En el informe  de 2012 encargado por la organización cristiana  Christian Solidarity International titulado Tell My Mother I Miss Her (Dile a mi madre que la echo de menos) escrito por el profesor Michele Clark de University y Nadia Ghaly, activista cristiana copta de Derechos Humanos, se relata que más de quinientas mujeres cristianas han sido forzadas, obligadas, a convertirse al Islam.

 

Mujeres cristianas son secuestradas, golpeadas, violadas y forzadas a la conversión al Islam por sus captores. Una vez se han convertido al Islam la ley egipcia, con las dictaduras y con el gobierno islámico-  no les permite volver al Cristianismo.

 

En un informe anterior, del año 2008, el diario egipcio Al Faqr  explicaba que hombres de negocios musulmanes financiaban operaciones de secuestro de mujeres cristianas para convertirlas al Islam con la complicidad de del Estado y jeques y líderes religiosos musulmanes y comprarlas.

También añadía que los precios de las mujeres cristianas secuestradas y obligadas a la conversión al Islam variaban en función de la edad de las niñas, aspecto y posición social.

 

Por otra parte, de acuerdo con Ebram Luis de de Víctimas de Secuestro y Desaparición Forzada, una ONG cristiana: "En cada provincia egipcia existe una asociación salafista que maneja el secuestro de niñas cristianas. Tienen casas en todas partes donde los mantienen.  …  Si se denuncia a la policía el rapto de la niña y donde está secuestrada, los funcionarios de la policía informan a los salafistas, que cambian de casa, alejan a la niña y se pierde el rastro”.

 

El Papa copto ortodoxo Tawadros II ha calificado el secuestro y conversión forzada de niñas cristianas como "una desgracia para el conjunto de Egipto", al tiempo que pregunta: "¿Puede algún familiar aceptar el secuestro de su hija y su conversión forzada?"

 

La triste realidad, sin embargo, es que el secuestro y conversión forzosa de mujeres y niñas cristianas no sólo ha encontrado terreno fértil en Egipto, sino también en los países musulmanes dispersos de África, Oriente Medio y Asia.

 

En Pakistán, por ejemplo, se estima que cada año más de 700 jóvenes cristianas son secuestradas, obligadas a casarse con sus secuestradores musulmanes y convertirse al Islam.

 

¿Dónde están y qué piensan las feministas españolas y los izquierdistas que tanta algarabía y estruendo causaban ante la visita del Papa Benedicto XVI a España?

 

Rebuznar y emitir alaridos contra el Papa es divertido y fantástico para mentes limitadas y amilanadas, pero manifestarse contra los machos alfa de los líderes islámicos que legitimizan y fomentan el secuestro, violación, y conversiones forzadas de niñas cristianas cohíbe a estas y estos “progresistas y revolucionarios de Café”.

 

 

NOTAS

 

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