Año del Señor 2021
5 de octubre
 
Hola, buenos días, hoy Lety nos lleva al Señor. Que pases un feliz día. 
 
CORAZÓN AGRADECIDO
 
Hace unos días tuve que acompañar a una hermana al médico. Como ahora soy enfermera, forma parte de mi oficio. Cuando salimos del monasterio, la Madre Priora nos da una bendición propia de nuestra Orden. Es una oración muy bonita para rezar antes de emprender un viaje. Te la comparto:
 
“⁃ Dios que es Camino, Verdad, y Vida, disponga vuestro camino, pensamientos y todos vuestros actos, conforme a Su beneplácito. Amén.
 ⁃ Que durante el día os envuelva la sombra saludable del Señor; durante la noche os reanime el descanso amigo, como manifestación de Su gracia. Amén.
 ⁃ Que la diestra del Señor te conduzca admirablemente y que el ángel de la paz divina vaya delante de ti como compañero. Amén. 
 ⁃ Y la bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ti y permanezca para siempre. Amén. 
 ⁃ Caminad y meditad en el Salvador. Demos gracias a Dios.”
 
Me impresionó mucho la última frase: “Caminad y meditad en el Salvador” y esto es lo que fui haciendo durante todo el viaje. Me daba cuenta de la grandeza del paisaje, la belleza de la naturaleza, la cantidad de personas desplazándose a su hogar o o su trabajo. Por la calle, le pedía al Señor que bendijese a cada persona que me cruzaba y a su familia. En el hospital, le pedía al Señor que curase a cada enfermo, no solo el cuerpo, sino también el alma. 
 
Me daba cuenta de que, caminando en Cristo, la vida se te hace grande, todo tiene un sentido, todo es motivo de acción de gracias, porque todo se nos ha regalado. Pero todo este regalo está en Cristo.  
 
A veces nos pasa que nos quedamos meditando nuestras cosas, nuestros problemas, las relaciones que tenemos, el comentario inoportuno o qué hacer, qué no hacer, qué podía haber hecho… La meditación se queda en nuestra cabeza y en nosotros mismos, y el resultado suele ser la pérdida de paz. 
 
Dar vueltas sobre nosotros mismos no nos lleva a nada. Salir de ti mismo, entregarte… te hace feliz. Pero necesitas esa mirada nueva desde la gratuidad, desde el amor. Cristo te lo da todo. En Él encuentras la vida, el sentido. Él es el principio y fin de todo.  
 
Dar gracias por todo te libera el corazón, te enseña a ver lo bueno que Cristo pone en todo. Jesús daba gracias a Su Padre por todo. Para tocar el cielo necesitas un corazón agradecido. En el cielo entrará tu corazón agradecido. La gratitud es la compañera inseparable del Amor. 
 
Jesús nos dijo “yo soy el Camino”, por ello en esta bendición te dicen: “caminad en el Salvador”. 
 
Hoy el reto del amor es caminar y meditar en el Salvador, dar gracias por cinco cosas, las que quieras. Durante el día, vuelve tu mirada a Cristo desde la gratuidad.
 
VIVE DE CRISTO 
 
¡Feliz día!
 
 
©Producciones es El- Vive de Cristo (Dominicas Lerma)

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