El beato Franz Jagerstätter, campesino austriaco de firme fe católica, padre de familia, fue ejecutado por los nazis en 1943 por negarse a servir como soldado de Hitler. Su sentencia de muerte dice: "no obedeció la orden porque rechaza el nacionalsocialismo", "declaró que por sus ideas religiosas rechazaba hacer el servicio militar con armas".

La Iglesia lo beatificó como mártir en 2007. En la homilía de la beatificación en la catedral de Linz, el cardenal Saraiva Martins proclamó: "En un tiempo como el nuestro, en el que no faltan los condicionamientos e incluso la manipulación de las conciencias y las inteligencias, a veces a través de formas engañosas que se sirven de las tecnologías modernas más avanzadas,  el  testimonio del beato Franz es un ejemplo importantísimo de inquebrantable valentía y de firme y fuerte coherencia".

Ahora la historia de Franz Jagerstätter quedará inmortalizada en la hermosísima película Una vida oculta, del muy premiado director Terrence Malick (Oso de Oro de Berlín por La Delgada Línea Roja; Palma de Oro en Cannes por El Árbol de la Vida). En España la película se va a estrenar el 7 de febrero.

El filme señala -como algunos textos del beato- que el juramento de fidelidad "al Führer" era una de las líneas rojas que se negaba a traspasar.

De 1941 a 1943 Franz escribió, desde el cuartel militar o desde la cárcel, numerosas cartas a su esposa. En el libro de 2007 de su biógrafa Erna Putz ocupan unas 120 páginas de texto que él escribió. Así, conocemos lo que pensaba y expresaba este campesino reflexivo, sabiéndose introducido en una maquinaria que, de persistir, lo llevaría a su ejecución.

Algunos aspectos de contexto que la película no recoge

La película de Malick es muy bella y recoge muchas frases del beato tal como están en sus escritos, aunque al centrarse sobre todo en la relación de amor y dolor entre Franz y su esposa, y en los sentimientos de ellos, no dedica atención a detallar bien el contexto político de su pueblo y de la Iglesia austriaca en las distintas fases que atraviesa el país.

Es muy recomendable leer el libro Cristianos contra Hitler, de José M. García Pelegrín (en librerías cristianas o en la librería online OcioHispano. No es largo, y en unas 170 páginas habla de 6 cristianos que se plantaron frente al nazismo. Sobre Franz Jagerstätter y su entorno y contexto da datos muy interesantes.

Aprendemos que Franz fue concebido fuera del matrimonio, y que cuando su madre se casó con otro hombre, teniendo él 10 años, fue adoptado por el marido de ella, el granjero Jagerstätter que le dio su apellido y herencia.

Aprendemos que antes de casarse Franz tuvo una hija natural, a la que visitaba y ayudaba a mantener.

Aprendemos que en su época juvenil, al ir a trabajar fuera de su pueblo, perdió la fe por un tiempo.

Aprendemos también que en su pueblo (un pueblecito austriaco en la frontera con Alemania, no lejos de donde nació Hitler) nadie votó por los nazis en 1931 (últimas elecciones libres, antes de ser Austria anexionada por Hitler), mientras que en el pueblo de al lado, Ostermiething, sí obtuvieron 50 votos. 

El beato, de uniforme, con su familia

Aprendemos que su obispo, Johannes Maria Gföllner, obispo de Linz de 1915 a 1941, era declaradamente contrario al nazismo, lo criticaba ya en la hoja diocesana en 1932 y en la del 22 de enero de 1933, teniendo ya los nazis el poder en la vecina Alemania, escribió: "El nacionalsocialismo padece internamente el delirio materialista de la raza, un nacionalismo anticristiano, una visión nacionalista de la religión, un pseudocristianismo; por ello, rechazamos su programa religioso. Todos los católicos convencidos han de rechazarlo y condenarlo".

En 1936 la hoja diocesana de Linz publicaría las críticas al nazismo de los obispos holandeses, y en 1937, un resumen detallado para leer en todos los púlpitos de la diócesis, de Mit Brennder Sorge, la encíclica anti nazi de Pío XI.

J.M. Gföllner, el obispo de Linz hasta su muerte en 1941,
fue muy crítico contra el nazionalsocialismo

En 1938 la Alemania nazi se anexionó Austria. En Viena los nazis contaban con muchos simpatizantes, y no muchos clérigos le opusieron verdadera resistencia. En la diócesis de Viena fueron encarcelados 9 sacerdotes en campos de concentración, sólo 1 falleció en ellos. Pero, según detalla el libro de García Pelegrín, en la diócesis de Linz, la del beato Franz, fueron apresados 40 presbíteros, de los que once murieron en campos o prisiones nazis. De hecho, en la región de Franz, de 11 sacerdotes que ejercían en la zona, 8 fueron detenidos por los nazis. 

La película de Malick trabaja muy bien la idea del chivo expiatorio: todo el pueblo presiona contra el hombre tozudo que se niega a servir a Hitler y "la patria". Pero aún en 1940, el párroco del pueblo, Joseph Karobath, fue detenido por los nazis acusado de predicar contra el régimen nazi. Todo el pueblo entonces presionó y declaró traidor y persona no grata a un labrador, Josef Wengler, a quien consideraban ser el "chivato" y delator. Todos, menos Franz, que estaba convencido de su inocencia. Y Franz tenía razón: se supo después que el verdadero denunciante contra el cura fue el maestro.

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Otros asombrosos "cristianos contra Hitler"

Estos y más detalles hacen que valga mucho la pena leer Cristianos contra Hitler, que recoge además las historias de otros 5 cristianos: 

- el obispo de Münster, Von Galen, que denunció la eutanasia nazi cuando nadie se atrevía, en una  homilía el 3 de agosto de 1941; el secretario de Hitler, Bormann, planteó detenerlo y ejecutarlo, pero se decidió dejarlo para después de la guerra; tras ella, Von Galen también criticaría algunos abusos de las tropas norteamericanas

- Willm Hosenfeld, el capitán alemán que no sólo protegió y alimentó al pianista polaco judío Szpilman (como recoge la película de Roman Polanski de 2002 El Pianista), sino a muchos más judíos y sacerdotes católicos, como recogen sus diarios y correspondencia hechos públicos en 2004

- el beato Karl Leisner, entusiasta del Camino de Santiago y el único hombre ordenado sacerdote clandestinamente en un campo de concentración nazi; pudo celebrar una única misa antes de morir en 1945; estuvo preso casi 6 años

-  el conde Helmuth James von Moltke, protestante ejecutado por los nazis con 37 años; en el juicio se le acusaba básicamente -protestaba él- de tener muchos amigos católicos

- Irena Sendlar, enfermera católica polaca que logró sacar del gueto de Varsovia a más de 2.500 niños judíos, salvando así sus vidas; fue condenada a muerte, pero se salvó porque la resistencia sobornó a un guardia; murió en 2008

10 frases poderosas del beato mártir Franz Jagerstätter

1. "Como cristiano, prefiero pelear con la Palabra de Dios y no con armas. No necesitamos rifles ni pistolas para nuestra batalla, sino armas espirituales -- y la principal entre ellas es la oración".

 2. “Si la tentación es tan fuerte que sientes que debes ceder al pecado, piensa entonces en la felicidad eterna. Con frecuencia ocurre que un hombre arriesga su felicidad temporal y eterna por unos segundos de placer...”.

 3. “Puedo decir por mi propia experiencia cuán dolorosa es con frecuencia la vida cuando uno vive como cristiano a medias; es más vegetar que vivir... Desde la muerte de Cristo, casi cada siglo ha visto la persecución de los cristianos; siempre ha habido héroes y mártires que dieron su vida — con frecuencia en formas terribles — por Cristo y su fe. Si esperamos alcanzar nuestra meta algún día, entonces nosotros también debemos ser héroes de la fe”.

4. “No puedo mentir. El régimen de Hitler es malvado. Llevará a nuestro pueblo a hacer cosas malas. Además, Padre, yo creo que Dios me pide vivir según mi conciencia. Si yo hago lo que creo que Él quiere que haga, entonces yo se que Él cuidará de mi esposa, mis hijos y todas mis responsabilidades".

5. "Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres[citando Hechos de los Apóstoles]

6. "Todos me dicen, por supuesto, que no debo hacer lo que estoy haciendo por el peligro de muerte. Yo creo que es mejor sacrificar la propia vida inmediatamente que ponerse en grave peligro de cometer pecado y después morir”.

7. [A su esposa] "Hoy hace siete años que pronunciamos nuestros votos de amor y fidelidad ante Dios y el sacerdote... Cuando miro atrás, al gozo... que he tenido estos siete años, me parece a veces que raya en lo milagroso. Si alguien me dijera que no hay Dios o que Dios no nos ama, y si yo fuera a creerle, no podría explicar cómo todo esto se me ha dado. Querida esposa... si tan solo no nos olvidamos de dar gracias y no nos retraemos en aspirar al cielo, Dios permitirá que nuestro gozo continúe para toda la eternidad

 8. "Debemos amar a nuestros enemigos, bendecir a quienes nos maldicen, orar por los que nos persiguen - y el amor de Dios vencerá y prevalecerá por la eternidad. Felices aquellos que viven y mueren en el amor de Dios”

9. "Si debo escribir con mis manos encadenadas, encuentro eso mucho mejor que si mi mundo estuviese encadenado. En una prisión ninguna cadena, ni siquiera una sentencia de muerte, puede robarle al hombre su fe y su propia libre voluntad. Dios da tanta fortaleza que es posible soportar cualquier sufrimiento, una fortaleza mucho más fuerte que todo el poder del mundo. El poder de Dios no puede ser superado”.

10. “Mis queridas pequeñas... que el Niño Jesús y su querida Madre del Cielo las proteja hasta que nos veamos otra vez”.