EVANGELIO

Bienaventurado el vientre que te llevó.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 11, 27-28

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la gente, una mujer de entre el gentío levantando la voz, le dijo:
«Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron».
Pero él dijo:
«Mejor, bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen».

Palabra del Señor.

 

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Porque no quiero.

Lo único que da la felicidad es el amor y la comunión se consigue aplicando el Evangelio a nuestra unión. Esa es la clave. Felices los que cumplen el Evangelio, es decir, los que aman como Cristo, porque es la promesa de Dios. Sabiendo esto, si no soy feliz, es porque no quiero.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Mercedes: Estoy tan a gusto él, me siento tan bien, tan comprendida, somos tan iguales.
María (Madre de Mercedes): Eso es el enamoramiento, hija. Todavía no os queréis de verdad. El amor es entregarse uno al otro, es desear lo mejor para el otro, desear que no muera nunca, no sentirse muy a gusto. Eso se llama complacencia.
(A los 10 años de casados)
Mercedes: Este hombre es un suplicio. No me conoce, no me comprende, siempre está a su bola, no se ocupa nada de mí. ¿Y esto es el amor? ¿Me habré equivocado de hombre?
María: Mercedes, te voy a decir lo mismo que te dije hace 10 años. El amor es entregarse uno al otro, es desear ante todo que el otro se salve, es perdonar, es saber ver el valor del otro a pesar de sus defectos. Por lo que me dices, el problema es que no estás amando a tu esposo. Esperas que él te ame a ti, y esa no es tu misión. Cuando apliques el Evangelio a tu relación con él, entonces estarás amando. Hace un rato he hablado con tu hermano Pablo, que me ha llamado quejándose, y le he dicho exactamente lo mismo. Ese es el amor que Dios quiere, el que nos llena, el que nos dignifica, el que nos hace felices, aunque nos parezca que no. Si de verdad quieres ser feliz con tu esposo, ya sabes lo que tienes que hacer.

Madre,

Queremos cumplir el Evangelio con nuestro esposo. Madre, sigue asistiéndonos, porque sabemos que contigo es posible. Bendita seas. Amén.