Sábado, 19 de octubre de 2019

Religión en Libertad

Santos Faustino y Jovita, mártires.

La Virgen María y los dos santos.
La Virgen María y los dos santos.

Leyendas y culto amplios, historia parca. Testimonio inmenso.

Ramón Rabre

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Santos Faustino, presbítero; y Jovita, diácono; mártires de Brescia. 15 de febrero.

Estos santos han traído de cabeza a más de un crítico de las vidas de santos, por las pocas referencias fiables que se tienen, a pesar de tener un culto bastante venerable por su antiguedad. Aunque casi todos coinciden en hacerlos mártires de Brescia, el martirologio pseudo-jeronimianno los pone padeciendo ¡en Inglaterra! Para más inri, Usuardo especuló que Jovita sería una virgen mártir, pues igual que quien pregunta el nombre le chirriaba para hombre. Otros lo han tenido claro y no se han andado con tonterías y le han rebautizado como Jovino. El Acta Sanctorum recoge tres versiones, ninguna original, de las legendarias Actas.

Estas dicen que ambos vivieron en el siglo II y eran hermanos. Las tradiciones de Brescia los quiere soldados, aunque las "vitae" no dicen nada de esto. Por eso muchas veces aparecen vestidos de militares. Al conocer el cristianismo, fueron bautizados por el obispo de Brescia, San Apolonio (7 de julio), y él mismo les concedería las órdenes del presbiterado y el diaconado. Ambos comenzaron a ayudar al obispo en las tareas de predicar, la caridad, etc. Las actas nos hablan de conversiones y bautismos a miles, como quien esparce la semilla desde un avión sobre el campo. Llegó el tiempo de la persecusión del emperador Adriano y ambos hermanos continuaron su apostolado, mientras mantenían seguro a Apolonio, para que pudiera continuar dirigiendo la comunidad local. 

Fueron denunciados por un nobla pagano, llamado Julián. Apresados y llevados ante una estatua de oro para que le hicieran reverencia, lo que hicieron fue ennegrecerla como el hollín y reducirla a cenizas con sus oraciones. Fueron arrojados a cuatro leones, leopardos y osos, que no sólo no les hicieron daño sino que se acercaron mansamente a sus pies. Luego fueron sometidos a diversos tormentos para que renegaran de la fe: plomo hirviendo por los oídos, quemados los costados con hierros candentes, lanzados al agua y salvados por un ángel, etc. Las Actas narran un fabuloso viaje martirial entre las ciudades de Roma, Nápoles, Milán, donde iban haciendo más y más discípulos y convertidos a la fe. Solo en el Puente Milvio, Roma, habrían bautizado a 73200 personas.

Finalmente fueron devueltos a Roma, donde los entrevistó el emperador, que estaba de paso, el cual, al comprobar su entereza, mandó fueran degollados (decapitados, dicen otras versiones) en las afueras de Brescia. Esta valentía y firmeza en la fe, hizo convertir a San Calocero (18 de abril) oficial de la corte del emperador. Mientras unas versiones dicen que se convirtió al ver las fieras mansas, otras ponen su conversión al morir Faustino y Jovita. Sus actas tambien son ficticias e igualmente le ponen predicando y sufriendo por media región italiana, incluso predicó a San Segundo de Asti (30 de marzo y primer martes de mayo), para también morir decapitado y ser arrojado al mar en Albenga, Liguria. Otros convertidos serían San Inocencio de Tortona (17 de abril) y Santa Afra de Brescia (24 de mayo). 

Varía el año de su martirio, unos lo ponen a 118, otros a 123. El Acta Sanctorum lo determina no antes del año 120. Sus cuerpos se conservaron en la iglesia de Santa Afra hasta el siglo IX en que fueron trasladados a la iglesia de San Faustino el Mayor, que es templo dedicado a San Faustino de Brescia (15, 16 y 27 de febrero), obispo, y que algunos piensan que es a nuestro Faustino. Aunque hay reliquias dispersas por toda la península itálica, algunas insignes como las de Verona o Bolonia. Otras de importancia son las que están en la escolanía benedictina de Husenbeth, Bremen. Su culto se extendió por Italia, Alemania, España (Jovita es patrono de Carcaboso, Caceres) y otras naciones. Entre sus milagros más célebres está la liberación de Brescia, asediada por Picinino, en 1438, en cuya batalla final aparecieron ambos santos sobre caballos blancos protegiendo la ciudad, milagro que también se dice de los Santos Marcelino y Pedro (2 de junio), que aparecieron en la batalla de Cremona, en 1213, o de San Andrés Corsini (9 de enero; 4 de febrero, traslación de las reliquias, y segundo domingo de junio en Florencia), en la batalla de Anghiari.

La historicidad de Santos Faustino y Jovita cuenta con su principal inconveniente en que San Filastrio de Brescia (18 de julio), en el siglo IV, no habla de ellos en sus escritos en que toca la historia de la ciudad. Tampoco lo hace San Gaudencio (25 de octubre), en su "vida de Filastrio" a pesar que narra igualmente sobre el culto a los santos y reliquias en la ciudad. Pero, por otro lado, el que tantos mártires locales (Afra, Calocero, Inocencio, Calimero) hayan sido añadidos a la leyenda de Faustino y Jovita, como forma de darles importancia, manifiesta que realmente estos últimos eran lo suficientemente venerados como para ello. Junto a Santa Afra son los patronos de Brescia.

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