El pasado sábado 17 de marzo fue un día histórico para los Baniwa, uno de los pueblos indígenas de Brasil después de que se ordenase sacerdote uno de sus hijos, el ahora sacerdote Geraldo Trindade Montenegro.

La celebración fue presidida por el obispo de Sao Gabriel de Cachoeira, monseñor Edson Damian, y fue un momento de gran importancia para este pueblo indígena, muchos de los cuales viajaron durante días para estar presentes en la ordenación sacerdotal, en la que hubo también elementos indígenas.


El nuevo sacerdote nació en la comunidad Araripirá Cachoeira, en el Río Ayarí, región fronteriza entre Brasil y Colombia, y tras su formación en el Seminario Interdiocesano de Manaus, ha trabajado como diácono durante algo más de un año en su parroquia de origen, Nuestra Señora de la Asunción del Río Içana, donde ahora continuará su misión sacerdotal como párroco.

En conversación con la Agencia Fides, el padre Geraldo ha reconocido que decidió hacerse sacerdote como “respuesta a una necesidad para nuestra región, donde hay falta de sacerdotes. Al principio me sentí llamado por esto, pero con paso del tiempo y la formación fui descubriendo que ser sacerdote es mucho más. Ser sacerdote, recibir el Sacramento de la Orden es convertirse en presencia de Jesús en el mundo cotidiano”.


El obispo presidió la ordenación de Geraldo Trindade Montenegro

Él mismo padre ha pedido al obispo diocesano trabajar en su región, pese al miedo inicial de no ser acogido en tierra propia. “Creo que tendré facilidad de conversar mejor con mi pueblo y mostrarles lo que de hecho es un sacerdote, es decir uno más en la comunidad y no el que decide y manda o el que va a responder a todo, algo que infelizmente ha estado muy presente en nuestra evangelización católica”.


El pueblo Baniwa está viviendo este momento como un tiempo de gran esperanza, como han expresado varios catequistas a la Agencia Fides. Muchas personas de la región tienen dificultad para entender y expresarse en portugués, sin llegar a comprender la hondura y significado de aquello que rezan o escuchan en el texto bíblico. Por eso, la llegada de alguien que se expresa en su lengua y a partir de categorías propias de su cultura, supone una señal de esperanza para una región donde la presencia sacerdotal durante mucho tiempo ha sido esporádica y transitoria.

La diócesis de São Gabriel de Cachoeira, en la frontera entre Brasil, Colombia y Venezuela, es la diócesis con el mayor porcentaje de población indígena llegando a superar el 90%. Tiene una extensión de 293.000 kilómetros cuadrados, y en ella viven 23 pueblos indígenas que hablan 18 lenguas diferentes, tres de las cuales son oficiales en el municipio de São Gabriel da Cachoeira, el tukano, baniwa y nheengatú.