El próximo Sábado día 28 de Mayo se celebrará en Madrid el XXV encuentro de peregrinos y amigos de Tierra Santa. Veinticinco años de encuentros son muchos años de alegría y de fidelidad en el amor a Tierra Santa. La Jornada de este año se ha pensado para vivir, si cabe con más gozo, la vida nueva a la que nos llama Cristo. Inundados de la luz y de la energía del que revitalizará nuestros cuerpos mortales.
 
Se realizará en Colegio San Buenaventura y Parroquia de Santa Clara, El Greco, 16. Madrid. Para más información y consejos para llegar hasta el lugar donde se celebre puede leer el boletín de la asociación de Amigos de Tierra Santa pulsando AQUÍ
 
Hablar de los franciscanos que organizan y promocionan este encuentro es hablar de muchos siglos cuidando las “piedras vivas”, que son las comunidades católicas del cercano oriente. Particularmente es importante la labor realizada en las comunidades localizadas en Palestina e Israel. La labor asistencial y de promoción que realizan solo puede ser agradecida pidiendo a Dios que les siga dando fuerzas para llevar a cabo tan inmenso esfuerzo.
 
Para más información puede visitar la página web de la Custodia Franciscana de Tierra Santa: PULSE. Allí podrá estar al tanto de todo lo que ocurre en la Tierra del Señor.
 
Además de las “piedras vivas”, también se ocupan de los peregrinos que llegan incesantemente a la Tierra del Señor para empaparse del quinto evangelio, tal como Su Santidad Pablo VI indicó. Para ello, se ocupan de mantener los santuarios y lugares sagrados que tenemos a nuestra disposición para visitar y orar en ellos. Esta labor implica a muchos cristianos locales, que encuentran su único sustento en esta labor paciente y llena de caridad.
 
El acompañamiento de los grupos de peregrinos es otra de sus funciones, ya que la pastoral del peregrino se comprende cuando se vive el empeño que ponen. Quizás, estimado lector, no tenga la oportunidad de acompañarnos es esta encuentro, pero lo que sí puede hacer es rezar al Señor por nuestros hermanos de Tierra Santa y por los franciscanos que hacen posible su subsistencia. Seguro que el Señor les oirá.