Martes, 02 de marzo de 2021

Religión en Libertad

Iglesia Católica

Señor, quédate con nosotros

La divina proporción | Madrid | 25 abril 2020

Cristo se revela a los discípulos justamente cuando partió el pan. Cuando hizo esto derrumbó las certezas y seguridades. El sacramento derriba los muros que les protejían. Ellos, igual que Adán y Eva, se vieron desnudos y desprotegidos. Sólo podían aceptar lo que veían y abrir su corazón a algo que le superaba en todos los sentidos. Ellos, vieron y dejaron de ver. Sintieron la cercanía una décima de segundo antes de desaparecer.

Recibid el Espíritu Santo

La divina proporción | Madrid | 18 abril 2020

Cristo sopla sobre nosotros por medio de los sacramentos. Sopla y espera que abramos la mente, el sentimiento y la acción a su Voluntad. Cuando eso ocurre el Espíritu nos llena de Esperanza y da sentido a nuestra vida. Santo Tomás Apóstol dudaba, como muchos de nosotros. No aceptaba que Cristo estuviera vivo y presente y sólo lo vieran unos cuantos. Entonces el Señor le enseñó sus heridas y Santo Tomás no pudo dejar de aceptar la evidencia. “Dichosos los que creen sin haber visto”.

Christos Anesti. ¡Cristo ha resucitado!

La divina proporción | Madrid | 12 abril 2020

¿Por qué nosotros no nos esforzamos en la tierra por descansar ya con él en el cielo, sirviéndonos de la fe, la esperanza, la caridad, que nos une a él? Él está allí con nosotros; igualmente, nosotros estamos aquí con él. Él lo hace por su divinidad, su poder y su amor; nosotros, aunque no lo podemos en virtud de la divinidad como Él, lo podemos por el amor, pero amor hacia Él. (San Agustín)

Vivimos en un Sábado Santo

Echad vuestras redes... | Madrid | 10 abril 2020

Es momento para optimizar nuestro tiempo, nuestra gestión del tiempo que somos, y veremos cómo ese recurso escaso es más flexible de lo que pensamos. Podemos mejorar,entonces,  en muchas cosas más de las que pensamos. Somos espera y mendicidad de ser en acto, en el presente.

Treinta monedas de plata

La divina proporción | Madrid | 04 abril 2020

Somos simples y limitados seres humanos que necesitan de Dios, aunque lo vendamos por treinta monedas de plata cuando esto conlleva ser bien vistos y aceptados. De nada vale que devolvamos las monedas. El daño que nos hacemos a nosotros mismos y a los demás, no cambiará por devolver las monedas. Tampoco mejoraremos nada suicidándonos por el remordimiento. Dios no espera muerte para perdonarnos, sino una humilde y sincera conversión profunda.