¡Asalto a la Misa!

 

La Santa Misa tenía que ser objeto del Masterplan. No trata de desplazarla de una vez, porque eso sería imposible; pero tiene un plan de ataque especialísimo. Que sintetizamos en los puntos siguientes:

1. La Misa es un banquete.

Todo plan consiste en quitarle el sentido “sagrado” de ser la renovación incruenta del Sacrificio de la Cruz, y quedarla reducida nada más que a un banquete de confraternidad. El Masterplan dice: los cristianos dicen que la Misa es banquete pues, insistimos en eso, en que sólo eso, en banquete de hermanos. Para ello propone muchos detalles. Cada uno de ellos parece que no le quita nada a la Misa, dice el Masterplan, pero todos en conjunto la convertirán en banquete de “hermanos”, y cuando el Sacrificio del Calvario desaparezca de la Sta. Misa, la hermandad desaparecerá, como se derrumbaría un mástil al que se le quita el cimiento. Lo primero, cosas sencillas, y que son razonables: que se diga en el idioma de cada uno, para así entenderse mejor en el banquete. Con ello dice el Masterplan , se consigue quitar un poco el misterio sagrado de la Misa.

2. La Misa sin Crucifijo ni reliquias

Un pre-requisito esencial para decir la Sta. Misa es que el sacerdote tenga un Crucifijo. Pero ahora resulta que al mirar el sacerdote al público, el Crucifijo mira al sacerdote si está colocado en el altar, pero da la espalda a los cristianos. Así que se terminará por quitar el Crucifijo del Altar. En el Altar siempre había reliquias de un Santo. Ahora no se necesitan; sólo una simple mesa de madera, ¡o de lo que sea! porque es un banquete. El caso es quitar de la Sta. Misa todo lo que suena a “sagrado”.

3. La Misa sin genuflexión…

Insistir en la naturalidad, dice el Masterplan. Que cada sacerdote use la palabra que mejor le salga, y los movimientos que más le agraden con tal de que haga genuflexiones en la Consagración, todo lo demás sobra, que lo haga a su modo.

4. Una Misa más protestante que católica.

Que se lean lecturas, así se parecerán más a los servicios de los protestantes, dice el Masterplan; el caso es que el Sacrificio del Calvario quede reducido a lo menos posible, que no sea lo central. Que se digan muchos sermones, que se cante mucho, que se saluden los hermanos, que se pida perdón… insistir en todo lo que los pueda olvidar un poco de Dios, de adorar a Dios… ¡Que adoren a hombre! Como ven, el Masterplan es exquisitamente diabólico, porque se basa en cosas buenas, pero su objetivo es quitar la adoración a Dios, que se olvide el Sacrificio de Cristo…y derrumbados los cimientos…el mástil de la “hermandad se derrumbará”.

5. ¡El Sagrario… fuera del Centro!

El Sagrario es un problema ahora, porque al mirar el sacerdote al público le está dando la espalda al Sagrario. Por lo tanto será mejor quitar el Sagrario del Centro de la Iglesia, ponerlo a un lado, y así el sacerdote no le dará la espalda durante la Misa. Con eso, dice el Masterplan, quitaremos los Sagrarios del Centro de la Iglesia. ¡Esto será un gran paso…! Poco a poco insistir en lo del banquete. Sugerir que se pongan mesas en las Iglesias, para que los cristianos se junten como en mesas de comer, lo mismo que Cristo y los Apóstoles se sentaron en una mesa. Esto será el punto final, dice el Masterplan, y así Cristo estará fuera, serán sólo los “hermanos” sentados en confraternidad.

El sacerdote se sentará en una mesa, como otro hermano. Será en definitiva reunión de hermanos, pero no adoración a Dios, no acción de gracias a Dios. Se conseguirá un banquete de “hermanos”, pero se olvidarán del Sacrificio de Cristo. Se usará pan corriente, el que sobre se tirará a la basura como otro pan cualquiera, ¡o que se dé a los perros!, dice irónicamente el Masterplan. Insistir en el amor a los “hermanos” protestantes, dice el Masterplan.

Que la Misa se parezca lo más posible a los servicios de los protestantes, para así atraer mejor a los “hermanos” protestantes a la Iglesia Católica. ¡Qué sutil y qué ironía más fina la del Masterplan! ¡Alerta, amigo, sacerdote, alerta!

6. Cambiar el Sentido de la Eucaristía.

¡La Comunión de pie o en la mano! Todo propósito del Masterplan es quitar en los hombres el amor a Dios, porque, razona, al final si no ama a Dios nadie va amar al prójimo; el amor al prójimo no puede existir sin una razón, el amor al prójimo es un imposible sin el amor a Dios. La Eucaristía es lo central en el catolicismo, dice el Masterplan, porque, ¡nada menos! que Cristo Dios hecho Pan por amor a los hombres. No se puede quitar de una vez, porque ningún católico lo aceptaría; pero propone un plan de ataque que es exquisitamente diabólico: lo primero, quitar lo más posible todo aspecto sagrado de la Eucaristía; que la gente no se arrodille para recibir la Comunión, por ejemplo, insistiendo en que es una comida y hay que hacerla de forma natural. Coger la Comunión con la mano ayudaría a quitarle también ese sentido misterioso, divino, sagrado… es una comida… sólo a los niños le ponen la comida en la boca… y que se use pan corriente, sin misterios, que nada suene a sagrado, sino natural, que se coma, que se mastique… que se haga como en la Ultima Cena de Cristo. Esta primera parte está tan bien planeada que conviene a cualquiera: insistir en que se haga como lo hizo Cristo… hacerlo natural… al más bueno convence… pero el fin es tratar de quitarle el sentido sagrado, misterioso, ¡quitarle importancia a la Eucaristía!

Lo más importante del Masterplan, y es el segundo punto, es conseguir que Cristo-Dios no sea el centro de la Eucaristía, sino insistir en que la Eucaristía es una cena de confraternidad, en un banquete de comunión de los cristianos, donde se reúnen para amarse. Esta segunda parte es lo esencial, insiste reiteradamente el Masterplan, e indica que es fácil de conseguir: insistir en el elemento de hermandad, de comunión, de reunión de hermanos… y continúa con ironía diciendo: ¡Dejad que los “hermanos” se reúnan y se “amen”; en cuanto les falte lo sagrado, esos “hermanos” van a terminar discutiendo, y van a terminar por pelearse “fraternalmente”.

7. Eliminar Exposiciones del Santísimo

Para conseguir esto esencial el Masterplan propone muchas ideas, además de las ya expuestas: propone que se eliminen las exposiciones del Santísimo porque ahí no hay “banquete” de “hermanos”. Propone que se hagan las Misas y las Comuniones en las casas privadas, porque así se quita ese sentido “sagrado” de la Iglesia, a la Eucaristía; no es que se quite de una vez, dice el Masterplan, pero todo eso ayuda a ir quitando el sabor “sagrado” de la Eucaristía, y convertirlo en sólo sabor de reunión de confraternidad. Propone el Masterplan que se acabe con eso de recibir la Comunión fuera de la Misa, insistiendo en que ahí no hay comida de confraternidad. Querido amigo, si todo esto se parece a lo que está pasando en tu ambiente, no creas que es pura casualidad. El Masterplan ofrece otros mil detalles que parecen “sin importancia”, pero, razona el Masterplan, ayudarán a quitarle el sentido “sagrado” de la Eucaristía.

Así, propone que no se use Patena para distribuir la Comunión porque, explica hay que decir que si se caen partículas de la Hostia, no importa, Dios está en todas partes, al fin y al cabo. Propone que se trabaje en que los fieles lleven Hostias a sus casas, para tenerlas en cuadros, o que el padre de familia las distribuya después de las comidas. Como se puede ver, el Masterplan es exquisitamente diabólico, ofrece cosas que parecen razonables, pero que en definitiva no son más que grandes mentiras disfrazadas de piel de verdad.

8.  ¡Fuera la Virgen y los Santos!

Esto estaba en los primeros pasos del Masterplan: insistir en que sólo se debe adorar a Dios, no a la Virgen ni a los Santos. El Masterplan es muy sutil en esto. Dice que los católicos entendidos saben muy bien que la Iglesia Católica sólo adora a Dios, y que a los Santos los venera como amigos de Dios, no los adora. Pero que será muy fácil meter a la gente sencilla la idea de que la Iglesia Católica adora a los Santos, ya que los tienen los Altares y que eso está muy mal; que sólo se debe adorar a Dios. En cuanto a los Santos el Masterplan ya ha tenido éxito en muchos sitios. En la mayor parte de las Iglesias de España ya no hay santos en los altares; en cada sitio dan una razón distinta, pero el hecho es que los santos han desaparecido de muchas Iglesias. En cuanto a la Virgen Santísima… ¡eso está siendo un “hueso” para el Masterplan! Tenía mil argumentos para destronarla en el Concilio Ecuménico… pero le salieron mal las cosas. Tenía razones: para acercar más a los “hermanos” protestantes no insistir en la grandeza de la Virgen, no insistir en que es Madre de Dios; basta con adorar a Cristo, lo demás no es necesario…

Iban las cosas bien en el Concilio para el Masterplan; parecía que por primera vez en la historia de la Iglesia, la Stma. Virgen iba a ser destronada de su lugar privilegiado en la liturgia y en la cristiandad… pero vino el Papa Paulo VI ¡en persona! y la nombró “Madre de la Iglesia”… y el Concilio entero respondió ensalzándola de nuevo como la Madre de Dios, reiterando su inquebrantable veneración a tan grandiosa belleza, reafirmando todos los grandes títulos de Madre, de Reina… y añadiendo los de “Nuestra Abogada”… “Nuestra Auxiliadora”… “Nuestro Socorro”, y termina recomendándonos a María “para que apoyados en su maternal protección, nos unamos más a Jesús”… Y nos recuerda que la Virgen fue Asunta al Cielo en cuerpo y alma, y con su múltiple intercesión, continúa obteniéndonos los dones de la salvación eterna, y continuará hasta la consumación de todos los siglos.

Como lo del Concilio le salió mal a este respecto el Masterplan sigue trabajando en el asunto, pero ahora es tratando de cambiar el sentido de ciertas frases de la Sagrada Biblia. Está tratando de publicar Biblias en que se altere el capitulo 1º de San Lucas. ¡No se ría, querido lector! Ya ha salido una Biblia católica que omite la frase dirigida a María como la “llena de gracia”, y esta Biblia está recomendada, y tiene el “Nihil obstat”, del Cardenal Patrick O´Boyle, Arzobispo de Washington, editadaen1970. El Masterplan dice, ¡y con razón!, que el capítulo 1º de San Lucas dice muchas cosas buenas de la Virgen. Dice, en concreto, cuatro cosas que hay que alterar de alguna forma: dice que es “Madre de Dios”, dice que la Virgen es “Llena de gracia”, dice que es “la bienaventurada entre todas las mujeres,” y dice finalmente que “me llamarán bienaventurada todas las generaciones”. Así es que esto hay que alterarlo en las Biblias; y también hay que alterar lo que dice San Mateo cuando afirma que María fue Virgen y Madre a la vez, como lo había predicho siglos antes el Profeta Isaías. ¡Ya hay Biblias que alteran algunas de estas frases, entre ellas una católica! Así es que ¡alerta! amigo. El Masterplan dice que es esencial destronar a la Virgen para destruir la Iglesia. Así sugiere que se le quite el nombre de Madre de Dios, y se le llame sólo “mujer,” que es como Cristo la llamó en la cruz. Sugiere que se diga a todos vientos lo de “hermanos de Cristo” y de que la Virgen tuvo más hijos, quitándole así el titulo de Virgen también.

Dice que esto será fácil de meter entre la gente sencilla, sin cultura. Sugiere que no se recen rosarios, porque eso aleja a los “hermanos” protestantes. Que no se hagan novenas a la Virgen, porque eso es de “beatos”. Pero la Virgen les ha salido un “hueso” duro de roer a los planeadores del Masterplan. En el corazón de los católicos sigue siendo la “llena de gracia”, la “bendita entre todas las mujeres”, la “Madre de Dios y Madre Nuestra”. Nada se puede decir más a una que lo que dice la Biblia de María; no hay palabras en el vocabulario humano para decir más de un ser… y tampoco hay más títulos que pueda inventar la Iglesia para dárselos a María: la “Reina de todos los Santos”, la “Reina de las Vírgenes”, la Reina de los Mártires”, la “Reina del Cielo” la “Madre del Creador”, la “Puerta del Cielo”, la “Virgen Poderosa”, la “Sede de la Sabiduría”, la “Rosa Mística”, la “Torre de David”, la “Casa de Oro”, el “Refugio de los Pecadores”, el “Consuelo de los Afligidos”, “Nuestra Abogada, Nuestra Medianera, Nuestra Auxiliadora”, la “Inmaculada Concepción”, la “Madre de la Iglesia”… no existe palabra ni títulos que la Biblia ni la Iglesia puedan idear para decir más de una persona. La Stma. Virgen sigue estando, gracias a Dios, en el corazón de todo buen cristiano, y sigue siendo el baluarte firme contra las asechanzas del enemigo.

9: Los Ejecutores del Masterplan

El Masterplan es diabólico.  Los ejecutores del Masterplan serían los reales católicos que se dejan engañar. Los buenos Obispos y los buenos sacerdotes y las buenas monjas de verdad que se dejan engañar por el “slogan” de “amor al prójimo”. Tú y yo, querido amigo católico, somos  los que quiere usar el Masterplan para llevar a cabo sus objetivos. A ti y a mí nos quieren embaucar con medias verdades que son las peores mentiras, para que implantemos en el mundo amor al prójimo, sin el amor a Dios. A ti y a mí nos quieren usar para suplantar a Dios por el hombre; para que adore al hombre y se olvide a Dios; para que se ame a la mujer y se olvide a la Virgen. Todo con la esperanza de que, faltando el amor a Dios, se destruirá el amor al prójimo y se hundirá la Iglesia de Cristo.

Te dirán que se puede ser Masón y Católico a la vez; ¡mentira, no les hagas caso! Te dirán que se puede ser Católico y a la vez espiritista; ¡mentira, te están engañando! Yo conozco a muchos que ya se han dejado engañar en esto. Te dirán que Cristo es bueno, pero que los sacerdotes y la Iglesia no los son; ¡mentira disfrazada! ¡Es una media verdad…que es la mentira más mala! Ya nos previno Cristo que los hijos de las tinieblas son más audaces que los hijos de la luz. En ocasión muchos hijos de la luz se han dejado engañar por los hijos de las tinieblas. ¡Alerta, amigo, no te dejes tú engañar! Pero Cristo también nos dijo que estaría con su Iglesia hasta la consumación de los siglos, y que las puertas del Infierno no prevalecerán contra Ella… y que el cielo y la tierra pasarán, pero “Mis palabras no pasarán.”

 Fuente: bibliaytradicion.wordpress.com/miscelaneo/francmasoneria/el-plan-maestro-para-destruir-a-la-iglesia/ Y fin