antropológica y generacional provocada por una democracia relativista y racionalista que ha marginado el poder de los vínculos humanos y ha negado la importancia de la moral compartida en la construcción de una sociedad.

“Crisis moral significa la incapacidad de las sociedades para definir la vida realizada en el bien, significa también la impotencia para establecer el bien común y la justicia, y esto es la esencia de la democracia”. Así de contundente se expresa Josep Miró en La sociedad desvinculada (ed. Stella Maris), un relato divulgativo que recoge diez años de análisis y estudios al frente del Instituto del Capital Social.

La progresiva degradación de Occidente en todos sus aspectos conforman la columna vertebral de esta publicación que ya se encuentra en las librerías. Un análisis escalonado que recorre por separado la política, la economía, la cultura o la moral común, y que converge finalmente en el concepto “sociedad desvinculada”, permite al lector detectar los problemas concretos que arrastra la modernidad y le conduce de forma amena a la tesis del libro, donde Miró propone un nuevo comienzo.

El autor acuña el término “desvinculación” para referirse a una sociedad donde se han roto los lazos humanos y todo aquello que los une. Así, afirma que “la exigencia de la libertad se desvirtúa si se olvida que el buen resultado -social, político, etc.- sólo se alcanza si se practica entre opciones de bien”. Y en esta línea denuncia que la libertad religiosa en la esfera pública se encuentra maltrecha: “Si opino sobre un hecho político a partir de mis presupuestos religiosos, y lo hago de forma explícita, lo lógico sería juzgar lo que digo en función de su bondad objetiva, pero no es así porque el presupuesto religioso invalida su bondad con independencia del grado en que la posea”.

















Gran parte del interés del libro radica en que abre debates como la desestructuración familiar, el invierno demográfico o la ideología de género como “estragos” contemporáneos: “Las instituciones son incapaces de aportar los hitos morales que la propia sociedad requiere y, en consecuencia, los individuos no tienen referentes para guiar su comportamiento social”. Podemos decir que Miró llama “sociedad desvinculada” a todo aquello que la sociología moderna engloba en el término “posmodernidad” .

La mayor virtud de este título consiste, seguramente, en que su propuesta para revertir la situación se aleja de los tópicos apuntados hasta ahora -en la línea de aprobar nuevas leyes- y propone transformar la democracia liberal, que ha llevado a la oligarquía financiera, en un sistema que recupere el concepto de amistad civil aristotélica, basado en la virtud.


Josep Miró i Ardèvol fundó y preside e-Cristians. Dirige el Instituto de Estudios del Capital Social en la Universidad CEU Abat Oliba. Es miembro del Consejo Pontificio para los Laicos, editor del diario digital Forum Libertas y patrono de la Fundación para el Desarrollo Humano y Social. Ha sido consejero de la Generalitat y portavoz de la oposición en el Ayuntamiento de Barcelona. Colaborador habitual de La Vanguardia -entre otros medios de gran alcance-, es autor de numerosos ensayos, y entre sus últimas publicaciones destacan El desafío cristiano (2005) y El fin del bienestar (2008).
Su incansable promoción de los valores cristianos en la regeneración democrática y su reconocida investigación de los desafíos sociales de nuestra época lo convierten en un autor imprescindible.

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Título: La sociedad desvinculada Ocio Hispano
Autor: Josep Miró i Ardèvol Amazon (ebook)
Editorial: Stella Maris Amazon (papel)
Páginas: 192 páginas  
Precio 17,90 euros