Cuando se da una falta de fe…, esta trae siempre consigo una falta de confianza, porque tener fe es confiar y sin confianza no cabe la posibilidad de encontrar la fe. La confianza y la fe son dos situaciones que se complementan. Cuando existe una falta de fe, esto no sólo supone una injuria contra Dios, sino además es una doble injuria a la Verdad, en cuanto por un lado, no se acepta la existencia de Dios mismo sino que tampoco se acepta que Él sea la Verdad y no hay otra realidad posible.

El Señor tuvo un diálogo con Pilatos, que es importante a estos efectos: "37 Le dijo entonces Pilato: ¿Luego tú eres rey? Respondió Jesús: Tú dices que soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la Verdad; todo el que es de la Verdad oye mi voz. 38 Pilato le dijo: ¿Y qué es la Verdad? Y dicho esto, de nuevo salió a los judíos y les dijo: Yo no hallo en éste ningún delito”. (Jn 18,37-38). El escepticismo de Pilato, acerca de que es la Verdad, es muy propio de relativismo del mundo romano, en que Pilato se había criado y vivía. Algo muy similar a lo que modernamente estamos contemplando en aquellos que carecen de Fe, y viven de espaldas a la Verdad.

Solo existe una Verdad que es Dios, el que no cree, falta a la Verdad, le falta Dios que es la
única Verdad: "31 Jesús decía a los judíos que había creído en El: Si permanecéis en mi palabra, seréis en verdad discípulos míos 32 y conoceréis la verdad, y la verdad os librará 33 Ellos le respondieron: Somos linaje de Abraham, y de nadie hemos sido jamás siervos; ¿cómo dices tú: Seréis libres? 34 Jesús les contestó: En verdad, en verdad os digo que todo el que comete pecado es siervo del pecado”. (Jn 8.31-34).

Continuó el diálogo del Señor con los judíos y más adelante les dijo: “44 Vosotros tenéis por padre al diablo, y queréis hacer los deseos de vuestro padre. Él es homicida desde el principio no se mantuvo en la Verdad, porque la Verdad no estaba en él. Cuando habla la mentira, habla de lo suyo propio, porque él es mentiroso y padre de la mentira. 45 Pero a mí, porque os digo la Verdad, no me creéis.46 ¿Quién de vosotros me argüirá de pecado? Si os digo la Verdad, ¿por qué no me creéis? 47 El que es de Dios oye las palabras de Dios; por eso vosotros no las oís, porque no sois de Dios”.  (Jn 8,44-47). 
     

A Santo Tomás ap, el Señor le dijo: "5 Le dijo Tomás: No sabemos adónde vas: ¿cómo, pues, podemos saber el camino? 6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie va al Padre sino por mí. 7 Si me habéis conocido, conoceréis también a mi Padre. Desde ahora le conocéis y le habéis La confianza y la fe visto”. (Jn 14,5-7). Nosotros si queremos tener vida eterna, hemos de entregarnos a la Verdad y el camino hacia ella es el Señor: “Yo soy el camino, la Verdad y la vida”.

No existe otra posibilidad y cuando se niega esta posibilidad y no se acepta se está faltando a la fe. Más de una vez, varias veces el Señor, nos reprochó la falta de fe, y se lamentó de la debilidad de nuestra fe. Así después de su resurrección: 14 En seguida, se apareció a los Once, mientras estaban comiendo, y les reprochó su incredulidad y su obstinación porque no habían creído a quienes lo habían visto resucitado”. (Mc 16,14).

También después de su resurrección se apareció a los discípulos de Emaús y: 25 Jesús les dijo: ¡Hombres duros de entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas! 26 ¿No será necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria? 27 Y comenzando por Moisés y continuando en todas las Escrituras lo que se refería a él”. (Lc 24,25-27).

Aunque también quedó admirado de la fe de algunas personas. Como es el caso de la mujer que padecía flojo de sangre y quería tocar la orla del manto del Señor  (Mt 9,18-26). O el caso de la mujer cananea que imploraba la sanación de su hija: “26 Contesto El y dijo: No es bueno tomar el pan de los hijos y arrojarlo a los perrillos. 27 más ella dijo: Cierto, Señor, pero también los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus señores. 28 Entonces Jesús le dijo: ¡Oh mujer, grande es tu fe! Hágase contigo como tú quieres. Y desde aquella hora quedo curada su hija”. (Mt 15,26-28).

El hombre está hecho para la Verdad, necesita conocer la Verdad, no la verdad del conocimiento físico o matemático, sino la Verdad que emana de Dios que es Dios mismo. “Juan de Santo Tomas dirá: El que ha nacido de Verdad del Espíritu, todos sus actos, su voz y su palabra proceden del Espíritu y respiran el Espíritu, y apenas se ocupa de otra cosa que de Dios o de lo que toca a Dios. Sigue diciendo: el que ha sido nacido del Espíritu y ha sido madurado por el Espíritu, habla también bajo la influencia del Espíritu pues de la abundancia del corazón habla la boca”.

Garcia Morente, fue un catedrático de filósofo español, que sufrió una conversión y terminó ordenado de presbítero. Sobre la Verdad él nos dice: “La verdad de una afirmación consiste en la concordancia de lo que se dice con lo que es, no en el modo o método por el cual llegamos a tal afirmación”… “…, nadie puede dudar que la verdad es primariamente la concordancia perfecta entre lo que yo pienso que una cosa es y lo que esa cosa es efectivamente. En suma la verdad es la adecuación entre el pensamiento y la realidad”. “Cuando encontréis alguna vez doctrinas o sistemas filosóficos que contradigan un dogma de nuestra santa fe, estad seguros de que algún vicio oculto mina sus entrañas intelectuales”.

            La mentira al igual que la tristeza, el odio y las tinieblas, son elementos del maligno, elementos contrarios a la Verdad, el Amor la Luz y la alegría, que es lo que nos identifica con el Señor. Anteriormente San Juan recogiendo las palabras del Señor, ya había relacionado la Luz con la Verdad y la antítesis que es la mentira con las tinieblas. Así podemos leer que: "Pues todo el que obra el mal aborrece la luz y no va a la luz, para que no sean censuradas sus obras. Pero el que obra la verdad, va a la luz, para que quede de manifiesto que sus obras están hechas según Dios”. (Jn 3,20-21).

Para Santa Teresa la esencia de la humildad, es la Verdad. Hemos de aceptar la realidad de que frente a Dios no somos nada. El que camina sobre la realidad y la verdad camina con la humildad. Ella misma nos dice: “Una vez estaba yo considerando porque era Nuestro Señor tan amigo de esta virtud de la humildad, y se me puso delante, a mi parecer sin considerarlo, sino de presto, esto: que es porque Dios es suma Verdad, y la humildad es andar en verdad; que lo es muy grande no tener cosa buena de nosotros, sino la miseria y ser nada”.

Tengamos siempre fe en la Verdad, porque ella es Dios mismo y su antítesis es la mentira que representa el maligno como padre de la mentira.

            Mi más cordial saludo lector y el deseo de que Dios te bendiga.

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