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Miércoles, 20 de septiembre de 2017

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Angela Pellicciari es la autora de «La verdad sobre Lutero»

Lutero destruyó la verdad teológica y con él nace la secularización, afirma una estudiosa de su obra

Lutero destruyó la verdad teológica y con él nace la secularización, afirma una estudiosa de su obra
Juicio a Martín Lutero: una obra de teatro que relaciona al ex monje agustino con diversos personajes de la Historia.

ReL

30 octubre 2016

La conmemoración, el año que viene, del quinto centenario de la Reforma luterana, ha despertado el interés por la vida y obra del monje agustino exclaustrado Martín Lutero (1483-1546). Recientemente la editorial Voz de Papel ha publicado un breve y completo estudio sobre él, titulado La verdad sobre Lutero. Su autora, la historiadora italiana Angela Pellicciari, conversó al respecto con Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo para Alfa Omega:

-Usted afirma que no se puede comprender a Lutero sin conocer su contexto histórico…
-La historia de la corrupción es siempre la misma. En el siglo XIV, la Iglesia debía ser reformada, después de Avignon y del Cisma de Occidente. Italia y España ya habían comenzado esta reforma, y por eso la influencia de Lutero no llega a estos países, porque la vida de la Iglesia era sana. En Alemania la cosa era distinta; Lutero tuvo éxito porque era una persona sin escrúpulos, y porque otorga a los príncipes un poder absoluto, tanto en el plano temporal como en el espiritual. Para él, el Orden no es un sacramento, por lo que sacerdotes y obispos no deberían existir; y si no deben existir, entonces todas sus propiedades, ¿a quién deben ir a parar? Lutero lo tiene claro: a los príncipes alemanes. Así se hicieron con lo que entonces era un tercio de los bienes y propiedades de la Iglesia católica en la Alemania de aquel tiempo. Y esto lo justifica diciendo que es la voluntad de Dios. De eso se valieron los príncipes alemanes para arrebatar a la Iglesia todos sus bienes.

-¿Entonces los príncipes alemanes utilizaron a Lutero como herramienta para alcanzar más poder y dinero?
-Así es. La Iglesia siempre ha combatido el poder absoluto. Hasta el martirio incluso; en el Imperio Romano miles de mártires dieron su vida porque se negaron a dar al César lo que es de Dios. Lutero, en cambio, dio al César lo que es del César, ¡y también lo que es de Dios!

»La avidez por el dinero está desde el inicio en el problema que generó Lutero. Esta envidia y deseo de dinero generarán después la Revolución Francesa y la Revolución de Octubre, y ya en nuestros días la revolución de la ideología de género. Lutero es el primer revolucionario de la historia. No es un reformador, es un revolucionario.

-Menciona usted en el libro que Lutero tenía un problema con sus pecados, y que desesperaba de la misericordia de Dios. ¿De ahí surgió todo?
-Yo me ocupo de los hechos históricos, no de psicología, aunque es indudable que Lutero fue una persona perturbada y un narcisista. Por ejemplo, él estaba convencido de ser el verdadero intérprete de Cristo, el único que podía anunciar el Evangelio puro.


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-Además, dice que tenía un odio visceral hacia los judíos.
-Habla de ellos como «el odioso y maldito pueblo judío», y en Sobre los judíos y sus mentiras pide «imponer el trabajo duro a los judíos para que ganen el pan con el sudor de su frente». Es el precursor del Arbeit macht frei [El trabajo os hará libres], la frase que daba la bienvenida a los judíos en los campos de concentración nazis. El nacionalsocialismo tenía a Lutero como padre. De hecho, en la Alemania de los años 30 las zonas protestantes fueron mucho más favorables a Hitler que las zonas católicas. Lutero era un hombre dominado por el odio, contra los judíos y contra el Papa de Roma.

-Pero Lutero no convenció al pueblo…
-Los príncipes alemanes lo utilizaron para independizarse de Roma y obtener poder y dinero. Y por el Cuius regio, eius religio, las ideas de Lutero se impusieron en Alemania. Por la fuerza, porque cuando los campesinos se rebelaron contra los príncipes para recuperar derechos y costumbres medievales, Lutero se puso del lado de los príncipes y justificó el derramamiento de sangre que acabó la vida de 100.000 agricultores.

-¿Entonces a lo que da pie Lutero es una revolución política?
-Él no es un reformador, es un revolucionario dominado por el odio. Él destruyó la sociedad de su tiempo, además. Estableció una relación directa entre el individuo y Dios, privando a la persona de la comunidad. En la interioridad de nuestra propia conciencia uno puede hacer decir a Dios cualquier cosa que se le ocurra. Destruye la verdad teológica, una verdad que acabaron buscando los gnósticos, y luego los filósofos, primero sin la Revelación y después contra la Revelación. Para ser libres, como quería él. Porque él entendía la libertad como libertad de Roma, pero en cambio se sometía al príncipe de turno. Cambia un señor por otro. Spinoza y Locke tomarían como base esta idea de la libertad para fundar una filosofía iluminada solo por la razón, independiente de la verdad teológica, algo que confluiría más tarde en la masonería.

-¿Es el precursor entonces del proceso de secularización que vendría después?
-Sin duda. Y es el fundador de la gnosis. Da una fuerza enorme a la gnosis. De él viene el concepto de libertad moderna. Él entendía la libertad como libertad de Roma; los ilustrados, de la razón; la Revolución Francesa, de Dios; la revolución comunista de Dios y del poder; y la ideología de género, del cuerpo. Es él el que comenzó con este proceso, al destruir los vínculos comunitarios.

»Es importante decir también que el concepto de libertad en Lutero es, paradójicamente, el de una libertad esclava. El hombre hace lo que Dios le obliga a hacer, o lo que el diablo le obliga a hacer. ¿Cómo se puede hablar tanto de libertad cuando uno es un esclavo? Es un pesimista sobre el hombre, y concibe a Dios como un monstruo.

-¿Cree que hay algún elemento de «protestantización» hoy entre los católicos?
-Por supuesto, basta con observar cómo cada uno interpreta a su modo el Magisterio de la Iglesia. Es una cosa muy seria, que llevan a cabo laicos, sacerdotes y obispos.

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