El lenguaje de lo políticamente correcto en coalición con la estulticia total que atenaza a esta sociedad va camino de cargarse no ya la libertad de expresión que tantos siglos nos ha costado conseguir a los pocos que la hemos conseguido en el mundo, sino la entera capacidad del ser humano de comunicarse y de intercambiar mensajes sencillos.
 
            Acontece que la sagaz periodista Ana Pastor, -una de las mejores entrevistadoras de este país de nuestros dolores, por cierto- ha explicado en twitter a quiénes le preguntaban si “se la habían cargado ya” (se entiende que los del PP), que su ausentamiento este martes de los Desayunos de TVE sólo era debido a una simple indisposición. Y para adornar su mensaje, no se le ocurre nada mejor a la pobrecita que añadir: “Un virus me ha poseído y me tiene doblada. Pero de esto no se muere nadie aquí. Sería peor nacer en Niger. Así que soy afortunada”.
 
            Naturalmente, no han tardado en surgir como de las piedras, los inquisidores del Santo Oficio de la Pedantería, acusándola en este caso… ¡¡¡de racismo!!! ¿Se dan Vds. cuenta, señores? ¡¡¡De racismo!!!
 
            ¿Pero me quiere decir nadie donde se halla la menor implicación racista en el comentario de Ana Pastor? ¿Pero qué soberana idiotez es ésta? ¿A qué grado estamos llegando de memez, de estulticia, de abotargamiento y de mojigatería? ¿Pero acaso no es verdad que de algo como lo que aqueja a Ana Pastor no se muere nadie en España y que, sin embargo, en tantos países del mundo (como Níger) uno no lo cuenta? ¿Es que para que los dictadores de lo políticamente correcto e inquisidores del Santo Oficio de la Pedantería no sientan heridos sus castos oídos vamos a tener que proclamar a los cuatro vientos que la Seguridad Social nigerina, (que no nigeriana, seguro que bastante más de la mitad de los que han criticado a Pastor ni siquiera saben que Níger es un país y Nigeria otro) es muy superior a la española?
 
            Ya está bien, por Dios, ya está bien. Estamos llegando a grados de mentecatez, de afectación y de gomosería que rayan lo intolerable. ¿Con quién compararé a esta generación? como diría Aquél. La verdad, no lo sé. Sólo sé que con ésta y otra más igual, volvemos al homo sapiens… ¡Y eso, si no descendemos al neardenthal!
 
 
            ©L.A.
           
 
 
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