Domingo, 31 de mayo de 2020

Religión en Libertad

San B, padre de los carmelitas.

San Brocardo.
San Brocardo.

Otro de aquellos santos padres pasados del Monte Carmelo.

Ramón Rabre

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En 1663 concedía Clemente X a los carmelitas, poder celebrar oficio propio de San Brocardo, uno de aquellos "santos pasados nuestros del Monte Carmelo", al decir de Santa Teresa. Aunque los documentos sobre este santo son abundantes y antiguos, no lo son lo suficiente como para separar su vida de la leyenda florida del Carmelo. Vamos a ello, a ver que se puede hacer:

San Brocardo, eremita, II General de la Orden. 2 de septiembre.

Son las adiciones al martirologio de Usuardo el testimonio más antiguo que se conserva sobre San Brocardo, porque de dos supuestas "vitaes" anteriores (una de ellas escrita a raíz de su muerte por un discípulo) no se sabe nada. Mucho menos quedan otras dos, que se dice eran conocidas y propagadas en Inglaterra antes de la extinción de la Orden allí. De estas adiciones han compuesto más o menos algunos escritores, algunas vidas dudosas y que hay que tomar con pinzas, incluído su nombre.

Nació Brocardo en 1141, puesto que "se dice", que murió con 80 años, en el año 1221, y esto sí que es real. En 1188 fue elegido General, a la muerte de San Bertoldo (29 de marzo), según textos apócrifos del también polémico San Cirilo de Constantinopla (6 de marzo), III General y sucesor por tanto de Brocardo. La historia precisa bien que Bertoldo, Brocardo, Cirilo, ect., son los primeros Generales latinos. La leyenda lo dice, pero recordando que los primeros "Generales" fueron San Elías y San Eliseo. Aún así, repito, aunque nada se sabía, a Brocardo se le dio una vida, que extracto de "Flores del Carmelo", de Fray José de Santa Teresa:

Nació Brocardo en Jerusalén, y no se sabe si sus padres eran latinos establecidos en la ciudad o hebreos, pero en todo caso, "eran cristianos, piadosos y estimaban a los ermitaños del Carmelo". Nada se nos dice de su infancia, sino que estudió Artes y los dos Derechos. En 1141, el Patriarca de Jerusalén reformó a las órdenes monásticas, por lo que Brocardo, que ya tenía vocación religiosa, eligió a los carmelitas para consagrarse a Dios. Le recibió el mismo San Bertoldo en el Carmelo y desde el inicio supo de sus virtudes y la gloria que daría a la Orden. A pesar de su juventud era más piadoso, penitente, orante, caritativo, pobre, casto, amante de la soledad, paciente, etc, etc., que los religiosos más ancianos. Así que muy joven, como San Bertoldo tenía que visitar los demás monasterios, le nombró vicario suyo como Prior del convento del Monte Carmelo (la causa es improbable, pues en esta época los habitantes del Carmelo eran eremitas dispersos, principalmente peregrinos, excruzados, devotos cristianos). Y siguió brillando en virtudes: estricto, pero caritativo; firme, pero compasivo; duro consigo mismo y blando con los demás, ect. Siendo prior, tuvo una revelación acerca de que fuese a Jerusalén, en busca de un santo sacerdote, llamado Cirilo (sí, el mismo Cirilo) y lo trajese al Carmelo, que así lo quería la Virgen María. Así lo hizo, lo halló y le dió el hábito.

En 1187, murió San Bertoldo y no se pudo celebrar capítulo General por las guerras que asolaban Tierra Santa. En 1188, fue elegido Brocardo como su sucesor y lo fue durante 33 años. Y si como religioso y prior había sido inmejorable, como General fue "dechado de virtudes sin cuento". En 1191 se arrecian las guerras entre moros y cristianos. Los musulmanes van tomando posiciones y acercándose al Monte Carmelo, y la situación se hace extremadamente peligrosa con la caída de Jaifa. Una noche, estando los carmelitas orando por la paz, se les apareció la Virgen María, que les dijo: "Id a los reyes Felipe de Francia y Ricardo de Inglaterra, que han venido en favor de Tierra Santa, y aseguradles de mi parte, que he descendido para su defensa y victoria. Decidles que no continuen asediando la ciudad [Haifa], pues al cuarto día la pondré en sus manos". Y así fue, en ese momento hubo un terremoto grandísimo en la ciudad, los moros se asustaron y capitularon a los cuatro días. Pasado esto, San Brocardo visitó los monasterios carmelitas cercanos, enterró a los mártires, restauró la vida regular y las iglesias destruidas o profanadas.Y, lo más importante, supuestamente redactó unas constituciones basadas en San Basilio (2 de enero y 14 de junio, consagración episcopal). Esto último, aunque legendario es totalmente posible, pues si había intención de tener una regla, es pobable que antes ya hubiera unas normas comunes de vida.

A San Brocardo se le atribuye la expansión de la Orden del Carmen. Liberado el rey Guido, y tomado el trono de Chipre, llevó consigo a varios religiosos, que se establecieron en Nicosia, Nápoles, Roma, España. Incluso en Alemania e Inglaterra. Y bajo su mandato florecieron ilustres santos y personajes, como San Ángelo (5 de mayo) y su hermano San Juan, Patriarca de Jerusalén (28 de abril), el Beato Gerásimo de Nazaret (7 de junio), recibió en la Orden a la legendaria Santa Ángela de Bohemia (6 de julio), a quien dio el velo; e incluso recibió al novicio y futuro General San Simón Stock (16 de mayo).

En 1204 llegó el nuevo Patriarca, San Alberto de Jerusalén (17 de septiembre y 8 de abril), al que Brocardo le pidió una regla de vida, que además de regular la vida eremítica, sancionara la Orden y fuera aceptada por la Iglesia. Consintió el santo obispo y, en 1209, les dio la santa Regla que comienza: "Alberto, por la gracia de Dios, llamado Patriarca de Jerusalén: A los amados hijos B... y demás ermitaños que moran bajo su obediencia en el Monte Carmelo, cerca de la fuente [de Elías], salud en el Señor y bendición del espíritu Santo". Así, "B..." aparece en la regla, fue la hagiografía carmelitana quien completó el nombre. Esta Regla fue retocada por Honorio III en 1226, para adaptar el eremitismo a la vida mendicante. Las primeras constituciones que se conocen son de 1281.

Así, con la regla establecida, levantó San Brocardo el monasterio, del cual aún quedan ruinas, como mandaba la Regla: La iglesia en medio, las celdas en derredor, y la del prior junto a la puerta, para que fuera el primero en recibir a los peregrinos. En 1213 San Alberto fue invitado por Inocencio III al IV Concilio de Letrán que habría de celebrarse en 1215. Pero antes quería lograse garantías de Saladino, sobre la paz, la libertad de los cristianos y los peregrinos, la restitución de iglesias y territorios eclesiásticos. Alberto nombró a Brocardo comisionado suyo para esta tarea. Lamentablemente, Alberto fue asesinado en 1214 y no se sabe que pasó con semejante empresa, aunque por lo menos consta que durante años, los católicos vivieron en paz bajo Saladino. ¿Éxito de Brocardo? A saber.

Varios milagros, que no pueden faltar, realizó el Santo Padre Brocardo, como resucitar a un joven de Jerusalén, al que luego le dio el hábito. Y el más sonado, la curación del virrey de Damasco, enfermo de lepra y que mandó llamar a Brocardo, por su fama de santo y caritativo. Llegó el santo y le pidió le acompañase al río Jordán, mientras le explicaba los rudimentos de la fe. Al entrar a las aguas del río, quedó sano inmediatamente el Virrey, y además, recibió la fe, pues Brocardo le bautizó. El personaje lo dejó todo, siguió a Brocardo al Carmelo y recibió el hábito.

En 1214 Brocardo creó la Provincia carmelita de Occidente, para la que nombró vicario en Inglaterra a San Simón Stock. A los 80 años, y cansado, pidió a Dios le dejase descansar ya, y Dios le reveló que pronto le daría el premio eterno. La noche antes de morir, se le apareció la Virgen María y le dijo: "Ven ya, bendito del Señor, y entra en los eternos Tabernáculos que tienes merecidos: que contigo están tu Padre Eliseo y los Profetas, que te recibirán y te colocarán en su coro". Llamó a los religiosos, les exhortó a perseverar en la Regla,como hijos de Elías y hermanos de María. Y durmió en paz. Era el 2 de septiembre de 1221. Al enterarse de su muerte, Rodolfo, el Patriarca de Jerusalén, dijo: "Cayó en Brocardo la flor del Carmelo, ya está libre, ya está seguro entre los príncipes de la Iglesia. Digno es de estar escrito en el Catálogo de los santos".

El cuerpo fue sepultado en la iglesia del monasterio que había construido, junto a San Bertoldo, cuyo cuerpo había trasladado allí. En 1635, al recobrar los carmelitas descalzos el Monte Carmelo, por medio del padre Próspero del Espíritu Santo, este hizo unas excavaciones en las grutas y ruinas de la iglesia. Tras un tabique halló tres tumbas que, sin más, declaró eran las tumbas y reliquias de Bertoldo, Brocardo y Cirilo. Por los avatares sufridos desde esa época hasta hoy, esas supuestas reliquias se perdieron.


Fuentes:
-"Breve compendio del origen y antiguedad de la sagrada religion del Carmen". FR. MANUEL GARCÍA CALAHORRA O.CARM. Madrid, 1766.
-"Glorias del Carmelo". Tomo I. P.JOSÉ ANDRÉS. S.I. Palma, 1860.
-"Flores del Carmelo: Vidas de los Santos de Nuestra Señora del Carmen". FR. JOSÉ de SANTA TERESA OCD. Madrid, 1678.
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