El obispo portugués Abilio Rodas de Sousa, designado como tal en su día por Juan Pablo II, quiso estar presente este primer sábado de mes en la Santa Misa celebrada en Prado Nuevo de El Escorial, junto a los restos mortales de Luz Amparo Cuevas.

Monseñor Abilio Rodas pertenece a la Congregación de los Misioneros del Espíritu Santo. Fue misionero en Angola durante 27 años en zonas de alto riesgo a causa de la guerra, donde una mina anti-carro le dejó sordo del oído izquierdo y casi ciego del ojo derecho.
Fue obispo de Santo Tomé y Príncipe durante 23 años, hasta los 77; hoy tiene 81.

Su paso por Prado Nuevo este sábado conmovió a muchos peregrinos portugueses, franceses y españoles. Aquel mismo día don Abilio se levantó a las dos de la madrugada para viajar en autobús a Madrid desde Portugal. Pasó el día entero en Prado Nuevo, y todavía a las diez de la noche seguía confesando a los fieles en la casa religiosa donde se hospedó.

Durante la Misa de despedida con la comunidad portuguesa, don Abilio dijo que en Fátima no fue la Iglesia la que se impuso a la aparición, sino que la propia aparición se impuso a la Iglesia por la fidelidad y constancia de los peregrinos, añadiendo que en Prado Nuevo estaba sucediendo exactamente lo mismo.
Con razón, un jerarca de la Iglesia española comentaba extrañado a una pareja que le dijo recientemente que se iba de peregrinación a Medjugorje: “¿Por qué os vais tan lejos, si tenéis aquí cerca Prado Nuevo de El Escorial?”.

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Espero que le guste. Gracias.