Año del Señor 2018
6 de enero

Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.                              

¡NO TE LO VAS A CREER!

¡No tengo palabras! ¡No sé cómo explicarte! Y, claro, después de la inocentada... cualquiera me cree...

Mira, la noche de Reyes nunca ha dejado de ilusionarme y ponerme un “pelín” nerviosa. Pero, lo de ayer por la noche... ¡fue inolvidable! 

Los Reyes nos habían pedido que les hiciésemos un Informe de Conducta de los Niños de Lerma: vamos, decirles si habían sido buenos o no, y, como desde el Monasterio se ve todo, con gusto lo preparamos, escribiéndolo en un pergamino. Se lo teníamos que entregar a alguien que viniese en su nombre o, tal vez, a ellos desde nuestra ventana mientras pasaban en sus carrozas.

Adelantamos las Vísperas para poder llegar a tiempo, y... oh oh... la lluvia no paraba, tenía pinta de que se iba a suspender el recorrido de Sus Majestades. 

Terminamos Vísperas y, a pesar de la lluvia, todas corrimos y nos repartimos por las ventanas que dan a la calle esperando ver pasar a los Reyes: unas, al locutorio; otras, desde la sacristía... 

De repente, se corrió la voz:

-¡Noooo, por ahí noooo, en la iglesia! ¡Que están en la iglesia!

Corriendo fuimos a la iglesia... ¡y no daba crédito! ¡Eran los Reyes, con los pajes! Se acercaron a nosotras con las manos repletas de caramelos. Se habían desviado para visitarnos, nos dedicaron un rato inolvidable. ¡No imaginas qué emoción, estábamos desbordadas!

Luego me reía porque... ¡parece que no nos habíamos enterado de nada! Todas en las ventanas, en un lado, en otro, ¡mirando a la calle!, para encontrarles... y ellos... ¡esperaban en la iglesia! ¿Dónde iban a estar si no? El Niño fue el que movió sus corazones, por Él se pusieron en camino y no descansaron hasta ver al pequeño en el portal y ellos, ¡reyes, sabios!, cayeron a Sus pies llenos de plenitud. 

Ahora son ellos los que nos dicen cada año que merece la pena seguir la Estrella, tener ilusión, esperanza. Los regalos que hemos recibido esta mañana son un reflejo de todo ello, ¡y tienes que disfrutarlos! Pero, si realmente quieres encontrarte con lo que los Reyes encontraron, sentir la plenitud que sintieron... no te quedes en los regalos ni en las ventanas, como nosotras. Deja que ellos te lleven al Niño.

Ayer, ellos nos mostraron que no eran los protagonistas, que todo en ellos tiene sentido por el Niño. El mayor regalo que puedes recibir es tener un encuentro personal con Jesús. Deja que te muestren qué se encontraron en el portal, qué supuso para ellos para que su vida cambiase. Pídeles que te regalen tener un encuentro personal con Cristo, el mayor regalo para todos tus sinsentidos, para todo eso que no entiendes. Busca a los Reyes en el portal. Que Jesús sea el protagonista en tu vida.

Hoy el reto del amor es que vayas con los Reyes junto al portal. Ve al belén y muévelos como hacías antes y, con ellos, acércate tú también y pídele al Niño tener un encuentro con Él, que tu fe pase de la cabeza al corazón. ¡Feliz día de Reyes!

VIVE DE CRISTO
 

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¡Feliz día!

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