La vida comunitaria demanda que, a menudo, vayamos más allá de nuestros propios recursos.Si no tenemos el alimento espiritual que necesitamos, nos encerraremos en nosotros mismos, en nuestra propia comodidad y seguridad, o nos lanzaremos al trabajo como una manera de escape. Construiremos paredes alrededor de nuestra sensibilidad. Quizás seremos respetuosos y obedientes, pero eso no es amar. Y cuando no se ama, no hay esperanza ni alegría. 

 

Jean Vanier

 Comunidad y crecimiento p.168