Se esperaba con expectación el primer nombramiento de Francisco, y ha sido una decisión lógica: proveer a su sucesión en la archidiócesis de Buenos Aires.

El elegido es Mario Aurelio Poli, porteño nacido en 1947, licenciado en Servicio Social por la Universidad de Buenos Aires, y con una vocación al sacerdocio que se puso en marcha a los 22 años, cuando ingresó en el seminario. Fue ordenado en 1978 y se doctoró en Teología en la Universidad Católica Argentina (UCA).

Entre otros cargos pastorales, ha sido rector del seminario mayor diocesano, asistente eclesiástico de la asociación laical Fraternidades y Agrupaciones Santo Tomás de Aquino, director del Instituto Vocacional San José y desde 1980 profesor de Historia Eclesiástica en la Facultad de Teología de la UCA.

En 2002 fue nombrado obispo auxiliar de Buenos Aires, así que compartió seis años de ministerio con el arzobispo Jorge Mario Bergoglio, hasta que en 2008 fue designado por Benedicto XVI como obispo titular de la diócesis de Santa Rosa.

En la conferencia episcopal argentina preside la comisión para la Catequesis y la Pastoral Bíblica.