Michele Bachelet y su coalición izquierdista Nueva Mayoría se han llevado un varapalo histórico en las elecciones municipales donde han caído en picado perdiendo la mayoría de las ciudades importantes del país, incluida la capital Santiago de Chile. Y su ingeniería social tiene mucho que ver en este descalabro.

De hecho, de las diez ciudades más grandes ocho pasarán a la coalición Vamos Chile: Puente Alto, Maipú, La Florida, Santiago, Viña del Mar, San Bernardo, Temuco y Las Condes. Mientras la izquierda en las municipales de 2012 alcanzó 167 alcaldes, ahora ha perdido 24 municipios en el país, quedándose con 143. Y la coalición opositora Chile Vamos, en cambio, aumentó de 121 a 142 localidades en su poder.

El descontento con la presidenta chilena y su gestión se ha visto reflejado en la altísima abstención, cercana al 60%.


Especial mención merece el fracaso en la capital chilena gobernada hasta ahora por Carolina Tohá, una política entusiasta de la ideología de género y que aparecía en el horizonte como el gran delfín de la izquierda.

Desde su cargo como regidora, Tohá generó una gran polémica tras publicar una guía sexual destinada a niños y adolescentes completamente aberrante y en que se hacía una llamada a la promiscuidad, la “diversidad” sexual y la anticoncepción.


Carolina Tohá, protegida de Bachelet, ha perdido la alcaldía de Santiago


Los analistas coinciden en que los resultados electorales en Chile tienen un gran componente de castigo a las reformas emprendidas por el Ejecutivo de Bachelet.

Incluso el diario El País asume esta tesis y asegura que “el Ejecutivo, con un 15% de aprobación ciudadana de acuerdo con las encuestas, hasta ahora no ha querido rectificar, pese a que las reformas que ha encabezado cuentan con baja aprobación ciudadana”.


Y entre estas reformas destaca la obsesión de Bachelet de aprobar una ley abortista y sacar adelante otra sobre el matrimonio homosexual.

De hecho, la conocida como la Zapatero chilena está intentando remar contra la opinión de la mayoría chilena, mayoritariamente provida y profamilia. Pese a ser presidenta de un país de 17 millones de habitantes sólo contó con 3,5 millones de votos pese a que había 13,6 millones de inscritos con derecho a voto.


Es por ello que su agenda laicista y profamilia esté generando un rechazo que se empieza a traducir en una pérdida de votos. Recientemente, decenas de miles de chilenos salieron a la calle para protestar contra el proyecto de ley del aborto que está a punto de aprobar su gobierno.


Más de 100.000 chilenos salieron a la calle recientemente

Una ley de supuestos pero que sería un coladero por lo que en la práctica podría abortar quien se lo propusiera. Llama la atención esta ofensiva cuando Chile es un país en el que sin una ley del aborto la salud materna está muy por encima de la media del continente. Y es que el principal argumento abortista es que las legislaciones provida provocan la muerte de muchas mujeres por lo que el ejemplo chileno desmonta esta teoría.


Por otro lado, otra de las reformas consideradas prioritaria por Bachelet consistía en la imposición de la ideología de género a través de una ley de uniones homosexuales. El Ejecutivo anunció el pasado mes de julio que no tardaría en iniciar su tramitación provocando igualmente un fuerte rechazo entre la sociedad chilena.

Ya en marcha están otras propuestas que permiten a los niños cambiar de sexo en los registros o imponer la ideología de género en los colegios.