Martes, 21 de mayo de 2019

Religión en Libertad

Mentir en tiempos revueltos: aberrantes falsedades históricas en una serie de TVE

Encabezamos la portada de este suplemento y este artículo con el logotipo elegido por la iniciativa "HOMENAJE NACIONAL A LA DIVISIÓN AZUL" para identificar todas las actividades que se llevan a cabo durante este año del 70 Aniversario

A principios de enero de este 2011, ese gran historiador que es Jesús Núñez, nos mandó con urgencia un mensaje a la redacción de Blau División, el boletín de la Hermandad de la División Azul de Alicante: “Hay una serie de TVE 1, llamada "Amar en tiempos revueltos" que ya deseché en los primeros capítulos dada su falta de rigor histórico y su manifiesta tendenciosidad. Mis viajes al extranjero en los últimos años me habían hecho incluso olvidarla, pero con esto de las vacaciones vi el capítulo del día 31 de diciembre y me quedé asqueado. El Partido Comunista de España (PCE) había enviado a unos agentes clandestinos a Madrid para localizar a un antiguo oficial de la División Azul con la misión de asesinarlo por criminal de guerra (textualmente), ya que cuando "estaba al mando de una unidad de la División Azul había asesinado a muchos rusos, hombres, mujeres y niños prisioneros". En la serie salía una mujer que contaba a la agente del PCE como ella, siendo adolescente en Leningrado, había sido capturada por los españoles de la División Azul y vio como ese oficial asesinaba a todos los prisioneros puestos en fila india, sin distinción de edad y sexo, de un tiro en la nuca, pero al llegar a ella y ver que era española gracias a una canción que cantaba, la hizo llevar a su tienda, en donde tras terminar de asesinar a los prisioneros civiles, la violó repetidamente hasta perder ella el conocimiento”.

No dábamos crédito a lo que Jesús nos estaba contando. ¿Cómo es posible llegar a decir mentiras tan inmensas, tan repugnantes? Añadía Jesús Núñez su opinión sobre lo que acababa de ver en TVE: “Realmente vomitivo y denigrante, además de carecer de toda objetividad y verdad histórica. En la División hubo quien cometió actos indignos pero siempre fue a nivel personal, y fue sancionado muy severa y duramente y con ejemplaridad, siendo devueltos enseguida para España, siendo precisamente la Guardia Civil la responsable de llevárselos. Conozco bien (gracias al acceso que tuve a determinada documentación) algunas de las conductas más indignas de algunos de sus miembros, pero siempre fueron hechos muy escasos, individuales y aislados. Como bien sabes no hay un sólo caso similar al que se relata en ese capítulo de asesinato de población civil de toda condición y sexo con tiros en la nuca y violación de prisioneras por un oficial”.
Para que por nuestra propia cuenta pudiéramos visualizar el repugnante episodio de esta serie, Jesús nos daba todas las pistas. Se trataba del capítulo nº 81 de la sexta temporada de la serie, y fue emitido el día 31 de diciembre. Su enlace en internet es:

El supuesto oficial divisionario “responsable” de esos crímenes inventados por los guionistas es un personaje bautizado en la serie como “Carreño”. Inevitablemente, tras la información que nos daba Jesús, hablé con personas que tienen la paciencia de seguir la serie (más que nada porque la hora a la que se emite no es muy apropiada para hacer ninguna otra cosa). Me comentaron que, en efecto, el citado Carreño hacía tiempo que estaba presente en la serie, y era dibujado con los tintes más negros, como un perfecto canalla. Hasta aquí, “normal”. Sería absurdo pretender que todos los divisionarios fueron buenísimas personas, simpáticos, amables, etc. Pero de ahí a inventarse unos crímenes que jamás existieron hay un abismo, un tremendo abismo. Se puede no simpatizar con la División Azul, con sus ideales, con sus hombres. Es una opción. Pero lo que no se puede es atribuirle crímenes que jamás cometió. Por eso el disgusto que se llevó Jesús Núñez cuando tuvo que contemplar el capítulo es imaginable. Nos decía en su mensaje: “Sabes que me mantengo aparte de cuestiones ideológicas y que mi interés por la División Azul es principalmente como historiador militar, ya que la División Azul fue una unidad expedicionaria del ejército español, y es vergonzoso que se quiera renegar de ella, o mancillar su historia por motivos ideológicos. Fue una unidad honrosa, valiente y con un espíritu y moral inquebrantable que ganó por propio derecho el estar entre las páginas más gloriosas de la historia militar española”.

Cuando empezó esta serie, la vi durante bastantes capítulos. No porque me convencieran sus planteamientos, netamente escorados a la izquierda, sino porque el tema era la historia contemporánea de España, tema que me apasiona, así que me dispuse a tener paciencia y ver lo que se decía. 


Gulag: Campos de exteminio del socialismo ruso
Llegó un momento en que ni armado de toda la paciencia del mundo fui capaz de soportarla. La idea original de la serie -y el guión de los primeros capítulos- es de Juan Benet. No sé si el nombre os dice mucho. Para los que tenemos algunos años y una buena memoria, el nombre de Benet queda unido a una de las mayores muestras de miseria intelectual de la España contemporánea. Hace ya muchos años, había un famoso presentador de TVE, Iñigo, que tenía un programa de entrevistas. Y entre los personajes que entrevistó en 1976 estaba ese personaje de indudable categoría histórica e intelectual que fue el gran escritor ruso Alexander Soljenitsin, el inolvidable autor de ARCHIPIELAGO GULAG y Premio Nobel: unos de los personajes más clarividentes del siglo XX. Contó sus experiencias en la Rusia soviética e hizo incluso una comparación con lo que había sido la experiencia de la España de Franco (muy favorable para esta última...) Poco después, uno o dos días, este ínclito Benet se despachó con un articulito atacando a Soljenitsin y diciendo... ¡que era una lástima que en la URSS no siguieran existiendo el GULAG para mantener en él a personajes como Soljenitsin. Creo que ya no hace falta añadir nada más... ¡el autor de la idea original de esta serie es UN APOLOGISTA DEL GULAG!

Las palabras de Juan Benet, por si alguien tiene curiosidad, fuera exactamente estas: “Yo creo firmemente que, mientras existan personas como Alexander Soljenitsin, los campos de concentración subsistirán y deben subsistir. Tal vez deberían estar un poco mejor guardados, a fin de que personas como Soljenitsin no puedan salir de ellos”… (No es que tenga una memoria tan prodigiosa, son las ventajas de tener un buen archivo hemerográfico…) Este señor es el inspirador de la serie que ahora nos ocupa.

La serie “Amar en tiempos revueltos” siempre ha seguido esa misma orientación ideológica: una apología del Frente Popular (aunque, claro, se habla de “la República”) y especialmente, del comunismo. Ya en los primeros capítulos salió la figura de un divisionario. Entonces se le presentó como un falangista radical, "puro", que se enfrentaba incluso con el franquismo. Resultaba relativamente "simpático" tal como era presentado. Pocos capítulos más adelante ese “simpático” falangista divisionario había evolucionado hasta convertirse en un enfermo mental que no dudaba en atacar y pegar a su esposa...

La inspiración original del APOLOGISTA DEL GULAG, el señor Benet, reaparece ahora, y el divisionario que actualmente aparece no solo es más malo que un dolor, sino que además es un criminal de guerra especialmente abyecto. Aunque desde luego es totalmente imaginario: no existe más que en la mente enferma de quienes han hecho ese guión.

¿Cómo calificar este hecho? Repugnante. No encuentro otra palabra. Lo triste es que esta sea otra prueba de nuestro cainismo nacional. Hace unos días (a mediados del pasado diciembre de 2010) murió la historiadora hispanista rusa Svetlana Pozharskaia. Hace años -y traducido al inglés- leí el famoso artículo que dedicó a la División Azul. No se hablaba para nada de crímenes de guerra atribuibles a la División Azul como el que se pretende contar en la serie española. La pobre Pozharskaia puso todo su empeño en demostrar –muy en la línea de los historiadores de izquierda españoles- que en realidad los miembros de la División Azul eran una banda de infelices, forzados a alistarse contra su voluntad, etc. Vamos, antifascistas en potencia, a los que la dictadura envío a Rusia contra sus deseos. Es curioso, porque al final parecían ser unas más de las “víctimas del franquismo”. Por cierto, su artículo fue criticado en la URSS, porque “humanizaba” a los divisionarios, cuando su deber como historiadora soviética era presentarlos como una banda de feroces sanguinarios y criminales. Pero a la Pozharskaia le resultaba imposible presentarlos así… ya que no tenía ni un caso de crímenes contra rusos en lo que basarse…

Hace menos tiempo, el 2005, ya sabéis que una delegación de nuestros divisionarios estuvo en San Petersburgo en los actos conmemorativos del final de la Segunda Guerra Mundial. El órgano oficial del actual Partido Comunista Ruso publicó un artículo contra esa presencia. Intentó implicar a la DA en crímenes de guerra. Y puso un ejemplo: una matanza de niños rusos ocurrida en Novgorod, donde -decía el artículo- había estado la DA, insinuando así que quizás los españoles fueron los responsables. Pero ese mismo periódico (Sovietskaya Rossia) daba la fecha del triste suceso: agosto de 1941... cuando la DA aun pateaba las carreteras camino del frente.

Bien, pues lo que no han hecho ni los historiadores soviéticos (acusar de crímenes contra la humanidad y de guerra a la DA) lo hacen... nuestros escritores. Desde luego, no podemos extrañarnos. AMAR EN TIEMPOS REVUELTOS es la Ley de Memoria Histórica puesta en forma de telenovela... “Amar en tiempos revueltos” no es una serie de entretenimiento, sino una serie de adoctrinamiento, como la mayoría de la programación actual en bastantes de nuestros canales televisivos.



A propósito del episodio que nos ocupa, escribía otro de los buenos amigos del “Blau División”, Daniel Burguete:

Que frustrante tiene que haber sido para esta gente que está reescribiendo la Historia de España no haber encontrado ningún acto deshonroso realizado por la División Azul. Deben haber sentido una enorme frustración al tener que dirigirse a unos subvencionados guionistas para decirles que, como no hay nada, deben mentir e inventarse una escabrosa historia para mancillar el buen nombre de la División Azul, pues ahora es a ella a la que toca ensuciar. A nuestro favor tenemos que estos "historiadores" se ven obligados a MENTIR, y lo saben, y es tan nula su catadura moral que tienen que gritar y repetir mil veces las mismas patrañas para autoconvencerse de que son los adalides de la verdad, la libertad y la progresía cuando no son más que los protagonistas de "la hora de los enanos".

Daniel, como Jesús, tienen toda la razón. Pero para entender que ocurran estas cosas, quizás hace falta tener en cuenta otros datos importantes. El pasado 24 de diciembre, y en un órgano de prensa tan poco sospechoso como El País (Pág. 10) se leía esta noticia: “Bruselas se abstiene de juzgar la memoria histórica del Este de Europa”. En efecto, seis países que en la actualidad son miembros de la Unión Europea (Bulgaria, Hungría, Letonia, Lituania, Chequia y Rumania), pidieron a la Unión Europea que esta adoptara una legislación que prohíba el “aprobar públicamente, minusvalorar o negar los crímenes” de los regímenes comunistas. Para rechazar esa solicitud, la Comisión Europea se ha basado (para oprobio nuestro) en un largo informe preparado… por un politólogo español, Carlos Closa.

Volvamos más atrás en el análisis de las hemerotecas: Diario El País, fecha 11 de marzo de 2010, pág. 34. Leemos en titulares: “El PSOE rechaza que se obligue a enseñar los crímenes de Stalin”. En efecto, con el voto del BNG, IU, y ERC, el PSOE había rechazado una propuesta presentada por CiU y apoyada por el PP y el PNV, en la que se instaba a que en los textos escolares apareciera información sobre las matanzas masivas por hambre que asolaron Ucrania en los años 30, hambrunas debidas a la política de imposición de la colectivización decretada por Stalin.

No, para nuestra izquierda, Stalin sigue siendo “progresista”. Quizás, si, un poco brutal, pero siempre debido a que era complicado llevar a cabo su generoso intento de progreso social. Cuando ya no ha habido más remedio, pues se ha tenido que reconocer como crimen el caso de Katyn… Pero pare Usted ahí. Y sin embargo, Katyn, en toda su bestial realidad… apenas es nada en el mar de los crímenes comunistas. Sigo usando el diario El País, para que nadie me acuse de tendencioso, “cavernario”, etc. El día 19 de abril de 2010, pág. 6, insertaba unas declaraciones de Vladimir Lukin, Defensor del Pueblo en Rusia. Acababa de morir el presidente de Polonia cuando se disponía a visitar el cementerio de los polacos asesinados en ese bosque de terrible recuerdo, así que el tema de Katyn estaba “de moda”. Esto declaraba Lukin: “Katyn fue una horrible tragedia, pero es una partícula en el inmenso mar de los crímenes de Stalin (…) No es objetivo ni justo mencionar Katyn sin tener en cuenta que ahí, además de polacos, yace también un número muy superior de ciudadanos soviéticos represaliados. Para poner punto y final a los crímenes de Stalin hay que hablar de todos, contar todas las maldades cometidas”. Este mismo político ruso criticaba que en su país se haya hecho tan poco para sacar a la luz los crímenes de Stalin, con argumentos tales como que no se puede dañar la imagen pública de los familiares de los asesinos, o que algunos políticos rusos no dudaran en proponer usar la imagen de Stalin en los actos conmemorativos del 65º aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial (la “Gran Guerra Patriótica”…)

En efecto, lo que subyace en todo este tema es algo tremendo: los crímenes marxistas siguen sin ser calificados como tales por un amplio abanico de fuerzas políticas e ideológicas de izquierda. No pienso abonarme ahora a seguir la serie esta de “Amar en tiempos revueltos”, pero dudo mucho que llegue a aparecer un solo episodio donde se pongan en evidencia, se proclamen, esos crímenes. En cambio, si se trata de desacreditar a la División Azul, los guionistas no dudan en inventarse “crímenes” abyectos que jamás sucedieron. La izquierda, hay que reconocerlo, siempre ha sido muy consciente de la importancia de la historia. Durante décadas, mientras les fue posible creer en aquella idiotez de que la lucha de clases era el motor de la historia, nos impusieron esa visión, para justificar el que la historia marchaba hacia el “radiante horizonte” del comunismo. Hoy, claro está, nadie puede sostener semejantes teorías sin que se rían en su cara. En la Unión Soviética, el régimen comunista implosionó en cuanto dio unos mínimos elementos de libertad: nadie creía en el comunismo, que no era sino una mezcla de terror, miseria y mentira. En la China, el Partido Comunista sigue en el poder… pero solo para construir a toda prisa una sociedad capitalista, donde –por cierto- los obreros son explotados hasta la extenuación, en un régimen más duro de trabajo que el que se conoció a principios de la revolución industrial. No quedan ya países que estén intentando construir la “sociedad comunista”, si se hace la excepción de Corea del Norte que, evidentemente, no es un modelo para nadie.

Pero no por eso la izquierda ha dejado de tener claro que “dominar el pasado” es clave para “dominar el futuro”, así que sus intelectuales (escritores, periodistas, historiadores) tratan ahora de presentar el tema bajo una óptica algo distinta: la izquierda como elemento clave en la “lucha contra el fascismo”. Es a esta nueva óptica a la que se debe la aparición de un personaje como este asesino encuadrado en la División Azul en la serie “Amar en tiempos revueltos”: no van a decirnos que los predecesores de nuestra actual izquierda luchaban por construir esa hermosa sociedad comunista, ese “paraíso soviético”, que ya sabemos cómo acabó, luego hay que colar la idea de que luchaban para defender a la humanidad de la barbarie, etc. ¿Qué hay que inventarse crímenes que nunca sucedieron? Eso es una minucia. Lo importante es que millones de espectadores, más o menos indefensos porque están adormilados y medio sesteando, reciban un mensaje: la División Azul la componían criminales abyectos, luego, los que se enfrentaron con ella eran “los buenos”. Mentir es fácil en estos tiempos revueltos. Y a ello se dedican esta serie y otras muchas series y otros programas de TV…

Sin embargo, y esto también debemos tenerlo presente, hay otra valoración que debe hacerse. ¿Qué sentido tiene el qué 70 años después de que la División Azul alzara su bandera, aparezca en una serie de TV? Si, sabemos que se trata de difamarla. Pero si hay que difamarla es porque el pueblo español no la ha olvidado. Y de hecho tiene en general una valoración positiva sobre ella. Si los españoles ya hubiesen olvidado a la División Azul, si tuvieran unánimemente una opinión negativa sobre ella, ¿para qué harían falta estas mentiras? Como se decía en El Quijote: Ladran, luego cabalgamos.
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