COLABORADOR  INVITADO:

 Don Jorge González Guadalix nació en Miraflores de la Sierra (Madrid) en 1955. Hizo sus estudios de teología con los PP. Agustinos del Escorial, que después completo con la Licenciatura Pastoral por la Universidad de Salamanca. Fue ordenado sacerdote en 1979.
Su primer destino pastoral fue como vicario parroquial de Santa María de la Esperanza (1980-1986). Posteriormente fue nombrado párroco de Santa Ángela de la Cruz (1987-1996) y de Guadalix de la Sierra y Navalafuente (1996-2005). Es el actual Parroco de la Parroquia de la Beata Ana Mª Mogas, de Madrid.
Ha sido arcipreste del Barrio de Pilar (1994-1996) y de Colmenar Viejo (1997-2000 y 2003-2005).
Miembro del Consejo Presbiteral Diocesano (1995-2000 y 2003-2006). Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral (1995-2000).
Ha sido profesor del Colegio Valdeluz, Escuela Bíblica, Estudio Teológico Agustiniano, y capellán y director espiritual del C.M. Elías Ahúja.


Esto me decía una familia anoche. Que están encantados con la prevista huelga de metro en Madrid para los días en que venga el papa, y que será total justo el fin de semana. Y felicísimos con que haya manifestación anti papa. Y radiantes con toda la artillería ante JMJ que dispara desde los lugares más diversos, incluso desde dentro de la Iglesia.

Su razonamiento es simple y de gente de fe: eso quiere decir que la JMJ va a dar frutos extraordinarios.

Pues tienen muchísima razón. Si la JMJ no convocara a nadie no tendría sentido esta operación de acoso y derribo.

El papa, sea Benedicto o Juan Pablo, es el líder mundial capaz de convocar a más gente allá donde vaya. Y encima con un discurso que rompe todos los esquemas de este mundo materialista y ávido de placeres. Cuando todos nos hablan del yo, del derecho al cuerpo, de ser uno mismo, de abajo las prohibiciones, de arriba el libertinaje, viene un señor de 84 años, y en nombre de Cristo llama a la radicalidad evangélica, a la honradez, la honestidad, la solidaridad, el espíritu de sacrificio. Cuando la vida no vale nada, el aborto se considera un derecho, la eutanasia viene irremisiblemente y se desprecia al diferente, este anciano no se cansa de proclamar que la vida es sagrada. Cuando estamos viendo cómo bajo capa de insatisfacción social en Londres se saquea y roba incluso a los heridos, el papa habla de decencia y cumplir los mandamientos. Cuando se está convirtiendo al hombre en centro del universo y se le afirma capaz de su propia “realización plena”, alguien llega y nos dice que la salvación está en Cristo, y que no somos nada sin Dios.

Curioso. Un discurso contestado por la más absurda modernidad y que sin embargo congrega millones. Molesta que queden al descubierto tantas falacias destructoras del ser humano vendidas bajo capa de libertad. Encona los ánimos, en un mundo materialista e insolidario, la presencia de treinta mil voluntarios, los miles de casas abiertas a los peregrinos, la solidaridad entre los jóvenes. No se puede comprender que se reúnan en Madrid más de un millón de jóvenes y que las calles estén limpias, cuando hemos visto manifestaciones de apenas unos cientos que han arrasado la ciudad. Ayer mismo decía el presidente de IFEMA, de Madrid, donde desde hace semanas están durmiendo dos mil voluntarios, que es como si no hubiera nadie: ni un papel en el suelo, ni una amita de una planta tronchada.

Sorprende a algunos restos eclesiales que mientras su manido y fracasado discurso de democracia en la Iglesia, venta del Vaticano, abajo el catecismo, fuera las normas, viva el aborto, el divorcio, la ordenación de la mujer y la iglesia laicista –áteme esa mosca por el rabo- no atrae a nadie, y sus grupos de ancianos languidecen de pura inanición, el que llaman discurso neoconservador, ultramontano, cavernícola retrógrado y casposo, congregue más de un millón de jóvenes que acuden a donde el papa les convoque, produzca cosecha abundante de vocaciones al sacerdocio, a la vida religiosa, a la familia cristiana.

¿Y aún nos extrañamos que esto duela? Desde luego servidor no podría soportarlo.

La JMJ va a dar frutos abundantísimos. No hay más que ver el cabreo del personal.

Pues a un servidor le encanta, y está muy feliz. Y desde el día 22 a empezar a ahorrar para la del 2014 en Río de Janeiro. Y al que le pique, que se rasque.