Hace un tiempo publiqué en el Blog una carta abierta dirigida a ti (permítame el tuteo),  en la que te expresaba mi congratulación por las muchas cualidades que adornan a tu persona y a tu obra, El Camino Neocatumenal, al mismo tiempo que te exponía mis opiniones al respecto.

            En esta carta quiero expresar mi satisfacción por los muchos logros que ha conseguido “El Camino” a lo largo de estos años, y por las bendiciones recibidas por el Santo Padre, que es quien tiene la última palabra sobre la ortodoxia de cualquier iniciativa que nazca en la Iglesia.

            Yo no estoy enrolado en ese proyecto neocatecumenal tan novedoso, y que tantos frutos está dando a la Iglesia. Pero eso no quita para que tenga buenos amigos en “El Camino”, y que pueda opinar con objetividad sobre los frutos que esta dando en el mundo entero esa iniciativa inspirada por el Espíritu Santo en España.

            Es de admirar la absoluta disposición de todos los “kicos”, como familiarmente se les conoce, para secundar cualquier iniciativa que parta de la Jerarquía en cualquier parte del mundo. Este empuje espiritual que imprimen a las actividades de la Iglesia en las que colaboran, no puede menos que venir del Espíritu Santo. En un mundo secularizado, y en una Iglesia que a veces parece un poco perezosa para dar un paso adelante en empresas que Dios pide, es de agradecer, y debemos valorar notablemente, que  los que siguen tu oferta apostólica, Kico, estén siempre con la maleta hecha para ir a donde haga falta.

            Me admira esa disposición generosa para decir siempre sí cuando Dios, a través de la Iglesia, os llama. Y vosotros, junto con otras realidades eclesiales –muchas de ellas nacidas en España-, sois una esperanza para llevar adelante la Nueva Evangelización que el Papa nos propone urgentemente.

            Es posible que en algunos detalles no coincidamos a la hora de enfocar el entronque con la parroquia, pero eso no quita para que el plan de formación, y el proyecto pastoral, sea valorado muy positivamente. La mayor garantía la tenemos en la aprobación y aliento de la cabeza suprema de la Iglesia para que sigais trabajando con ahínco,  en la misma línea inspirada por el Espíritu Santo en su día a usted, que es el fundador.

            Destacaría además en vosotros el sentido de Iglesia, la promoción del voluntariado, el espíritu de penitencia, la alegría en la fe, y el amor a la Eucaristía. Me gustaría, no obstante, que fomentaran entre los neocatecumenos un mayor fervor eucarístico fuera de la celebración comunitaria, de manera que les lleve a sentir mejor la presencia de Cristo en el Sagrario, con el respeto que ello exige, y la oración y adoración personal que debe brotar de una fe, fuerte y hermosa, en el Señor presente entre nosotros, corporalmente, las veinticuatro horas del día.     

            Nos dices que el proceso de formación dura veinte años. En realidad la formación ha de durar toda la vida, pero es tanta la necesidad que hay de apóstoles de la Palabra, que hay que compaginar ese proceso de formación permanente con un compromiso concreto con la parroquia de origen. Sería lo ideal.

            Pienso que el Señor irá perfilando su obra, y la Iglesia podrá contar cada vez con más sacerdotes y laicos dispuestos a dar un sí cuando Dios llama, con toda humildad personal y colectiva.

            Reitero mi felicitación a El Camino Neocatecumenal, a ti como Fundador,  y a la Iglesia que puede contar con una fuerza apostólica tan imponente. Gloria a Dios.

Juan García Inza

Juan.garciainza@gmail.com