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Miércoles, 18 de octubre de 2017

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Totalitarismo clerical


Si esta actitud de sospecha puede tildarse de totalitaria, también tiene un componente marcadamente clerical. Y es que suele coincidir en personas que, poco seguras de si mismas, precisan del estímulo y el reconocimiento constante del clero en sus empresas sociales.



Mariano Bailly Bailliere

23 septiembre 2010

Tres años hace que me paseo por foros católicos aprendiendo y aportando, de vez en cuando, algún comentario que me parezca constructivo. Coincide en el tiempo con la modesta colaboración en causas que entiendo de interés común. He conocido, por tanto, en uno y otro ámbitos, a personas de indudable buena voluntad.
 
Pero las circunstancias de la vida me han llevado a distinguir buena voluntad de libertad laical. Y me explico. Habitualmente tachamos de totalitaria la mentalidad que pretende determinar todos los ámbitos de actuación de las personas. Achacamos justamente el totalitarismo al gobierno que nos representa pero debiéramos preguntarnos si queremos derribar ese totalitarismo o sustituirlo por otro acorde con nuestra visión del mundo. Porque de las palabras y la actuación de algunos cristianos se desprende un cierto temor a la libertad.
 
Se teme a la libertad y se deriva hacia el totalitarismo cuando se dedica más tiempo a criticar los modos de hacer del compañero de batalla que a contribuir a vencer al enemigo.
 
Se teme a la libertad y se deriva hacia el totalitarismo cuando no se distingue entre las finalidades compartidas y las legítimas –y enriquecedoras; sí: enriquecedoras– diferencias en los métodos y estilos.
 
Se teme a la libertad y se deriva hacia el totalitarismo cuando se es incapaz de arrimar el hombro en una causa si no se trata de una iniciativa propia, se comparten hasta los últimos detalles del compañero o, simplemente, no se respeta su discreción y se sospecha de sus motivaciones porque no coinciden con las nuestras o porque no considera una exigencia para el triunfo de la causa común desvelar su intimidad.
 
Es totalitario quien pretende que todos los objetivos se alcancen a su manera. El fin no justifica los medios, pero hay demasiadas personas juzgando lo medios y demasiadas pocas procurando los fines.
 
Una de las reglas de la acción católica que, a mi juicio, ha generado esta deriva por haberse interpretado incorrectamente es la máxima “comunión para la misión" que, como claramente expresa, exige común-unión en la misión, pero en nada más. No reclama unidad de estilo, unidad de medios, unidad de adscripción política o espiritual.
 
El viaje del Papa al Reino Unido es prueba evidente de que la unidad no está por encima de la verdad, del bien ni de la justicia. Tiene carácter mediático, pero no absoluto. La unidad en los fines no ahoga la maravilla de la diversidad, sino que se adorna con ella.
 
Sobre el papel nos congratulamos de la diversidad de carismas y de dones. Aceptamos de boquilla que "quien no está contra nosotros, está con nosotros", pero somos más veloces que Santiago en pedir que baje fuego del Cielo para consumir a quienes no comparten con nosotros el mismo criterio sobre el último tema opinable.
 
Si esta actitud de sospecha puede tildarse de totalitaria, también tiene un componente marcadamente clerical. Y es que suele coincidir en personas que, poco seguras de si mismas, precisan del estímulo y el reconocimiento constante del clero en sus empresas sociales.
 
La Doctrina Social de la Iglesia es lineal –acaba de corroborarlo Benedicto XVI en Gran Bretaña– en su tradición de señalar que es responsabilidad de los laicos la mejora de la sociedad y la consecución del Bien Común.
 
Un laico es responsable cuando trabaja en la sociedad por propia iniciativa y arrostra sus éxitos y fracasos sin atribuirlos a la jerarquía. A veces sobran peticiones de orientación al clero sobre cuestiones opinables. Los pastores pueden dar voces de alarma, pero no son quienes tienen el deber –ni el carisma– de determinar la acción social de los laicos.
 
Libertad y responsabilidad, en definitiva, son las condiciones que pueden hacer fructífera la tarea del laico para mejorar el mundo en el que vivimos. Podemos equivocarnos, claro está. Pero sólo la acción libre y responsable merece el nombre de cristiana.
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Comentarios

Mariano Bailly-Bailliere Torres-Pardo
26/09/2010
Corresponsabilidad de los laicos.
Tomazewsky,
aparcado el tema del Opus Dei, dado que no soy interlocutor para debatirlo ni es consustancial con mi artículo, le daré mi opinión sobre la ´´corresponsabilidad´´: es una cuestión que, a mi modo de ver, enmascara con demasiada frecuencia el desarrollo de la propia responsabilidad. Lo que vengo a denunciar es que hay demasiado laico organizando la pastoral y demasiado cura metido en berenjenales político sociales. Baste como ejemplo el comunicado del ´Consejo de Laicos´ que, por lo que parece, tiene de laico sólo el nombre. Yo creo que curas y laicos tenemos mucho por recorrer antes de entrar en conflictos y corresponsabilidad. La responsabilidad siempre es personal, no compartida. Pero a todos nos gusta opinar sobre lo que hace el otro descentrándonos de nuestro deber. Finalmente, hay una deriva ideológica contemporánea que establece la democracia como el modo razonable, moderno y justo de gobierno de toda institución, incluída la Iglesia. En este sentido hay mucho papanatismo por parte de quienes delegan responsabilidades indelegables y quienes las solicitan como prueba de comunión.
Tomazewsky
25/09/2010
¿Y la corresponsabilidad de los laicos?.
Estimado Sr. Bailly- Balliere:

Respecto al Opus Dei, sigo opinando lo mismo. No se trata de asuntos personales como de actitudes de la Obra hacia el resto de los cristianos. (que comentará usted cuando un miembro de la Obra dijo aquello de que al cielo pueden ir todos los cristianos, pero si estás en la Obra es más fácil?). No voy a seguir el tema, pero ahí lo dejo para que se reflexione sobre él.
Respecto al clericalismo y laicosmo, me gustaría introducir el tema de la corresponsabilidad de los laicos en el devenir diario de la Iglesia; cuestión muy importante teniendo en cuenta que en muchas diócesis se están intentando poner en marcha las Unidades Pastorales, donde los laicos son los que deben asumir determinadas funciones que hasta ahora llevaban a cabo los sacerdotes. Mención aparte y un gran debate merece la oposición frontal de muchos sacerdotes a que funcionen las U.P.
Si me guistaría saber su opinión sobre este tema ya que, a día de hoy y para un futuro no muy lejano, será básico para el funcionamiento de la Iglesia.
Mariano Bailly-Baillière Torres-Pardo
25/09/2010
clericalismo y laicismo (II). .
Cuando Tomás Moro decidió dimitir de su cargo y hacerse reo de muerte, no lo hizo por consejo clerical. Lo hizo por responsabilidad personal. Y dudo que ningún sacerdote, incluído su director espiritual, tuviera capacidad -ni carisma- para ofrecerle una pauta de actuación concreta. Moro pudo haberse equivocado. Pero si así hubiera sido, no hubieran podido achacar su equivocación al Papa de Roma.
En definitiva, a los laicos y al clero les une la dirección espiritual para santificarse cada uno en sus labores. Nada más (ni menos). Invadir campos ajenos siempre da malos resultados: ni los clérigos deben capitanear acciones políticas ni lo laicos decidir o zascandilear en cuestiones jerárquicas.
Un ejercito eficaz ni duplica funciones ni cuestiona el reparto de tareas.
Mariano Bailly-Baillière Torres-Pardo
25/09/2010
clericalismo y laicismo (i).
Saulo,
gracias por sus apuntes.
Usted dice ´´El problema es que en muchos casos se oscila entre el clericalismo y el laicismo, (...) El cristiano, creo yo, debe seguir su vocación a la luz del Evangelio, y no (con todos mis respetos) sus aspiraciones´´.
Yo no lo interpreto así. Lo opuesto al clericalismo no es un laicismo, sino una laicidad cristianamente vivida. Una laicidad que, como usted apunta, debe seguir su vocación y no ´´sus aspiraciones´´ siempre que ´´sus aspiraciones´´ le aparten de su vocación.
Porque muchas aspiraciones laicales, no solo son legítimas, sino que obedecen a un mandato divino: poner a Dios en la cumbre de todas las actividades humanas, transformar el mundo según la Doctrina Social de la Iglesia.
Por supuesto pastores y laicos, más que diferentes categorías o importancia, tenemos distintos carismas y distintas finalidades. Unos somos tropas de asalto y otros son jerarquía. Pero hay misiones que corresponde emprender a los laicos por propia iniciativa, laicos que pedirán consejo al clero, en todo caso, en las cuestiones de carácter espiritual, pero no en las que se escapan a dicho ámbito.
Saulo
25/09/2010
Un debate que merece la pena (continuación).
Y no está mal pedir consejo a un cura o a un director espiritual, la cuestión está en que el cura sepa aconsejar respetando las circunstancias, vocación y libertad del laico o de la comunidad en cuestión que no es otra que la suya.

Creo firmemente y tengo experiencia de ello que se pueden salvaguardar las diferencias de ministerios de clero y laicos y a la vez vivir todos en una misma comunidad donde todos son hermanos con la misma importancia. Y esto, si no me equivoco, es lo que plantea el Concilio.

En fin me he liado un poco con las ideas pero espero que pueda apuntar algunas líneas de debate.
Saulo
25/09/2010
Un debate que merece la pena.

Me ha parecido muy interesante el artículo, aunque no acabo de ver claros todos los puntos planteados ni estoy muy de acuerdo con alguno de ellos o yo los habría expresado de otra manera. Y es que este me parece uno de los temas clave planteados por el Concilio Vaticano II pero que no acaba de clarificarse ni de debatirse con claridad y crea no pocos roces entre laicos y pastores, entre la institución y el carisma, especialmente desde la emergencia de realidades, iniciativas, organizaciones y movimientos predominantemente laicos. El problema es que en muchos casos se oscila entre el clericalismo y el laicismo, lo cual en principio debería ser totalmente ajeno al cristianismo. El cristiano, creo yo, debe seguir su vocación a la luz del Evangelio, y no (con todos mis respetos) sus aspiraciones, uno puede aspirar a muchas cosas que no le corresponden y el término casi siempre se plantea en relaciones de poder y creo que este tema es el que ha empañado y entorpecido el auténtico debate del papel de los laicos. No debemos perder de vista que aunque los sacerdotes tienen encomendada la tarea del gobierno y la guía espiritual no están hechos de otra pasta que los laicos y que todos debemos estar en comunión (de espíritu, no de formas) y que todos necesitamos el respaldo, apoyo y consejo de nuestra comunidad de creyentes y los sacerdotes no son menos en este sentido.
Juan Stuse
24/09/2010
Mucho mejor.
Con la explicación posterior ya estoy casi completamente de acuerdo - falta el casi, pero es que soy muy difícil - así que te
asciendo a Marianazo (si no le damos un poco de gracia al asunto es para deprimirse) No te conozco más que por tus artículos, que suelen gustarme, aunque creo que una pariente tuya fue compañera de mi mujer en Las Esclavas. En fin, saludos.
Mariano Bailly-Baillière Torres-Pardo
24/09/2010
Ojo con la pastoral eclesiástica.
Juan Stuse,
no se de qué nos conocemos para que me llame ´´marianillo´´, cosa que le agradezco porque a estas alturas de la semana a uno le rejuvenece el apelativo.
Estoy de acuerdo en que la pastoral -hay diversos niveles de ´´pastoral´´: no es lo mismo una encíclica papal que un mal sermón de un cura de esos que consagra con rosquillas- no siempre es orientadora respecto de la acción de los laicos. Pero la tesis del artículo es, precisamente, que un laico responsable debe aprender de qué fuentes debe beber -que son fundamentalmente las Escrituras y la Tradición. El Magisterio -en este caso, sobre Doctrina Social- tiene una clara continuidad desde León XII y no hace más que glosar y ahondar en las ideas precedentes.
En definitiva: vayamos a las fuentes -que es una de las exigencias de la responsabilidad- y dejemos de interpelar continuamente al clero a la salida de Misa, que no tiene ´gracia de estado´ para recomendar, vetar u orientar muchas cuestiones del ámbito político-social.
Y es que a los curas les pasa como a cualquiera: si les pides consejo sobre quién ganará la liga, suelen darte su opinión.
Hace un tiempo, una amiga mía fue a ver a un Prelado y le preguntó ¿debo seguir siendo amigo de menganito, que me han dicho que pertenece a una asociación secreta? Y el Prelado, con retranca gallega le contestó: ´´pues si pertenece a una organización secreta y eso te inquieta, cambia de amigo´´.
Hay preguntas que se contestan por sí mismas.
Mariano Bailly-Baillière Torres-Pardo
24/09/2010
Predicar no es lo mismo que dar trigo.
Tomazewsky,
agradecería críticas que no fueran meras descalificaciones ´ad hominem´ (si es que ser ´´cercano al Opus Dei´´ fuera de por sí una descalificación). Pues sí: soy bastante cercano, dado que vivo a cuatro manzanas de su Vicaría Local.
Cuando quiera dar una patada en el culo del Opus Dei, asegúrese de acertar. Y no es mi papel mediar en este conflicto que parece tiene con algunas personas del Opus Dei. Resuélvaselo solito en el lugar adecuado.
En cuanto al empleo del aforismo ´´no es lo mismo dar trigo de predicar´´, evidentemente estamos de acuerdo. Y este artículo no pretende dar trigo. Porque por escrito no se da trigo. Y si lo diera, ni le importaría ni lo contaría. Respecto a predicar, me parecería un poco pretencioso calificar estas reflexiones de prédica -además de sonarme clerical.
Agradezco, no obstante, su comentario, que viene a corroborar mi mediocre análisis. ¿Usted aporta para el bien común o critica al de al lado? Pues eso.
Tomazewsky
24/09/2010
Predicar es lo mismo que dar trigo?.
Extrañas manifestaciones acerca de la diferencia entre libertad y totalitarismo viniendo de alguien cercano al Opus Dei, organización donde la libertad brilla por su ausencia y el totalitarismo, imposición,etc. es la bandera de actuación....
´´Se teme a la libertad y se deriva hacia el totalitarismo cuando se es incapaz de arrimar el hombro en una causa si no se trata de una iniciativa propia,´´ ... machote, acabas de calcar el modo de funcionamiento del Opus Dei .... por lo menos así funcionan los que yo conozco: lo suyo, bien, lo de los demás, .....
El resto del artículo carece de sentido; estimado amigo, una cosa es predicar y otra dar trigo.... y, por favor, nos gustaría más sinceridad, cambiando, por ejemplo, al Opus Dei en sus comportamientos y actitudes hacia los demás, y luego escriba usted lo que le de la gana ... como dice el refrán, cae antes un mentiroso que un cojo y creo que usted, s. e. ú o., no es cojo.
Juan Stuse
24/09/2010
Sólo en parte de acuerdo..
El problema surge cuando la pastoral eclesiástica, siguiendo su propia composición de lugar - para cohabitar sin problemas con sistemas políticos criminales - marca con su propia posición orientaciones contrarias a la doctrina social de la Iglesia y a el propio derecho público cristiano. Entonces los laicos, aunque no se enteren, aunque estén en Babia, se ven privados de todos los fundamentos morales y doctrinales para su acción. ¿Te suena esa situación Marianillo?
Y ¡Ojo! que a Hypatitis le guasta tu artículo. Yo me preocuparia.
Hypatia
24/09/2010
Buen artículo. Aclara perfectamente la situsción del laicado y de sus aspiraciones..
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