Es una cuestión  que viene de lejos, y que hoy en España tiene especial actualidad, debido al empeño de muchos socialistas de querer compaginar algunos objetivos de su programa, radicalmente contarios a los Derechos Humanos y a los postulados cristianos. Léase, por ejemplo, el tema del aborto, el de los matrimonios homosexuales, el de la sexualidad incontrolada, el de pretender recluir en el rincón de las conciencias y de las iglesias las manifestaciones de fe, etc. ¿Son compatibles ambas concepciones de la vida? Algunos lo pretenden, pero la evidencia dice que no.
 
En http://www.donbosco.es/universojoven/temames/septiembre/
recursos/clases-religion-europa-recurso-didactivo.pdf, se abordó el tema en su momento. Reproducimos los publicado por ser breve y conciso.

 
El socialismo es un producto netamente europeo, y aunque Marx fuera judío, es indudable que en la base del socialismo late la herencia cristiana

 
La historia del socialismo moderno constituye uno de los capítulos más apasionantes de la historia del mundo contemporáneo. Como todo lo humano, atraviesa páginas gloriosas y páginas negras. Y es que dentro de eso que llamamos “socialismo” confluyen corrientes muy distintas: desde la social-democracia a la izquierda marxista. El pluralismo interno es una nota del socialismo actual.

Socialismo y cristianismo han constituido un matrimonio ya casi bicentenario, donde se han sucedido románticas escenas de paz y otras de tirarse los platos a la cabeza, como en aquellas canciones de “Pimpinella Escarlata”. Aunque existe un socialismo pre-marxiano con raíces cristianas, es indiscutible que la herencia de Karl Marx marcó gran parte de este movimiento. Marx encuadró la lucha contra la religión dentro de la lucha contra el capitalismo. El marxismo extendió por medio mundo regímenes de corte dictatorial y laicista, sacrificando millones de vidas humanas. El socialismo democrático europeo posterior se ha ido distanciando del materialismo marxista revolucionario. Además, el socialismo es un producto netamente europeo, y aunque Marx fuera judío, es indudable que en la base del socialismo late la herencia cristiana. Hay una corriente en el siglo XIX de “igualitarismo cristiano”, de comunas y cooperativas, que tiene indudables raíces religiosas.

Así lo vivieron los movimientos socialistas de Inglaterra. En 1929, en una encuesta entre 249 diputados laboristas, sólo 8 se declararon ateos o agnósticos. En Alemania ocurre algo parecido, corrigiendo los postulados marxistas anti-religiosos, hasta llegar al Congreso de Bad Godesberg (1959), en el que el SPD alemán reconoció que el cristianismo era una de las raíces de la cultura del partido, y desde una posición laicista respecto de las Iglesias, se pasó a una petición de colaboración para construir el bien común. Sin embargo, en esto como en otras cosas, “España es diferente”. Nuestra trágica historia reciente, marcada por la última guerra civil, no ha dejado discutir con serenidad temas importantes. Hasta 1940 no hay corrientes de cristianos en el PSOE, que empiezan a surgir de manos de los movimientos obreros y universitarios de la Acción Católica. Hoy día, existen muchos cristianos que se encuadran también en el socialismo. 
JOSÉ ALBERTO GARIJO SERRANO
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Es una muestra de la falta de claridad de ideas en muchas mentes socialistas y cristianas. Desde luego, tal y como se está manifestando el socialismo español, no parece compatible con el cristianismo fielmente vivido. Otra cosa es que convirtamos el cristianismo, y en especial la Iglesia Católica, en una ONG de servicios sociales disfrazada de evangelio.