Lunes, 16 de diciembre de 2019

Religión en Libertad

El camino de la oración

ReL

499 ¿Cuándo se debe rezar?

Desde los primeros tiempos, los cristianos oran al menos por la mañana, en las comidas y por la tarde. Quien no reza con regularidad pronto ya no rezará nunca. [2697-2698, 2720]

Quien ama a una persona y a lo largo del día nunca le hace llegar una señal de su amor, no la ama de verdad. Lo mismo sucede con Dios. Quien le busca verdaderamente le mandará continuamente señales intermitentes de su deseo de cercanía y amistad. Al levantarse por la mañana dedicar el día a Dios, pedirle su bendición y suplicar su «compañía» en todos los encuentros y necesidades. Darle gracias, especialmente a la hora de las comidas. Al final del día ponerse en sus manos, pedirle perdón y la paz para uno mismo y para los demás. Así es un día maravilloso, lleno de señales de amor que son aceptadas por Dios. 

500 ¿Hay diferentes modos de orar?

Sí, existen la oración vocal, la meditación y la oración de contemplación. Las tres formas de oración presuponen el recogimiento del corazón. [2699,2721]

501 ¿Qué es la oración vocal?

Ante todo la oración es una elevación del corazón a Dios. Y, sin embargo, Jesús mismo ha enseñado la oración vocal. Con el Padrenuestro nos ha dejado la oración vocal más perfecta, es como su testamento sobre cómo debemos orar. [2700-2704, 2722]

En la oración no sólo debemos tener pensamientos piadosos. Debemos expresar lo que nos preocupa y ponerlo ante nuestro Dios como queja, ruego, alabanza o acción de gracias. A menudo son las grandes oraciones vocales —los salmos y los himnos de la Sagrada Escritura, el padrenuestro, el avemaria— las que nos indican los verdaderos contenidos de la oración y las que nos conducen a una oración interior libre. 

502 ¿Cuál es la esencia de la meditación?

La esencia de la meditación es una búsqueda orante, que parte de un texto sagrado o una imagen sagrada e indaga en ellos la voluntad, los signos y la presencia de Dios. [2705-2708]

No se pueden «leer» las imágenes y los textos sagrados como se leen los asuntos de un periódico, que no nos afectan directamente. Hay que meditarlos, es decir, hay que elevar el corazón a Dios y decirle que ahora estoy totalmente abierto a como él quiera hablarme por medio de lo que he leído u observado. Además de la Sagrada Escritura hay muchos textos, que nos conducen a Dios, apropiados para la meditación.

Si no sabéis cómo debéis orar, pedidle entonces a él que os enseñe, y pedid a su Madre del cielo que ore con vosotros y por vosotros. BENEDICTO XVI, a jóvenes de Holanda, 21.11.2005

Hay muchos caminos de oración. Unos siguen sólo uno, otros siguen todos. Hay momentos de una certeza viva: Cristo está presente, habla en nuestro interior. En otros momentos es él quien calla, un desconocido lejano. Para todos la oración, en sus infinitas variaciones, sigue siendo el paso a una vida que no viene de nosotros mismos, sino de otra parte. HERMANO ROGER SCHUTZ

Que nuestra oración se oiga no depende de la cantidad de palabras, sino del fervor de nuestras almas. SAN JUAN CRISÓSTOMO

No el mucho saber harta y satisface el ánima, más el sentir y gustar de las cosas internamente. SAN IGNACIO DELOYOLA

 Yo le miro y él me mira. Un campesino de Ars en respuesta a su párroco cuando le preguntó por su oración

MEDITACIÓN (del lat. meditatio = encontrar el medio, reflexionar): La meditación es un ejercicio espiritual practicado en diferentes religiones y culturas en el cual el hombre quiere encontrarse a sí mismo (ya Dios). El cristianismo conoce y valora una gran variedad de ejercicios de meditación, pero rechaza las prácticas que prometen la unión con Dios o con la divinidad como resultado de una determinada técnica de meditación.

503 ¿Qué es la oración de contemplación?

La oración de contemplación es amor, silencio, escucha, estar ante Dios. [2709-2719, 2724]

Para la oración de contemplación hace falta tiempo, decisión y ante todo un corazón puro. Es la entrega pobre y humilde de una criatura, que, dejando caer todas las máscaras, cree en el amor y busca con el corazón a su Dios. La oración de -> CONTEMPLACIÓN es denominada con frecuencia también oración interior y oración del corazón. 

504 ¿Qué puede alcanzar un cristiano por medio de la meditación?

En la -» MEDITACIÓN un cristiano busca el silencio para experimentar la cercanía de Dios y encontrar la paz en su presencia. Espera la experiencia palpable de su presencia como un regalo inmerecido de su gracia; no la espera como producto de una determinada técnica de meditación.

La meditación puede ser una ayuda importante para la fe y para el fortalecimiento y la maduración de la persona. Sin embargo, las técnicas de meditación que prometen la experiencia de Dios o incluso la unión espiritual con Dios son un fraude. A causa de estas falsas promesas, muchas personas creen que Dios las ha abandonado, porque no lo sienten. Pero Dios no se deja manejar por determinados métodos. Él se comunica con nosotros cuando y como él quiere.

505 ¿Por qué la oración es, en ocasiones, un combate?

Los maestros espirituales de todos los tiempos han descrito el crecimiento en la fe y en el amor a Dios como un combate, en el que se lucha a vida o muerte. El campo de batalla es el interior de la persona. El arma del cristiano es la oración. Podemos dejarnos vencer por nosotros o por nuestro egoísmo, perdernos en nimiedades o ganar como premio a Dios. [2725-2752]

Quien quiere orar tiene que dominar primero sus bajos instintos. Lo que hoy Llamamos «no tener ganas», los Padres del desierto lo conocían como «acedía». La falta de ganas de Dios es un gran problema en la vida espiritual. Tampoco el espíritu de nuestro tiempo ve ningún sentido en la oración y La agenda Llena no le deja ningún lugar. Asimismo toca luchar contra el tentador, que se atreve a todo para impedir que el hombre se entregue a Dios. Si Dios no quisiera que lo encontráramos en la oración, no lograríamos vencer en el combate.

506 ¿No es la oración una especie de monólogo?

Precisamente lo característico de la oración es que se pasa del yo al tú, del ensimismamiento a la apertura radical. Quien ora realmente puede experimentar que Dios habla y que frecuentemente habla de forma diferente a lo que nosotros deseamos y esperamos.

Los orantes experimentados dicen que con frecuencia se sale de la oración de forma diferente a como se ha entrado. A veces se cumplen las expectativas: uno está triste y es consolado; uno está desanimado y logra una nueva fuerza. Pero también puede suceder que uno quiera olvidar las dificultades y se encuentre en una inquietud aún mayor; que uno quiera que le dejen tranquilo y reciba una misión. Un verdadero encuentro con Dios, como sucede continuamente en la oración, puede alterar nuestras ideas, tanto de Dios como de la oración.

Mientras vivimos, luchamos, mientras luchamos es signo de que no estamos derrotados y de que el buen espíritu vive en nosotros. Y si la muerte no te encuentra como vencedor, que al menos te encuentre como combatiente. SAN AGUSTÍN

Orar es más escuchar que hablar. Contemplares más ser mirado que mirar. CARLO CARRETTO (1910-1988, escritor italiano, místico y religioso)

Todas las dificultades en la oración tienen una única causa: orar como si Dios no estuviera allí. SANTA TERESA DE JESÚS

No obtenéis, porque no pedís. Pedís y no recibís, porque pedís mal, con la intención de satisfacer vuestras pasiones. Sant 4,2-3

507 ¿Qué pasa cuando se experimenta que la oración no ayuda?

La oración no busca el éxito superficial, sino la voluntad y la cercanía de Dios. Precisamente en el aparente silencio de Dios se esconde una invitación a dar un paso más hacia la entrega total, la fe sin límites, la esperanza infinita. Quien ora debe dejar a Dios la libertad plena de hablar cuando él quiera, de cumplir lo que él quiera y de donarse como él quiera. [2735-2737]

A menudo decimos: he rezado y no ha servido de nada. A lo mejor no rezamos con suficiente intensidad. El santo cura de Ars le preguntó en una ocasión a un compañero que se quejaba de su fracaso: «Has orado, has suplicado; pero ¿has ayunado y velado también?». Y también podría suceder que le pidamos a Dios lo que no nos conviene. En una ocasión dijo santa Teresa de Jesús: «Sabe el Señor lo que puede sufrir cada uno, y a quien ve con fuerza no se detiene en cumplir con él su voluntad».

No fuerce la máquina. No admite violencias esta práctica [la oración] toda sobrenatural. Ha de ser obra de la gracia. SAN JOSÉ MARÍA RUBIO 

Todo hombre tiene una oración que le pertenece sólo a él, así como tiene un alma que sólo le pertenece a él. De la misma manera que a cada hombre le cuesta encontrar su alma, así le cuesta también encontrar su oración. ELIE WIESEL (*1928, escritor americano de origen rumano, superviviente del holocausto)

 El mejor remedio contra la sequedad consiste en ponernos como mendigos en la presencia de Dios y de los santos. Y, como un mendigo, ir de un santo a otro pidiendo una limosna espiritual, con la misma insistencia inoportuna con la que un pobre de la calle pediría limosna. SAN FELIPE NERI (1515-1595, llamado «apóstol de Roma», fundador del Oratorio)

508 ¿Qué ocurre cuando no se siente nada en la oración o cuando incluso se experimenta una aversión a la oración?

La distracción en la oración, el sentimiento de vacío interior y de sequedad e incluso la aversión a la oración son experiencias que tiene todo orante. Ser constante en la fidelidad es ya en sí oración. [2729-2733]

Incluso santa Teresa del Niño Jesús estuvo mucho tiempo sin poder experimentar nada del amor de Dios. Poco antes de su muerte la visitó por la noche su hermana Céline. Vio que Teresa tenía las manos enlazadas. «¿Qué haces? Deberías intentar dormir», dijo Céline. «No puedo, sufro demasiado. Pero rezo», respondió Teresa. «¿Y qué le dices a Jesús?» «No le digo nada. Le amo».

509 ¿No es la oración una huida de la realidad?

Quien ora no huye de la realidad: más bien abre los ojos para ver toda la realidad. Recibe del mismo Dios todopoderoso la fuerza para resistir la realidad.

La oración es como una gasolinera donde se recibe gratis la energía para recorrer caminos lejanos y para los retos más extremos. La oración no saca de la realidad, sino que introduce plenamente en ella. Orar no es perder el tiempo, sino que duplica el tiempo que queda, lo llena de sentido desde dentro.

La espiritualidad del cristiano no puede ser ni una huida de la realidad ni un activismo que sigue cualquier moda. Impregnada por el Espíritu Santo, es una espiritualidad que quiere transformar el mundo. BEATO JUAN PABLO II , 02.12.1998

 510 ¿Es posible orar siempre?

Orar es siempre posible. Orar es una necesidad vital. La oración y la vida son inseparables. [2742-2745, 2757]

No se puede despachar a Dios con un par de palabras por la mañana o por la tarde. Nuestra vida debe convertirse en oración, y nuestras oraciones deben hacerse vida. La historia de cada vida cristiana es también una historia de oración, un único y largo intento de unirse cada vez más íntimamente con Dios. Como en muchos cristianos está vivo el deseo de estar siempre junto a Dios en su corazón, recurren a la llamada «oración de Jesús», que es una costumbre antigua especialmente en las iglesias orientales. El orante intenta integrar una fórmula sencilla de oración —la más conocida es «Jesús, Hijo de Dios, ten misericordia de mí»— de tal modo en su jornada, que se convierte en una oración constante

Estad siempre alegres. Sed constantes en orar. Dad gracias en toda ocasión: ésta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús sobre vosotros. No apaguéis el espíritu. 1 Tes 5,16-19 1

Cuando la obediencia os trajere empleadas en cosas exteriores, entended que, si es en la cocina, entre los pucheros anda el Señor, ayudándoos en lo interior y en lo exterior. SANTA TERESA DE JESÚS

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