...un recurso consistente en el bíblico comportamiento de rasgarse las vestiduras sin aportar mayor argumento que se ha impuesto en la política y en la sociedad españolas, el cual proporciona dos ventajas que lo hacen muy atractivo para todo aquél que lo utiliza.

             La primera permite a su usuario revestirse de un halo de superioridad que transmite tanto al interlocutor como a los testigos del debate: “estoy indignado, no me rebajaré a discutir con una persona como Vd.”.

             La segunda, no menos interesante, exime a quién lo utiliza de tener que brindar unos argumentos que ni conoce ni sabe utilizar.

             Contad si son un ciento y está hecho. Que hagan Vds. mucho bien y no reciban menos.

  

            ©L.A.

            Si desea ponerse en contacto con el autor, puede hacerlo en encuerpoyalma@movistar.es. En Twitter  @LuisAntequeraB