Simone Weil, profesora de Instituto en Francia, trabajadora de la Renault, pensadora francesa, que murió de tuberculosis a los 34 años de edad; cuenta con numerosas cartas y escritos dirigidos al sacerdote dominico, P. Perrin. Son reflexiones de una mujer que vive abocada, esperando recibir una señal de la irrupción de Dios en su vida. Los textos se agruparon bajo el título:”En la espera de Dios”. Es de ella la frase que puede dar sentido a muchas vidas:

-“Las personas que son infelices tan sólo necesitan una cosa: que alguien les preste atención”.

El profesor de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Barcelona, Dr. R. Roche,  de fe católica y padre de siete hijos, afirma que:

-“Escuchar con atención a otra persona, que tiene necesidad de ser atendida, con empatía -que es participar activamente con afecto, con la mente, con el corazón, emotivamente- beneficia tanto la parte psíquica como la parte física de la persona que lo recibe, y de la que lo da, y además puede llenar de significado una vida, darle sentido a la propia vida”.

Una madre está siempre atenta a todo cuanto hace o le sucede al hijo.

El apóstol Santiago (1,19) enseñaba:
-“Recordad esto queridos hermanos: todos debéis estar dispuestos para atender y escuchar”.

Prestar atención -una escucha esmerada- es un arte, una manera de amar… como suele hacer una madre.

 

                                                                               

Alimbau, J.M. (2011).  La madre (la tuya y la mía). Barcelona: Editorial Claret.