AGUANTAR SONRISITAS

 No sé cuál es la clave del éxito,
pero la clave del fracaso es tratar de complacer a todos.
-Stephem R. Covey-

          Me ha ocurrido varias veces en distintas ciudades españolas que, al coger un taxi, veo un rosario colgado del espejo retrovisor.

         Un día me animé y le pregunté al taxista cómo es que con los tiempos que corren, ponía un rosario en un sitio tan visible.
         -¿Dónde quiere usted que lo lleve? ¿en la guantera?
         -No, si a mí me parece perfecto, pero sospecho que esto le habrá costado aguantar alguna que otra sonrisita irónica, ¿no?
         -Pues mire qué le digo,-
me contestó serena, amable y firmemente el taxista-. Ciertamente, algunos gamberros han comentado entre sí en el asiento de detrás mi ocurrencia. Piense que lo llevo ahí desde hace más de diez años, y en tanto tiempo han subido al taxi miles de personas de todas las ideologías y educaciones. Pero le aseguro que si alguno me hubiera dicho a mí directamente algo contra el rosario o contra la Virgen, se hubiera acordado para toda su vida. No me gusta que se juegue con las cosas sagradas y tengo derecho a pensar como quiera y a no esconder mi fe y mi devoción a la Virgen. Yo no me meto con nadie. Y el que se meta conmigo por mi fe, «no le arriendo las ganancias». Lo menos que haría sería decirle: bájese usted y tome otro taxi que no lleve rosario. ¿Ofendo yo a alguien con llevarlo?

          Ser auténtico significa mostrarnos ante los demás como somos, es decir, mostrando nuestra propia identidad.  Ser auténtico significa no fingir ser quien no somos.  Muchas personas fingen ser otro para ser admitido, mejor valorado, encajar en un grupo, evitar una discusión, por miedo al rechazo o por muchas otras razones que podrían hacer que uno se pusiera una careta e interpretara un papel que no es el suyo.

          Estoy de acuerdo con Nathaniel Branden cuando afirma que al  intentar vivir de una manera poco auténtica, siempre somos nuestra primera víctima, ya que, en definitiva, el fraude va dirigido contra nosotros mismos. 

          Por eso no entiendo expresiones del tipo: Soy católico, pero no practico. Esto es tan absurdo como decir: Soy futbolista; pero jamás le he dado una patada a un balón.      

         Parece que hoy se busca un cristianismo acomodaticio; por eso hay jóvenes cristianos que no quieren renunciar al libertinaje sexual o casados que aceptan el divorcio o el adulterio. Hay sacerdotes que, para parecer modernos, no hablan de lo que a la gente no les gusta oír o aceptan ideas que están de moda aunque no estén de acuerdo con la doctrina cristiana. Hoy está de moda ser abierto y tolerante. Y se puede y se debe ser tolerante con las personas; no con el error. Porque ser tolerante con el error es traicionar a la verdad.

          Y a Cristo, la Verdad, no lo podemos traicionar aunque tengamos que aguantar sonrisitas.