En España la Compañía de Jesús quedó en situación de ilegalidad como consecuencia de la aplicación del artículo 26 de la Constitución de la Segunda República Española de 1931 (relativo al «cuarto voto» de obediencia al Papa). El 23 de enero de 1932 se ordenaba consiguientemente su disolución (decreto redactado por el presidente del gobierno Manuel Azaña y por el ministro de justicia Fernando de los Ríos), dando un plazo de diez días a sus componentes para abandonar la vida religiosa en común y someterse a la legislación.

DEL ÉXODO DE LOS JESUITAS POR HENDAYA

Publicado en La Hormiga de Oro el 4 de febrero de 1932

En virtud del artículo segundo del decreto del Ministerio de Justicia, de 23 de enero, día en que celebraban su fiesta los Alfonsos, y que dispone que los religiosos y novicios de la Compañía de Jesús cesarán en la vida común dentro del territorio nacional en el término de diez días, centenares de religiosos y novicios han traspasado la frontera con dirección a varios países, especialmente a Bélgica y a Holanda, que, más cultos, más progresistas y, sobre todo, más liberales y demócratas que el nuestro, los han acogido con verdadera satisfacción. Como dice un periódico hermano, los jesuitas han abandonado sus casas sin ni una voz de ira, ni un intento de resistencia, ni otros clamores que los de la oración en los templos rebosantes. Y el pueblo al que, según sus enemigos, tanto expolió y que tanto los odiaba, los ha visto marcharse con lágrimas en los ojos.

En las fotos. Los jesuitas al descender del tren en Hendaya. Novicios jesuitas en el andén del puente internacional durante la revisión de sus equipajes. Los novicios disponiéndose a pasar la frontera.

El documento en PDF: https://www.cardenaldonmarcelo.es/blog/exodo_jesuitas.pdf

 

VARIOS DE LOS EDIFICIOS DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS, DE QUE SE HA INCAUTADO EL GOBIERNO DE LA REPÚBLICA

Publicado en La Hormiga de Oro el 25 de febrero de 1932

El Papa Pío XI declara tras estos sucesos:

«Nos hemos recibido al mismo tiempo la muy dolorosa nueva del decreto que disuelve y proscribe a la Compañía de Jesús de España, confiscando sus bienes.

Es verdad que en la tristeza misma de esta circunstancia hay algo soberanamente bello y glorioso para Nos y para nuestros buenos hijos de la Compañía, aquello que llenaba de alegría el alma de los Apóstoles cuando iban, gaudentes, quia digni habili sunt pro nomine Jesus contumeliam pati (Hechos 5, 41: Ellos marcharon, contentos, por haber sido considerados dignos de sufrir ultrajes por el nombre de Jesús).

Por esto mismo es por lo que son expulsados y sufren.

Esta es su gloria y su consuelo. Ellos saben que nuestra gloria y nuestro consuelo es tener tales hijos y tales defensores; porque justamente en estos momentos podemos llamarles, no solamente confesores, sino también mártires del Pontífice, mártires del Papa, mártires del Vicario de Cristo. Es esta misma fidelidad que les une a la Santa Sede la que ha provocado la suerte que les hiere.

Nos sentimos dichosos al cumplir el deber de proclamar Nuestro reconocimiento paternal hacia ellos, colocándoles ante vuestra faz, lo que quiere decir a la faz de todo el mundo, en la orden del día de toda la Iglesia y de todo el reino de Cristo. Ellos saben que el nombre por el cual sufren encierra toda su fuerza, su confianza, su esperanza, su inquebrantable fe en el porvenir, cualquiera que sea este. Porque verdaderamente en el nombre de Cristo es donde se encuentra la salud. Por eso pueden decir con razón a su divino Señor: Eris Salvator noster».

El documento en PDF:

https://www.cardenaldonmarcelo.es/blog/compania_incautados.pdf

En las fotos: Bilbao: Universidad de Deusto. Manresa: Colegio de la Compañía. Barcelona: Colegio Máximo de Sarriá. Loyola: Fachada posterior de la Casa de Loyola. Burgos: Antiguo convento de la Merced. Comillas: Seminario Pontificio. Javier: Casa solariega de San Francisco Javier. Granada: Residencia de los Padres Jesuitas. Barcelona: Colegio del Sagrado Corazón.