1- Guárdate del rencor. Es el peor inquilino: Arrebata la paz interior y amarga la vida. ¡Echa todo rencor lejos de ti!
 
2- Desaloja de ti el egoísmo. Daña seriamente la calidad de vida y perjudica siempre a quienes están a tu lado.
 
3- Evita el enfado, los arranques coléricos. Nunca traen nada bueno. Además, luego, deberás vencerte y pedir excusas.
 
4- No despreciemos nunca a nadie. Una actitud humillante se recuerda toda la vida.
 
5- Nuestra vida está hecha de pequeños y grandes fracasos y  humillaciones. «No hay vehículo que lleve más rápido a la perfección, que la humillación y el fracaso”, si se aceptan por amor y a imitación de Jesús.
 
6- No guardemos para mejores tiempos practicar el bien. Nuestro mañana es el hoy.
 
7- No seamos tan sensibles que una palabra nos irrite o la adversidad nos hunda. Riámonos de nosotros mismos. Ello quita mucho hierro.
 
8- Ganar es importante. Más importante es -para la calidad de vida- saber perder, saber llorar, saber sufrir. Estamos en tiempo de merecer.
 
9- No olvidemos que después del Viernes Santo viene el domingo de Gloria. Primero la cruz; después el júbilo, la alegría.