Islamismo en guerra

por Eduard Yitzhak, 20 de Octubre de 2010. GEES. Guysen International

 

La Espada del Islam avanza imparablemente en su penetración en prácticamente todos los frentes gracias a que la mayoría de la población cierra sus ojos, y sus políticos y líderes de opinión desvían la mirada hacia otro lado. No es una guerra clásica con tanques invadiendo y penetrando en campos enemigos, con aviones bombardeando ciudades y centros fabriles, o con buques surcando los mares. En esta era moderna aparentemente todo ha cambiado, hasta las formas de la guerra. Y se da un nuevo modelo bélico en el que se combinan el terrorismo, la propaganda y la desinformación, se chantajea con el petróleo y el gas, y las víctimas se sienten atraídas por los victimarios, grotescamente el síndrome de Estocolmo a escala gigantesca.
 
Las futuras víctimas inhalan los narcotizantes medios de comunicación que no advierten del peligroso avance del totalitarismo y terrorismo islámico. Éstos evitan informar de las conquistas del islamismo en los países musulmanes y de que las minorías cristianas se ven compelidas a huir: hace un siglo los cristianos eran el 20% de la población en la región musulmana, pero ahora representan alrededor del 5% y van en descenso. La judía tuvo que huir al ser brutalmente perseguida[1].
 
Estos medios tampoco explican nada sobre el expansionismo islámico, ni que en prácticamente casi todos los conflictos bélicos en la tierra se encuentran precisamente los islamistas, los fieles más devotos y creyentes más fervientes del Islam, como los agresores, y no sólo en las tierras musulmanas, sino también en el resto de países de la tierra.
 
1. Europa y el genocidio de los judíos
 
Los demócratas europeos de hace siete décadas sabían que el totalitarismo nazi quería dominar el mundo, establecer sus leyes, normas y reglas. Mein Kamp y el ideario nazi exaltaban el supremacismo racial ario. Los nazis se otorgaban a sí mismos la prerrogativa de decidir quien tenía derecho a la vida y quien tenía que morir [los judíos]. Los nazis lo manifestaban explícitamente sin avergonzarse y pregonaban a los cuatro vientos su ideario, por el cual luchaban y estaban dispuestos a asesinar millones de seres humanos.
 
Pero a nadie en Europa se le ocurrió denominar a los nazis como “militantes”, ni a las tropas nazis como “luchadores por la libertad y la independencia”; ni a las SS como “combatientes por la igualdad”, ni los demócratas europeos se autoinculpaban del ascenso nazi ni de su brutalidad, ni a sus flotillas se las denominaba “flotillas por la libertad”. Ningún demócrata “justificaba” el ascenso nazi, ni tampoco culpabilizaba a las víctimas de la subida de Hitler al poder en Alemania y Austria.
 
Cuando los Aliados se defendían, por agresiva que fuera su contraofensiva, nadie les culpaba de ser agresores de “los pobres alemanes”. El totalitarismo nazi no sólo quería ser hegemónico y exclusivo en Centro Europa; aspiraba dominar no sólo Europa, sino todo el orbe e imponer la Pax Hitleriana, bajo las botas alemanas y sus sangrientas bayonetas. Los nazis alemanes contaban con la ayuda de los colaboracionistas europeos, [fascistas y nazis] de los diversos países sometidos a la bota nazi.
 
No todos los alemanes eran nazis, ni todos votaron a Hitler, ni a todos les complacía la barbarie nazi. Pero el silencio, por miedo, por aburrimiento, por apatía, por cansancio, por indiferencia, por indolencia, de la mayoría de la población alemana les hizo cómplices. Si hubieran reaccionado contra el nazismo, otro hubiera sido el curso de la historia. La culpabilidad y responsabilidad recae absolutamente en los perpetradores y colaboradores de los crímenes, pero la culpa política y responsabilidad moral recae en la mayoría de la población alemana y austriaca que no dijo ni hizo nada contra la barbarie nazi.
 
2. El genocidio islamista
 
El totalitarismo islámico desde principios del siglo XX con la fundación de los Hermanos Musulmanes en Egipto quiere dominar el mundo, establecer sus leyes, normas y reglas, la Shari´a. La interpretación del Corán que realizan sus imames, ulemas y jeques y el ideario islamista exalta el supremacismo religioso islámico. Los islamistas se autootorgan qué países tienen derecho a la existencia y cuales no [Israel, el judío de los países]. Los islamistas lo manifiestan sin tapujos y sin disimulos y pregonan orgullosamente a los cuatro puntos cardinales del planeta su doctrina e ideario, por el cual luchan, exterminan [desde 1950 los islamistas han asesinado a más de 10 millones de sus correligionarios], se autoinmolan y asesinan, y están dispuestos a destruir a los millones de seres humanos que sean necesarios para imponer la Shari´a a nivel mundial.
 
Desde luego cuentan con la ayuda de los colaboracionistas occidentales [extrema izquierdistas y los residuos nazis]. Pero ahora muchos europeos, ya sin músculo ni nervio para defender la democracia y la vida, denominan a estos islamikazes e islamistas, como “militantes”, “luchadores por la libertad”, “combatientes por la igualdad” y gran parte de los europeos se autoinculpan y culpan a Israel del ascenso islamista y de su brutalidad, y a sus flotillas se las denomina “flotillas por la libertad”.
 
Ahora se culpabiliza a las víctimas del Yihad y se justifica el ascenso islamista en Irán, Irak, Líbano, entre los gazenses, en la Autoridad Palestina, en Arabia Saudita, en Argelia, en Turquía, en Afganistán, en Pakistán y en tantos otros países árabes y/o musulmanes. Cuando el agredido por los yihadistas, [Israel], se defiende, este es automáticamente culpabilizado. Pero al islamismo no le hace faltan excusas para avanzar en todos los campos:
1. militar: cada vez hay más países musulmanes que caen en la órbita islámica debido al envite de la Espada del Islam.
2. religioso: las minorías no-musulmanas en Dar al-Islam [la Casa del Islam, el mundo musulmán] son maltratadas. Crece la expulsión de cristianos en muchos países árabes y/o musulmanes.
3. demográfico: el crecimiento poblacional musulmán en Europa es mucho más elevado que el nativo. Las mujeres musulmanas tiene más hijos y en edades más tempranas que las autóctonas europeas.
4. social: los gobiernos claudican ante las peticiones de los islamistas y ceden a sus pretensiones por el miedo al terrorismo, palanca que esgrimen los islamistas que se presentan como “moderados” y “alternativa” para conseguir más prebendas, privilegios e inmunidad.
5. política internacional: igual que los europeos y americanos gustosamente abandonaron a los judíos a la bestia nazi hace siete décadas, hoy alegremente desisten de apoyar a Israel frente a la bestia del totalitarismo islámico. Los Obamas y Zapateros de turno exigen a la víctima, Israel, que no se defienda del asesino y victimario y ceda a las pretensiones del totalitarismo islámico.
6. económico: el mercado árabe y/o musulmán, cada vez más controlado por los islamistas es muy tentador para las golosas economías occidentales. Las enormes inversiones de los jeques árabes y/o musulmanes en el mundo occidental han creado un gran lobby cuyo poder es disimulado por la prensa “libre”, mucha de ella en sus manos. Este lobby es muchísimo más poderoso que el judío, pero sólo es señalado y acusado el judío de ejercer presión. La presión del lobby judío se centra en defender a Israel e impedir que se cometan más crímenes y genocidios contra el pueblo judío. El lobby árabe y/o musulmán, económicamente y enormemente más poderoso y silenciado por la prensa cautiva del petrodólar, (que cuenta con la colaboración de los izquierdistas y de la extrema derecha) es deslegitimizar Israel y destruirlo, y justificar la implementación del Islam y la Shari´a nivel mundial.
7. energético: los países productores y exportadores de gas y petróleo son en su gran mayoría musulmanes y el islamismo extorsiona e intimida a Occidente.
8. terrorismo: el chantaje yihadista, atentados cometidos por islamikazes, secuestro de barcos, aviones, cada vez se impone más en las decisiones de la política internacional.
9. ideológico: en el mundo Occidental, mayormente Europa, que está en decadencia moral y espiritual, se impone el absolutismo del relativismo ético. Todo es justificado y todo es válido. Ante este crepúsculo intelectual y moral se impone un Nuevo Orden que emerge con fuerza, el islamismo. El espacio que ocupaba la voluntad de ser del europeo, es sustituido por la fuerza y el vigor de la brutalidad del islamismo, que se impone sin tapujos ni complejos a una falta de brío del adormecido occidente.
 
Hoy una gran mayoría de los europeos cree que negando que el islamismo está en guerra, este devendrá pacífico. Esta mayoría de europeos tiene la convicción de que no viendo ni reconociendo al enemigo automáticamente vendrá la paz, por lo que está dispuesta a cerrar los ojos ante el enemigo que quiere destruir los valores que sustentan Europa y Occidente.
 
El islamismo incorpora una parte de Europa en su Dar al-Harb [la Casa, el mundo de la guerra] y otra parte en su Dar al-Islam, “profanada por los cruzados”, como consideran Al-Andalus, la península ibérica [España y Portugal], Grecia, el sur de Italia, parte de Austria, Bulgaria. El islamismo y su sanguinario Yihad son enmascarados y camuflados por los “bienpensantes” occidentales que los califican de minoritarios, desviados, equivocados, y que malinterpretan el Islam, a pesar de que hasta la fecha ninguna universidad islámica ha descalificado a los yihadistas, ni ha estigmatizado a los islamoterroristas y ni les ha declarado no-musulmanes, como se les declara a los que cometen suicidio por depresión u otro motivo. Los islamikazes no son considerados suicidas en el mundo musulmán, lo que les imposibilitaría automáticamente ser enterrados en cementerios musulmanes. Todo lo contrario, todos aquellos de los que se han podido recuperar sus restos han sido enterrados en cementerios musulmanes.
 
Los defensores del Islam y sus mercenarios, los colaboracionistas izquierdistas europeos, pregonan que esta religión es en realidad una religión tolerante, pacífica y critican a los que vinculan el Islam y el terrorismo islámico, pero ni uno de aquellos ha sabido explicar cómo esta teórica y pretendidamente pacífica religión es tan malinterpretada por precisamente sus fieles más devotos, y creyentes más fervientes. Es bien cierto que no todos los musulmanes están encuadrados en el Yihad, como no todos los alemanes lo estaban en las SS, pero no es menos cierto que la gran mayoría de alemanes se hizo cómplice por su falta de rechazo al nazismo, así la mayoría de los musulmanes devienen cómplices por su falta de repudio al islamismo y al Yihad.
 
El silencio, por miedo, apatía, aburrimiento, indolencia, cansancio, indiferencia, de la mayoría de la población musulmana le hace cómplice de los islamistas. Es un silencio comprometedor y cómplice, pues lo que está en juego no es una simpleza, ni algo nimio, es la vida humana y las libertades. Sin vida no hay ni religiones ni ideologías, no hay nada. Lo más sagrado es la vida, y si sobre la vida de los que no profesan la misma religión, y también sobre la vida de los mismos correligionarios, no se manifiesta más que pura apatía, indolencia, indiferencia, es que la vida de los humanos es indiferente a los “cómplices silenciosos” de esta mayoría musulmana.
 
La culpabilidad y responsabilidad recae absolutamente en los perpetradores de los crímenes, pero la culpa y la responsabilidad recae en la mayoría de la población musulmana que no dice ni hace nada contra la barbarie islámica. Muchos pueden pensar que no estamos en la década de los 30 del siglo pasado. Es cierto, pero sí que estamos frente el avance del terrorismo yihadista en todo el orbe, que atenta contra la libertad, la democracia, y la vida, y no sólo en tierras musulmanas, sino también en Occidente en general y en Europa en particular.
 
Antaño los nazis no escondían ni enmascaraban sus intenciones destructivas y supremacistas, hoy tampoco los islamistas las esconden o enmascaran. No les mueve el deber de decir la verdad; es su creencia prepotente, la fe ciega y acrítica en su pretendida superioridad racial, en el caso nazi, y su pretendida superioridad religiosa en el islamismo lo que les impele a declarar sus planes y designios bélicos sin ningún disimulo.
 
Antes del ascenso nazi, la mayoría de los europeos en general y de los alemanes en particular, consideraba las arengas y peroratas nazis en Munich de puras quimeras y delirios de muchachotes que se les calentaba la cabeza por el exceso de consumo de cerveza en las tabernas bávaras. Hoy a pesar de las proclamas, soflamas y manifiestos contra los valores del mundo libre, repetidas hasta la saciedad por los islamistas, la mayoría de occidentales no quiere ver ningún atisbo de violencia, y lo consideran como delirios de musulmanes exaltados por un trasnochado estado místico religioso.
 
El nihilismo moral, la exaltación de la muerte, la exacerbación de la fuerza y violencia, y el rechazo a la piedad eran el substrato ideológico del nazismo, como hoy lo son del islamismo. Es bien cierto que no todos los musulmanes son terroristas, ni yihadistas, pero no es menos cierto que todos los islamoterroristas son musulmanes.
 
Los alemanes de la época nazi tuvieron la obligación moral de rechazar el nazismo y sus atrocidades. No fueron únicamente los que votaron el nazismo los responsables morales de la barbarie nazi, lo fueron también aquellos que no habiéndoles votado no se manifestaron, no rechazaron, no se opusieron al mal, y callaron ante el auge del nazional-socialismo.
Aquellos alemanes son responsables moral y éticamente de los crimines de sus compatriotas. Acabada la 2ª Guerra Mundial así lo entendieron las elites y gobiernos alemanes, por lo que pidieron perdón a las víctimas, instruyeron a los escolares y ciudadanos en los horrendos crímenes que su pueblo había cometido, y cambiaron la ideología sustentadora del nazismo por una democrática y de respeto por la vida.
 
Los musulmanes de nuestra época tienen la obligación de repudiar el islamismo, sobretodo cuando ellos mismos conforman la mayor parte de las víctimas del Yihad. La mayoría de musulmanes no participan ni colaboran con el islamoterrorismo, pero todos los musulmanes tienen la obligación de condenar explícita el terrorismo, de denunciar de forma inequívoca el Yihad, el islamismo, y sin doble lenguaje, la masacre de inocentes; de repudiar a los yihadistas como correligionarios y expulsarlos de sus mezquitas y de su seno.
 
Los musulmanes son correligionarios de los islamistas que asesinan en nombre de Alá, que quieren imponer el Islam, el Corán y la Shari´a en todo el orbe, por lo que les corresponde manifestarse en contra de la Yihad y del terrorismo islámico.
 
Las comunidades musulmanas tienen el deber ético de explicitar repetitivamente a través de anuncios en las diversas cadenas televisivas, radios y todos los medios de comunicación su condena clara, total y absoluta al terrorismo religioso islámico. No pueden seguir con la mirada a otra parte, ni con la idea de que ¿acaso son guardas de sus hermanos?
El silencio hace cómplice a quien calla, y el deber moral del que discrepa verdaderamente del crimen es manifestarse en contra, si es que realmente desaprueba los actos del islamismo.
 
El azote del terrorismo, el flagelo de la amenaza de más atentados en nombre de Alá, el Corán y la Shari´a, las reiteradas declaraciones de numerosos jeques, ulemas, imames, y líderes religiosos del Islam que pregonan a los cuatro vientos que “la guerra con los musulmanes no ha hecho más que empezar”, como recientemente ha declarado el estadounidense Faisal Shahzad, responsable del atentado fallido en Times Square, no sólo se ve confirmada por la continúa serie de crímenes que los devotos del Islam comenten a lo ancho del planeta, y todos ellos consagrados a su divinidad, sino también porque desde 1950 hasta la fecha los islamistas han asesinado a más de 10 millones de correligionarios en nombre de Alá, del Islam y del Corán. [2]
 
3. Preguntas sin respuesta
 
Algunos pensarán que se está exagerando cuando se afirma que el islamismo avanza en todo el orbe, en los países musulmanes, y en Occidente, pero entonces cómo responderán a:
¿Porqué tantos controles en los aeropuertos?
¿Quiénes son los que cometen atentados en aviones, en trenes, metros, autobuses, colegios, hospitales?
¿Quiénes son los que entregan sus fieles a la muerte para glorificar a su divinidad?
¿Qué religión enaltece el suicido islamikaze y asesinato de infieles?
¿A qué religión pertenecen los que envían a sus hijos a autoinmolarse para su religión?
¿Porqué tanto miedo a criticar y ridiculizar en los medios de comunicación dogmas del Islam, cuando son tan habituales realizarlos sobre el cristianismo?
¿Porqué la prensa occidental critica y clama al cielo por la estúpida amenaza de un ridículo y desconocido pastor protestante en quemar el Corán y silencia la quema continua no sólo de Biblias, iglesias, sino de familias cristianas en Pakistán y otros países musulmanes?
¿Porqué tanto miedo y prevención en prohibir burkas en las calles europeas cuando están prohibidos completamente los símbolos cristianos en Irán, Arabia Saudita y tantos países musulmanes?
¿Porqué los medios de comunicación occidentales silencian la limpieza religiosa que se lleva a cabo en tantos países musulmanes contra sus minorías no-musulmanas?
¿Porqué hay tanto cuidado y pavor en relacionar el Islam con el terrorismo islámico, cuando se ha asociado hasta la saciedad el terrorismo comunista con el comunismo, el terrorismo fascista con el fascismo, y los mismos islamistas reivindican el Islam y el Corán como motor y justificación de su terror?
¿Por qué se afirma en Occidente que el islamismo es una desviación del Islam, cuando los más famosos profesores de universidades musulmanas y líderes religiosos del Islam afirman y argumentan basándose en el Corán, que los islamistas actúan conforme a su texto sagrado y siguen las pautas de la vida de Muhammad?
¿Porqué los medios de comunicación no traducen las continuas arengas, alocuciones y discursos de los jeques, mulás, y líderes religiosos del Islam, cuando aquellos [los medios de comunicación occidentales] repiten hasta la sociedad, generalmente tergiversadas y sesgadas, las declaraciones del Papa, y de los líderes religiosos cristianos y judíos en los medios de comunicación?
¿Porqué los árabes y/o musulmanes que quieren la paz, que los hay, tienen que protegerse de sus hermanos y correligionarios?
¿Porqué que apostatan del Islam son los únicos entre los apostatas que temen por su vida?
¿Porqué los nuevos cristianos, ex musulmanes que han apostatado del Islam, se tienen que esconder, y con temor por sus vidas, mientras alcanzan cargos de relevancia en Occidente los conversos del Islam procedentes del cristianismo?
¿Por qué se critica únicamente la repugnante e inmoral pederastia de algunos sacerdotes católicos cuando el credo cristiano lo prohíbe, y siendo los pederastas una ínfima minoría entre los clérigos católicos, y se hace extensiva a la Iglesia Católica la falta de aquellos, y se silencia la habitual y sobreabundantemente existente en el mundo musulmán, cuando además es legitimizada por el Corán, y fue abiertamente practicada por Muhammad, y en ningún momento se hace extensiva al Islam?
¿Porqué se intenta criminalizar y castigar al político holandés antiterrorista Geert Wilders por decir que el Corán es el Mein Kampf del Islam, y se le califica de ultraderechista, cuando el fallecido premio Nobel de Literatura y comunista José Saramago pregonaba a los cuatro vientos que la Biblia era un libro inmoral, y que sin ella seríamos mejores y que es un libro terrible y de malas costumbres que no debería estar al alcance de los niños, o el presidente socialista del gobierno español, Zapatero, que el cristianismo ha sido uno de los grandes problemas de la humanidad?[3].
 
4. La respuesta: miedo y Dhimmitud
 
Miedo a enojar y encolerizar a los fieles del Islam y animarles a cometer más actos islamoterroristas. Los cristianos y judíos que vivían en el mundo musulmán eran protegidos de la Espada del Islam y no se les podía asesinar, como si se podía, y se hacía, a los fieles de otras religiones. Esta protección implicaba aceptar ser ciudadanos de segunda categoría, y previo pago anual de un impuesto de capitación, la yitza, en una ceremonia humillante para el dhimmi. Israel se ha liberado de esta dhimmitud, pero Europa y gran parte de Occidente está cayendo en la órbita de la dhimmitud a pasos agigantados.
 
Después de los atentados islámicos del 12 de abril de 1985 en el restaurante el Descanso en Madrid que acabaron con la vida de 18 españoles y dejó heridos a un centenar, del atentado en Atocha el 11M de 2004 en el que murieron 191 personas y resultaron heridas un millar y medio, después de tantos atentados cometidos por los fieles más devotos del Islam como el 11-S en EEUU, los atentados en autobuses y metros en Londres el 7 de Julio de 2005 ¿cuántos musulmanes han sido asesinados en los EEUU, en España, en el Reino Unido en nombre de Dios y de la Biblia? [4] ¿Cuántas manifestaciones se han realizado contra los musulmanes en estos países?, y aún así los occidentales se autoconsideran culpables de estos crímenes, y la mayoría de los musulmanes muestran una completa indiferencia y apatía sobre los crímenes de sus correligionarios.
 
La experiencia europea y occidental ha mostrado que cuando el número de musulmanes se acerca a la mayoría poblacional en un país aumentan exponencialmente en este los conflictos, los islamistas derraman la sangre de sus víctimas como si fuera agua en medio del océano en nombre de Alá, del Corán y de la Shari´a, y que la violencia de los islamistas contra sus correligionarios y contra los que consideran infieles [judíos, cristianos, budistas, hindúes, ateos, etc.] es el pan de cada día. Las noticias sobre Irak, Pakistán, India, Somalia, Líbano, Israel, Yemen, China, Rusia, Chechenia, Nigeria, Darfur, Filipinas, Indonesia, Afganistán, lo confirman cotidianamente. [5]
 
Tras los últimos atentados que ha sufrido Occidente, cometidos por islamistas y todos ellos efectuados en nombre del Islam, del Corán y de Alá, los estados tienen que invertir progresivamente grandes y costosos recursos en complejos y sofisticados sistemas de seguridad, y sus ciudadanos tienen que destinar más tiempo para pasar los controles policiales, lo que revierte en un empeoramiento de la calidad de vida. [6]
La democracia en Europa se ha conseguido tras largas luchas contra los diversos totalitarismos que han asolado el Viejo continente, y los europeos observan que la tolerancia hacia las minorías que se da en Europa, Israel y Occidente no existe en las tierras donde los musulmanes gobiernan o son mayoría. Pero hoy la indolencia, el cansancio y la apatía corren por las venas de Europa.
 
La lucha por la emancipación de la mujer y el derecho de la igualdad de género no sólo es inexistente en el mundo musulmán, sino que los líderes religiosos del Islam lo consideran abominación. En Occidente en general, y en Europa en particular el debate se focaliza en aspectos secundarios, periféricos y contingentes tales como si es permisible el velo, el burka, y la altura máxima que han de tener los minaretes.
 
5. ¿Legitimación coránica del totalitarismo y del terrorismo?
 
El auténtico problema radica en que los devotos del Islam creen que la Shari´a es de origen divino y por tanto superior a las leyes y constituciones occidentales, que proceden del hombre, y que el Yihad es sacrosanto, y que su religión, el Islam, y su divinidad, Alá, legitimiza el asesinato de los impíos infieles, y que Alá es el más grande [Allahú Akbar], el más grande de todos los dioses, por lo que el concepto judeocristiano de la divinidad es inferior al que el Corán explicita.
 
- Alá es el más grande en absoluto se refiere que es más grande que otros dioses, como sería el caso del politeísmo que señalaba a Zeus el más grande de todos los dioses. El Islam copia el monoteísmo del judaísmo, pero considera que su visión de la divinidad [Alá] es más elevada y superior a la que de aquella tienen el judaísmo y el cristianismo.
 
Corán 31:15: Pero, si te insisten en que Me asocies aquello de que no tienes conocimiento, ¡no les obedezcas! … (Se refiere a los cristianos que asocian Jesús con la divinidad, y por extensión a aquellos que asocien cualquier otra cosa con la divinidad)
 
Corán 31:21. Y, cuando se les dice: «¡Seguid lo que Alá ha revelado!», dicen: «¡No, sino que seguiremos lo mismo que nuestros padresseguían!» ¿Y si el Demonio les llamara al castigo del fuego de la gehena?
(Se refiere a los judíos que rechazaron seguir a Muhammad, argumentando que seguirían únicamente los que nuestros padres seguían, y por extensión a los que siguen la religión de sus padres y no aceptan el Islam)
 
Corán 31:30: Esto es así porque Alá es la Verdad, pero lo que ellos invocan en lugar de invocarle a Él es lo falso. Alá es el Altísimo, el más Grande.
 
- Por otra parte está lo que se reserva a los que no creen en Alá:
 
Corán 31:23: Si alguien no cree, ¡que su incredulidad no te entristezca! Volverán a Nosotros y ya les informaremos de lo que hacían. Alá sabe bien lo que encierran los pechos. Les dejaremos que gocen por breve tiempo. Luego, les arrastraremos a un duro castigo.
Corán 2:254. ¡Creyentes! … Los infieles, ésos son los impíos.
Corán 2:89:…Que la maldición de Alá caiga sobre los infieles!
Corán 2:90:…Los infieles tendrán un castigo humillante.
 
- El Corán advierte a los musulmanes que no tengan amistad con los no-musulmanes:
 
Corán 3:28: Que no tomen los creyentes [musulmanes] como amigos a los infieles [los no-musulmanes] en lugar de tomar a los creyentes [los musulmanes] - quien obre así no tendrá ninguna participación en Alá. …
 
- Alá exterminará a los no-musulmanes a través de los combatientes musulmanes con un castigo humillante:
 
Corán 3:141-142: … para que pruebe Alá a los creyentes y extermine a los infieles. O ¿creéis que vais a entrar en el Jardín sin que Alá haya sabido quiénes de vosotros han combatido y quiénes han tenido paciencia?
Corán 4:37:… hemos preparado para los infieles un castigo humillante.
Corán 33:64-65: Alá ha maldecido a los infieles y les ha preparado fuego de la gehena, en el que estarán eternamente, para siempre. No encontrarán amigo ni auxiliar.  
Corán 33: 73: Para que Alá castigue a los hipócritas [el musulmán amigo de no-musulmanes] y a las hipócritas, a los asociadores [los cristianos por asociar Jesús a Dios] y a las asociadoras, y para que Alá se vuelva a los creyentes y a las creyentes. Alá es indulgente, misericordioso.
 
- Advierte al musulmán enternecido y que tiene amigos no musulmanes que será condenado eternamente por hipócrita:
 
Corán 4:138-139: Anuncia a los hipócritas que tendrán un castigo doloroso. Toman a los infieles como amigos, en lugar de tomar a los creyentes.
Corán 4: 144-145: ¡Creyentes! No toméis a los infieles como amigos, en lugar de tomar a los creyentes. ¿Queréis dar a Alá un argumento manifiesto en contra vuestra? Los hipócritas estarán en lo más profundo del Fuego y no encontrarás quien les auxilie,
Corán 9: 73: ¡Profeta! ¡Combate contra los infieles y los hipócritas, sé duro con ellos! Su refugio será la gehena. ¡Qué mal fin...!
 
- En cuanto al rechazo a las leyes occidentales, se basan en varios textos distintos:
 
Corán 25: 52: No obedezcas, pues, a los infieles y lucha esforzadamente contra ellos, por medio de él.
Corán 33:48. ¡No obedezcas a los infieles y a los hipócritas! …
Corán 28:86:…¡No respaldes a los infieles!
 
- Los devotos del Islam tienen que distanciarse de las constituciones de los países que los albergan:
 
Corán 29:12-13: Los infieles dicen a los creyentes: «¡Seguid nuestro camino y cargaremos con vuestros pecados!» Pero, si ni con sus propios pecados cargan nada... ¡Mienten, ciertamente! Llevarán, ciertamente, su carga juntamente con la ajena. El día de la Resurrección tendrán que responder de lo que se inventaban.
 
¿Cómo los creyentes muy fervientes del Islam tendrán que amar a los no-musulmanes si el mismo Alá no ama a los infieles, a los no-musulmanes:
 
Corán: 30:45: Para retribuir con Su favor a los que hayan creído y obrado bien. Él [Alá] no ama a los infieles.
 
- El Corán tiene más de 245 versículos refiriéndose a los infieles y al castigo que recibirán, similares a los descritos anteriormente. El terrorismo islámico es que causa en los humanos el miedo al Islam. El terrorismo duro y puro, sin piedad, que en nombre de Alá, el Corán, la sunna y la Shari´a es perpetrado por los fieles más devotos y los creyentes más fervientes del Islam está justificado por el mismo Corán:
 
Corán 8:65: ¡Profeta! ¡Anima a los creyentes al combate! Si hay entre vosotros veinte hombres tenaces, vencerán a doscientos. Y si cien, vencerán a mil infieles, pues éstos son gente que no comprende.
Corán 9:73: ¡Profeta! ¡Combate contra los infieles y los hipócritas, sé duro con ellos! Su refugio será la gehena. ¡Qué mal fin...!
Corán 66:9: ¡Profeta! ¡Combate contra los infieles y los hipócritas! ¡Muéstrate duro con ellos! Tendrán la gehena por morada. ¡Qué mal fin...!
Corán 9:29: ¡Combatid contra quienes, habiendo recibido la Escritura [judíos y cristianos], no creen en Alá ni en el último Día, ni prohíben lo que Alá y Su Enviado han prohibido, ni practican la religión verdadera [el Islam], hasta que, humillados, paguen el tributo directamente!
Corán 9:123: ¡Creyentes! ¡Combatid contra los infieles que tengáis cerca! ¡Que os encuentren duros! ¡Sabed que Alá está con los que Le temen!
Corán 61:11-12: ¡Creed en Alá y en Su Enviado y combatid por Alá con vuestra hacienda y vuestras personas! Es mejor para vosotros. Si supierais... Así, os perdonará vuestros pecados y os introducirá en jardines por cuyos bajos fluyen arroyos y en viviendas agradables en los jardines del edén. ¡Ese es el éxito grandioso!
Corán 4:84: ¡, pues, por CombateAlá! Sólo de ti eres responsable. ¡Anima a los creyentes! Puede que Alá contenga el ímpetu de los infieles. Alá dispone de más violencia y es más terrible en castigar.
Corán 5:35: ¡Creyentes! ¡Temed a Alá y buscad el medio de acercaros a Él! ¡Combatid por Su causa! Quizás, así, prosperéis.
 
6. Israel y el Yihad
 
Cada individuo tiene una cosmovisión que le sirve como mecanismo para analizar el mundo que circunda, el mundo que le envuelve y que le permite explicarse a si mismo y su relación con el mundo y que le da un sentido a su vida. Las sociedades también tienen una cosmovisión que permite a sus miembros entenderse, compartir alegrías y penas, entenderse a si mismas, que les posibilite conectarse con el pasado, real o ficticio o una combinación de ambos, y tener una complicidad en el presente que les permite elaborar un proyecto de futuro.
 
La superficie de las tierras árabes es 500 veces la de Israel. El estado judío representa en la cosmovisión árabe el causante del fracaso de la prepotencia árabe que no pudo evitar que el pueblo judío consiguiera su independencia el 14 de mayo de 1948 en una pequeña parte de su ancestral tierra y herencia, de aquellos frágiles judíos que pudieron escaparse del Holocausto; de la frustración de ver como los judíos han avanzado en todos los campos de la ciencia, tecnología, cultural, y justicia social, igualdad de género, respeto a las minorías, ocupando lugares de vanguardia a nivel mundial, a pesar de las repetidas y constantes agresiones bélicas procedentes del vecindario árabe y del mismo interior y caballo de Troya, el terrorismo árabe-palestino. El fiasco en todos los campos del saber desde hace siglos en tierras árabes y musulmanas es imputado al chivo expiatorio de turno, Israel es el chivo expiatorio con el que los árabes pretenden justificar la ruina cultural, tecnológica, científica y de justicia social y de respeto a las minorías del mundo árabe a pesar de las enormes, ingentes e inacabables entradas de petrodólares.
 
En la cosmovisión islámica el mundo se divide en dos: Dar al Islam, el mundo del Islam en el que las leyes pretendidamente divinas y atribuidas a Alá, recibidas por el que se autodenominó el Sello de los Profetas, el místico líder político-militar Muhammad, y Dar al-Harb, la casa o mundo de la guerra, del Yihad, el resto del planeta. En esta cosmovisión los musulmanes son los únicos verdaderos fieles del único Dios, los judíos y cristianos son infieles que han tergiversado la Torá y los Evangelios respectivamente, y es un deber para los musulmanes reeducar, también con las armas, a estos “desviados y desviadores” [judíos y cristianos]. La preeminencia y supremacía del Islam se manifiesta en sus victorias militares, el Yihad,y la progresiva islamización del orbe, la reislamización de las tierras “profanadas por los cruzados”, el Al-Andalus, la península ibérica, y la provincia sureña de la Gran Siria [Palestina, nombre aceptado por los musulmanes por fines políticos militares] “profanada por los sionistas”. Desalojar a los judíos de Israel mostraría a las masas musulmanas que el judaísmo y el cristianismo son falsos, pues los profetas de la Biblia, como Isaías, repiten hasta la saciedad sobre el retorno de los judíos a su patria ancestral, Israel.
 
7. Aproximación al islamismo en Europa y el mundo libre
 
Para vencer al enemigo que te quiere destruir lo primero que se necesita para sobrevivir es ser plenamente consciente del peligro que planea sobre uno. Es imprescindible advertir a las víctimas potenciales de la guerra en ciernes, del Yihad, y a pesar de que para los gobiernos europeos y occidentales y las fuerzas de seguridad de estos países es muy difícil discernir quien es terrorista, quien simpatiza, quien se mantiene al margen y quien abomina del terror en nombre del Islam, del Corán y de Alá, la defensa no estriba en enviar aviones sobre todos los países musulmanes y bombardearlos, o en expulsar a los inmigrantes musulmanes que viven en Europa y el mundo libre, o prohibirles mezquitas con el argumento, válido para muchos, de la reciprocidad: si no permiten iglesias y sinagogas en Arabia Saudita, ni la edificación de estas en los países musulmanes, tampoco permitiremos mezquitas en Europa y Occidente. Occidente tiene que levantarse sobre la libertad y no caer en la bajeza moral y espiritual de los islamistas.
 
Inicialmente es imprescindible y condición sine qua non cortar la financiación y la injerencia saudita e iraní y de cualquier país musulmán en las madrassas y mezquitas en Europa.
 
El terrorismo islámico se combate policial, militarmente, y debido a la gran permeabilidad entre los fieles musulmanes y los islamistas se necesita imperiosamente una legislación apropiada y ad hoc en la que se exija a los líderes religiosos musulmanes que viven en Occidente que se manifiesten clara, concisa y públicamente contra el islamoterrorismo, que emitan fatuas contra los islamoterroristas, que denuncien y potencien y alienten las denuncias de los fieles simpatizantes del islamoterrorismo a los cuerpos de seguridad del país; que los discursos de los jeques, imanes y líderes religiosos musulmanes exalten la vida, paz, la convivencia, la tolerancia y el respeto a la alteridad, en lugar de exaltar y enaltecer la muerte del infiel y la destrucción de lo que no es musulmán, como acontece hoy en día.
 
Que constantemente pregonen a viento y marea que asesinar no-musulmanes es un crimen contra la divinidad, y que reinterpreten o reformulen las suras del Corán en las que se exige que se combata a los judíos y cristianos, y aún mejor, que las anulen.
 
En caso de que los jeques, imanes, y líderes religiosos musulmanes no pregonen lo anteriormente expuesto, que sean expulsados inmediatamente del país y sin derecho a volver. 
 
Los líderes religiosos musulmanes tienen que ser obligados a aceptar la primacía de las leyes civiles de los países en que viven, la preeminencia del derecho europeo, occidental y del país en el que viven sobre la Shari´a y han de renegar del Yihad y del islamoterrorismo. Obligados porque en caso contrario el Yihad es legitimizado entre sus fieles.
 
Cada vez que se cometa un crimen en nombre del Islam, de Alá, del Corán, los líderes religiosos del Islam tienen que manifestarse públicamente contra estos crímenes, y no con el doble lenguaje [hasta la fecha, los que se manifiestan en público en contra del islamoterrorismo, dicen lo contrario a sus feligreses]. De palabra, y solamente ante el público occidental no-musulmán los líderes religiosos musulmanes se manifiestan en contra del islamoterrorismo, pero sólo es “ante la galería”; y en la cotidianidad, en la realidad, nada hacen contra el islamoterrorismo.
 
Debido a la gran connivencia, aceptación y permeabilidad de los islamistas con sus correligionarios musulmanes los líderes religiosos musulmanes tienen que apoyar a las autoridades policiales y manifestarse públicamente en contra de “estas malinterpretaciones” del Islam y de sus acciones criminales.
 
En caso de que los imames, jeques, ulemas no colaboren con las fuerzas de seguridad del país en que viven, y sus peroratas justifiquen la violencia yihadista, que se les juzgue como colaboradores e inductores del islamoterrorismo y se les aplique con rigor las leyes contra el terrorismo en tiempos de guerra, por incitación al terrorismo, crimen y genocidio, ya que ellos mismos declaran el Yihad, la guerra Santa.
 
En tiempos de paz, leyes de paz. En tiempos de guerra, leyes de guerra. Al terrorista no se le convence, se le vence.
 
8. Aproximación en el mundo árabe y/o musulmán 
 
1. Ayudando y protegiendo a las minorías religiosas cristiana y judía que viven en los países musulmanes.
2. Apuntalando a los demócratas del mundo árabe y/o musulmán.
3. Afianzando a Israel que se encuentra amenazado por el frente islamista chiíta encabezado por Irán y el sunnita capitaneado por Arabia Saudita. Occidente tiene que enviar sus respectivas embajadas a Jerusalem y reconocer a esta como capital eterna e indivisible de Israel.
4. Potenciando la búsqueda de energías alternativas al petróleo, para reducir el chantaje islamista.
5. Exigiendo reciprocidad en los temas culturales y religiosos.
6.Prohibiendo la venta de armas y material de alta tecnología y susceptible de reconvertirse en armamento a los países no-democráticos del bloque árabe y/o musulmán.
7. Exigiendo a los países árabes el reconocimiento de Israel como estado judío
8. Expulsando de las Naciones Unidas a Irán por sus amenazas de hacer desaparecer a otro país de la ONU, Israel, del mapa.
 
La esvástica fue alzada en los estandartes de los ejércitos germanos, pero fue derrotada no con palabras, sino con las armas. La Espada del Yihad esta en cintas de las frentes de los yihadistas, no será vencida con palabras. Al enemigo islamista que busca la destrucción del mundo libre, no se le convence, se le vence. Las democracias y las libertades no siempre ganan. Las tiranías y totalitarismos no siempre pierden. En caso de no querer vencer al islamismo, este vencerá y el coste en vidas humanas será muy superior, y serán destruidos derechos y libertades, que tanto han costado conseguir, y la humanidad entrará en una fase de oscurantismo en todos los ámbitos del saber.


 

 
 
Notas