Miguel Peláez es un bombero de Alta Gracia (Argentina) que en octubre de 2016 estará en Roma como un peregrino más en la canonización del Cura Brochero (18401914, www.padrebrochero.com.ar), el popular "cura gaucho". Pero parece tener con el nuevo santo una relación muy especial: la gente reza al santo, y el bombero llega y ayuda.

Él estaba allí en el accidente de carretera del 28 de septiembre de 2000 que llevaría a la beatificación de José Gabriel Brochero. Una camioneta sin luces se cruzó de carril y embistió al vehículo de Osvaldo Flores y su familia. El pequeño Nicolás, de 11 meses, quedó muy grave. El padre rezó al Cura Brochero, y llegó el bombero, con sus compañeros. Miguel fue el primero en atenderlos.

Llevaron al niño al hospital, los médicos decían que quedaría en mera "vida vegetativa", pero Osvaldo y su familia mantuvieron la fe y rezaron. “El diagnóstico de vida vegetativa nos entró por un oído y nos salió por el otro. Nosotros sabíamos que Nicolás se iba a recuperar”, ha explicado Sandra Violino, la mamá. Y así fue: el niño hoy está perfectamente, tiene 14 años y acudirá a Roma a la canonización.


Nicolás, con sus padres Osvaldo y Sandrá; al fondo, la imagen del Cura Brochero

Esta curación, más que atestiguada y documentada con todo el arsenal de observación médica del siglo XXI, fue el milagro que permitió beatificar al sacerdote argentino en 2013.

“Como bomberos nos preparamos para esto, me tocó a mí, como le podría haber tocado a otro. A modo personal, se siente una satisfacción muy grande, sobre todo porque me enteré 5 años después que Nico estaba bien, cuando la madre llamó al cuartel y contó lo sucedido”, comenta el bombero en ResumenDeLaRegion.com .

Miguel Peláez dice que la historia continúa por un suceso de principios de abril de 2016, cuando volvía de viaje y se encontró con un accidente en la Autopista Córdoba-Carlos Paz. Esta vez uno de los heridos era una persona recién transplantada que viajaba hasta Traslasierra, el santuario del "cura gaucho", para agradecer a Brochero la cirugía junto al donante, su hermana. Mientras el auto daba tumbos, la mujer pedía a Brochero que los salvara. Y allí llegó, el primero, Miguel Peláez.