La socialista Cristina Bachelet implantó el matrimonio gay en Chile en 2015 y el aborto en 2017, siendo presidenta del país, y después fue designada (muchos dirán "premiada") con un cargo en la ONU como Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos.

Del 19 al 21 de junio de 2019, la exmandataria socialista visitó Venezuela comisionada por la ONU. Le cuesta mucho criticar con lenguaje firme la situación de los venezolanos bajo el régimen de Nicolás Maduro, por el que mucho tiempo ha sentido afinidad.

Cáritas Venezuela, que atiende a multitudes de personas necesitadas en un país rico en recursos pero empobrecido por sus líderes, ha difundido una nota dirigida a Bachelet explicando de forma pública la situación. La reproducimos íntegramente:

Comunicación de Caritas de Venezuela, de la iglesia católica venezolana, en el marco de la visita a Venezuela de la Dra. Michelle Bachelet, Alta Comisionada de los Derechos Humanos de la ONU

 

Estimada Dra. Bachelet:

Apreciamos su valiosa presencia en nuestro país, así como el tiempo y la atención que le ha dedicado a los resultados del trabajo de las organizaciones sociales venezolanas, que junto a la iglesia católica han sido permanentemente considerados por las instancias de la oficina que representa, cuyas puertas siempre han estado abiertas para nosotros.  Sabemos que  ha dado una consideración cuidadosa a todas nuestras denuncias y registros, como bien hemos constatado en sus últimos informes.

Nuestro mensaje hoy es de urgencia. Confiados en sus palabras al declarar “Me esforzaré por ser su voz y su firme defensora, con total objetividad, sin temor ni favor”, es que acudimos a entregar un clamor que ya excede el llamado de socorro que  hemos pedido ya durante varios años. Queremos hoy traer la voz de nuestra gente, vulnerada y disminuida en su dignidad y hablar de:

  1. El retardo del crecimiento por desnutrición crónica. Después de evaluar a más de 30 mil niños en estos últimos 3 años, Caritas puede hablar con pesar de todos estos niños pequeños que están entrando a su edad escolar con retardo de su crecimiento físico y el rezago cognitivo, afectivo y social que eso significa para ellos y para el capital humano con el que nos tocará en los años venideros restaurar nuestra nación. Más de un tercio de los niños que estamos atendiendo están ya en esta situación. Esto es producto de privaciones injustificables que se acumularon todo este tiempo que hemos estado esperando por una solución.

  2. La diáspora masiva:La fisura extensa e irreparable que está dejando en nuestro tejido la emigración. Uno de cada 13 venezolanos se ha ido ya, buscando un lugar donde la vida sea posible. Estamos perdiendo el alma de nuestro pueblo: se nos están yendo madres, padres, maestros, médicos, investigadores, hermanos, personal humanitario, nuestros ancianos. Estamos perdiendo capacidades, cuidado, memoria y todos los vínculos sociales y afectivos que sostienen la institución familiar.

  3. Las nuevas formas de esclavitud: el trabajo precario, la trata de personas, la prostitución hoy merman la integridad física, espiritual y moral. Llegamos al límite. Son miles los venezolanos a los que se le agotaron los medios y están transando su vida con lo único que les queda, su propia integridad. La situación nos está asfixiando hasta llevarnos a tasas sin precedente de suicidios, de prostitución y de hermanos atrapados en redes de trata de personas, en el tráfico ilegal, en trabajos forzados, en situación de esclavitud.

  4. La deserción de nuestro sistema educativo, tanto de alumnos, como de maestros y profesores, está desmantelando el futuro del país. Venezuela tiene, ahora mismo, más de la mitad de sus aulas en escuelas y universidades, vacías. Qué futuro nos depara esto.

  5. La violencia como forma de intercambio social, que atraviesa todas las esferas ya de nuestra sociedad y de nuestras familias. Nos compromete, especialmente, la violencia alimentaria, porque la hemos seguido y registrado. Ésta no es solo la violencia con la que han destruido nuestra agricultura, o la de la escasez y la corrupción. Es también la violencia alimentaria simbólica con la que nos han quitado la memoria, la tradición, el derecho a comer por preferencia y la comensalía como espacio sagrado de creación y vínculo social.

  6. El deterioro físico y la angustia de nuestro propio equipo humanitario agobiado ante la magnitud creciente de la tarea y las restricciones para operar sin combustible, sin servicios, sin insumos y sin que se nos de la legitimidad necesaria. Es hora de sincerar lo que nos pasa.

  7. La pérdida del Estado de Derecho como recurso, como referencia y valor. No hay a quien acudir, es el sentimiento de orfandad de las víctimas de la violencia del Estado. Esta pérdida afecta nuestra cultura de derechos y nuestra civilidad al erosionar el respeto por la institucionalidad, por el orden, por la justicia y la verdad.

  8. La depredación del medio ambiente por el extractivismo de la riqueza mineral y sobre todo humana. Poblaciones indígenas diezmadas por las epidemias y por una cultura de explotación asociada a la minería ilegal están acabando con una selva que es de toda América.

Cáritas Venezuela en una campaña para lograr agua para los niños

¿Ante toda esta destitución, qué nos quedará para restaurarnos a nosotros mismos? Este daño es necesario detenerlo ya, para poder reparar las profundas heridas causadas durante tantos años. Es por esta razón que la Iglesia Católica y  Caritas de Venezuela solicita: 

  1. Que en su próximo Informe de Julio, continúe reflejando la grave situación de derechos humanos que se vive en Venezuela.

  2. Que exija al gobierno abrir una oficina de DD.HH. de la ONU en Venezuela que monitoree el cumplimiento de las recomendaciones para restituir los derechos vulnerados.

  3. Que intervenga para que se logre la restitución de los derechos electorales, políticos y económicos de los venezolanos, que permita a todos los ciudadanos vivir en Venezuela con libertad, dignidad y progreso.

  4. Que solicite el desmonte del FAES y de los grupos irregulares que actúan como cuerpos de control, coacción y violencia contra los ciudadanos.

  5. Que se reconozca las organizaciones de la sociedad civil como actores importantes en la actuación frente a la crisis humanitaria. Y que el Estado otorgue las facilidades para su operación y logística.

  6. Que se haga público la data oficial sobre los temas importantes de la vida del venezolano, que permitan tomar medidas correctivas a través de políticas públicas.

  7. Que se flexibilice para las ONG(s) los requerimientos para recibir donaciones, con miras al escalamiento  de la asistencia humanitaria en acción coordinada con el Plan de asistencia de Naciones Unidas.

Caritas espera resultados favorables de su visita y que su compromiso abone los caminos de la diplomacia y la coordinación hacia una articulación solidaria y fraterna que fortalezca las capacidades, tanto del Estado venezolano, como de su sociedad civil, para atender estas urgencias que le hemos expuesto.

Caritas ratifica su disposición a continuar trabajando en los espacios de cooperación y respeto del Sistema de Naciones Unidas en Venezuela y con el equipo y los mecanismos que dentro de este Sistema usted disponga para ello.

Que la Santísima Trinidad y nuestra patrona, la Virgen de Coromoto, guíen su caminar en la importante labor que le ha sido encomendada.

ANEXOS: CUÁL ES LA ESCALA DE DAÑOS

DESNUTRICIÓN AGUDA.

Fuente: Caritas Venezuela. Monitoreo Centinela de la Seguridad Alimentaria y la Desnutrición Aguda. S.A.M.A.N.R

RETARDO DEL CRECIMIENTO. DESNUTRICIÓN CRÓNICA

Fuente: Caritas Venezuela. Monitoreo Centinela de la Seguridad Alimentaria y la Desnutrición Aguda. S.A.M.A.N

ECHAR EL RESTO: COMO ESTÁMOS SOBREVIVIENDO

Fuente: Caritas Venezuela. Monitoreo Centinela de la Seguridad Alimentaria y la Desnutrición Aguda. S.A.M.A.N

COMER CON SUMISIÓN

Fuente: Caritas Venezuela. Monitoreo Centinela de la Seguridad Alimentaria y la Desnutrición Aguda. S.A.M.A.N



Janeth Márquez, directora de Cáritas Venezuela

Premio Humanitario 2019 para Janeth Márquez, directora de Cáritas Venezuela

La directora de Cáritas Venezuela, Janeth Márquez de Soler, ha sido reconocida con el Premio Humanitario 2019 otorgado por InterAction, una red integrada por 180 organizaciones no gubernamentales de todo el mundo dedicadas al trabajo contra la pobreza extrema, el desarrollo sostenible y la promoción de la dignidad humana.

Su labor fue reconocida entre la de otros cientos de líderes sociales por “su liderazgo y esfuerzo al llevar adelante la labor humanitaria con valor, iniciativa, coraje, creatividad, actuando con acierto bajo condiciones de presión, con integridad y sacrificio”, según se señala en el acuerdo del jurado, quien valoró no sólo el alcance de las actividades de Caritas Venezuela sino la compleja situación económica y política en las que se llevan a cabo.

Janeth Márquez, que es socióloga, politóloga y educadora comunitaria, señaló que este reconocimiento no sería posible sin el ejemplo y testimonio de amor cristiano de obispos, sacerdotes, religiosas, laicos y más de 20.000 voluntarios que sin esperar nada a cambio dan una mano a sus hermanos. “Este premio ilumina un camino de fe, esperanza y de trabajo para una Venezuela que no se rinde ante tantas adversidades”, afirmó.