Un matrimonio murciano hacia los altares

Una lectora del Blog me solicita que hable algo, por ser yo también murciano,  de la Madre María Seiquer,  Fundadora de las HH. Apostólicas de Cristo Crucificado en Murcia. Lo que publico en “Alfa y Omega” Jose Antonio Méndez, y que fue recogido por nuestra página, es un  resumen  bastante claro de lo que sufrió cristianamente esta gran mujer. He ido muchas veces a rezar a su sepulcro en la Casa Madre de la Congregación por ella fundada. Aquel lugar, muy cercano al Santuario de la Fuensanta, era la residencia del matrimonio Angel Romero-María Seiquer. Un paraje hermoso en los montes que abrazan  la ciudad de Murcia por su zona de levante. Rodeado de pinos centenarios, naranjos, limoneros y jardines bien cuidados. Desde hace años convertida en Casa de Ejercicios. Se reza bien  allí, sobre todo estando santificada por la vida de una mujer heroica.

            Su marido era un médico muy querido. Un cristiano auténtico, que supo unir su fe a su profesión y al ejercicio de la política en beneficio de España. Todo ello le acarreó el odio de los de siempre. Los enemigos de Dios no toleran el bien. Y lo más fácil, y lo más cobarde, es enfrentarse a él eliminando de raíz  al que no tiene otro delito que el de buscar lo mejor para todos.

            D. Ángel Romero fue cruelmente martirizado, como tantos otros. Cuando el enemigo no tiene la fuerza de la razón, utiliza la razón de la fuerza, entonces y ahora. Su proceso de beatificación está ya cerrado.

            María Seiquer respondió al mal con el bien. Supo perdonar, como ya queda dicho en el artículo publicado. Y buscó el modo de ayudar a esas pobres personas víctimas de la ignorancia y de una ideología indigesta. Pero no quiso hacerlo sola, sino que puso en marcha todo un proyecto, una Congregación de Misioneras de Cristo Crucificado, para llevar el amor de Dios a tantos crucificados en la vida, y a tantos verdugos que hacen posible esta barbarie. Sencillamente, quiso la Madre María Seiquer ser eco de aquellas palabras de Cristo en la Cruz: “Padre, perdónalos, que no saben lo que hacen”.

            Las religiosas, hijas de María Seiquer, trabajan en ambientes sencillos y en lugares de misión, con el ideal de imitar a su Fundadora en ese amor tan grande que no le cabía en el corazón.



En esta dirección pueden encontrar más información sobre este Instituto religioso y su fundación.

 

http://hnascristocrucificado.blogspot.com/2009/03/dos-mujeres-seducidas-por-el.html

 

61 MÁRTIRES DE CARTAGENA

La ceremonia de apertura en la diócesis de Cartagena, que se realizó en el Salón del Trono del Palacio Episcopal, contó con la asistencia de los familiares de las víctimas: sacerdotes, seminaristas, hermanos legos y laicos que dieron su vida por la fe. En el acto se presentó al entonces  obispo de la diócesis, Mons. Juan Antonio Reig Pla, la lista de los mártires, y tras el nombramiento del tribunal que habría de instruir el proceso. Y este proceso, en su fase diocesana, ha concluido estos días de Navidad. Se llevará a Roma, a la espera de su pronta elevación a los altares.

            Según testimonios e informes de la época, muchos fueron torturados antes de su muerte por apuñalamiento o por disparos de bala. Está documentado que alguna de las víctimas fue enterrado vivo, a otros les arrancaron los ojos, les cortaron las orejas o los arrastraron por la ciudad, como es el caso del P. Sotero González Lerma, párroco del Carmen, a quien también colgaron de la fachada de la iglesia y prendieron fuego.

CON NOMBRES Y APELLIDOS

Los sacerdotes asesinados en Cartagena son: José Gómez Llor, José Alfaro Rivas, Patricio Aliaga Rubio, Francisco Ballester Úbeda, Juan Bernal Bernal, Miguel Coronel Bermejo, Sebastián Coronel Bermejo, Agustín Delgado Macián, Antonio Ferra Martínez, Antonio Gallego Alvarado, José García Mercader, Sotero González Lerma, Juan González Rodríguez, Manuel Guzmán Nicolini, Antonio Hernández Ruiz, Ginés Hurtado Lorente, Emilio Illán Jiménez, Andrés López Cutanda, Víctor Lledo Martínez, José Macho Carrasco, José Marín Alonso, Domingo Marín Navarro, Martín Martínez Carrión, Fernando Martínez Gea, José Martínez-Fortún Martínez, Antonio Martínez Urios, Antonio Pascual Navarro, Pedro José Pérez Ruiz, Antonio Pujante Alcaraz, Pedro Quirós Ródenas, Enrique Sánchez Guillén, Francisco Soler Espinosa, José Antonio Tudela Mulero, José Valera Caravaca y Macedonio Vidal Herreno.

Los sacerdotes diocesanos asesinados en otras diócesis que podrían ser canonizados son: Antonio Marco Sánchez y Matías Martínez Garrido.

Los seminaristas propuestos son: José Espinosa Martínez, Antonio García Estañ, José Sánchez Fernández y José María Vidal Monreal.

En la lista figuran los ermitaños Juan López Soto y Manuel Orenes Costa, ambos Hermanos de la Luz asesinados en Cartagena.

Los laicos  son: José Castaño Capel, Francisco Coronel Bermejo, Ángel Guirao Girada, Andrés López López, Francisco Luis Pérez-Miravete y Pascual de Riquelme, Ángel Romero Elorriaga (esposo de M. María Seiquer), José Sánchez Martínez, José Sánchez Pozuelo, José Antonio López Hernández, José López Hernández, Agustín López Hernández, Pedro Cutillas Sánchez, Francisco Espinosa Gálvez.

            Que el recuerdo de los mismos nos haga seguir sembrando el perdón y el amor evangélico. Al mal hay que vencerlo con la abundancia de bien.

Juan García Inza