Miércoles, 24 de abril de 2019

Religión en Libertad

Santos Eusebio, Ponciano, Vicente y Peregrino, mártires.

Santos Eusebio, Ponciano, Vicente y Peregrino, mártires.

"Nos regocijamos en nuestro Señor Jesucristo".

Ramón Rabre

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San Eusebio.
San Eusebio.

Santos Eusebio, Ponciano, Vicente y Peregrino, mártires. 25 de agosto y 1 de octubre (traslación de las reliquias de Eusebio).

Las "Actas" que nos han llegado de estos mártires son curiosas, por la forma de su redacción. Evidentemente se trata de un texto litúrgico, pues consta de 9 lecciones, como se acostumbraba hacer en el Oficio de Maitines, hoy simplificado como Oficio de Lecturas. Este Oficio tenía 9 nocturnos con lecturas bíblicas, patrísticas o leyendas de santos. En este caso incluso conservan las conocidas palabras de "En aquel tiempo…" utilizadas aún hoy en la liturgia para introducir la lectura evangélica en la misa. Incluso la última de estas lecciones termina con un "por Cristo Nuestro Señor". Esta es la estructura de todos los Oficios de Maitines que recogían vidas de santos, que eran casi todos. Aquí la novedad es que esta estructura pretende pasar por Actas auténticas del martirio y no por una reconstrucción, cuando evidentemente lo es. Se han datado alrededor del siglo VIII, aunque provienen de un texto más antiguo. Y vamos a la historia:

Primera Lección.
Imperando Commodo este impuso la costumbre de celebrar su natalicio con fastuosos sacrificios a Zeus y a Hércules que, por supuesto, eran en realidad sacrificios al mismo emperador, pues sabido es que Commodo llegó a considerarse a sí mismo hijo de Zeus y semidios. En ese tiempo vivían en el distrito de Lannarius unos cristianos llamados Eusebio, Vicente, Peregrino y Ponciano (o Potenciano), quienes habían dados todas sus riquezas para servir a los pobres. El día del magno sacrificio, estos cuatro santos predicaron públicamente diciendo: "Honren a nuestro Señor Jesucristo; dejen estas deidades diabólicas; crean en el Dios del cielo, el Padre todopoderoso, y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; arrepiéntanse y bautícense en su nombre para el perdón de tus pecados. Porque así no se perderán con el emperador Commodo".

Segunda Lección.
Les oyó predicar el senador Julio, quien les llamó a su casa y luego de hacerles ciertas preguntas sobre Cristo, aceptó la fe cristiana y comenzó a vivir una vida piadosa. Julio dio todas sus riquezas para beneficio de los pobres y se hizo bautizar junto a su familia por el presbítero Rufino. Cuando Commodo supo aquello le mandó llamar y le dijo "¿Es que te has vuelto loco por haber dejado a tu dios, Zeus, y a Hércules y haber ido detrás de tan estúpida locura?" A lo que Julio respondió: "Espera y verás, tú te perderás con esos dioses".

Tercera Lección.
Julio fue entregado al comandante Vitelio, con la orden de confiscar todas sus posesiones y mantenerlas en custodia hasta que Julio sacrificara a Hércules. Pero como ya no había nada que confiscar, Vitelio llevó a Julio a una prisión inmunda durante tres días, mientras preparaba el sacrificio. Al cabo, llevó a Julio ante su presencia y le habló así: "¿Reconoces las leyes de los monarcas que prescriben que abandones tu terquedad y hagas sacrificios a nuestros dioses Hércules y Zeus?" Julio respondió con audacia: "Tú también te perderás con tu rey". Vitelio le dijo: "Ahora que ya has sido condenado, ¿en quién puedes confiar?" "En Jesucristo" – respondió Julio – "Él os condena a ti y a tu príncipe a la destrucción eterna". Cuando Vitelio oyó esto, ordenó que Julio fuera apaleado y luego lanzado a las fieras en anfiteatro. Así se hizo, el santo mártir subió al cielo, y esa misma noche nuestros biografiados, Eusebio, Ponciano, Peregrino y Vicente, tomaron las reliquias y las sepultaron con piedad en las catacumbas de Calepodio, en la Via Aurelia. Su memoria litúrgica es a 19 de agosto.

Cuarta Lección.
Al saber Vitelio que nuestros santos habían recuperado el cadáver del mártir Julio, ordenó su arresto y comparecencia ante él. Cuando los tuvo delante les dijo: "Habéis tomado las posesiones de Julio y, además, es cierto que habéis salvado su cuerpo". Eusebio respondió: "Hicimos eso porque teníamos derecho a hacerlo". Vitelio dijo: "Por supuesto que no tenías derecho a enajenar los bienes de otra persona y a ocultar la propiedad que nadie te había dado. Devuelve las posesiones de Julio, si no, ¡podrías terminar como él!" Eusebio respondió: "Eso es lo que queremos". Vitelio dijo: "Entregad ahora las posesiones de Julio y sacrificad a los dioses". Le replicó Vicente: "Estos no son dioses, son demonios que morirán con vosotros para siempre".

Quinta Lección.
Entonces Vitelio ordenó que fueran colocados uno frente al otro en el potro. Mientras se les estiraban los miembros y eran azotados, Vitelio les conminaba a sacrificar, pero viendo que los cuatro mártires no le hacían caso, dijo: "No podéis ridiculizar a nuestros dioses y a nuestros príncipes". Entonces ordenó que se acabara la tortura, y dijo: "Sálvaos vosotros mismos, y sacrificad a los dioses". Eusebio le respondió: "Haz lo que quieras y continúa con los tormentos con tranquilidad. Porque si esperas a que nos apartemos del camino marcado por nuestro hermano Julio, estas perdiendo el tiempo". Vitelio dijo a los presentes: "Estos practican la magia, por ello se regocijan siendo torturados". Mas Vicente le respondió: "Solo nos regocijamos en nuestro Señor Jesucristo". Entonces Vitelio ordenó les fueran quemados los costados.

De pronto, uno de los verdugos dijo ver a Cristo (un ángel en otras versiones) confortando a los mártires, y además, clamó: "El verdadero Dios es el Cristo que anuncian". Vitelio acusó a los mártires de haber engañado con magia al joven. Este, llamado Antonio, abandonó el lugar y fue en busca de Rufino, quien le bautizó.

Sexta Lección.
Entonces Vitelio pretendió ser conciliador y dijo a los santos: "¿Por qué cometéis tanta violencia y por qué no dejáis esta locura? Si, después de todo, pagáis tributo a los dioses con sacrificios, al menos viviréis". Vicente le respondió: "Si alguien aquí utiliza la violencia, eres tú, ¿te muestras a ti mismo y nos llamas violentos?". Vitelio dijo: "Porque odian a los dioses y parecen querer la muerte, estáis aquí ante mí. Di: ¿dejarás que más torturas vengan sobre vosotros?" Eusebio le contestó: "Sí, seremos torturados y terminaremos en la gloria de Dios; pero tú serás ejecutado y condenado por tu príncipe, el diablo. Tendrás que pasar la eternidad en el infierno con él". Y Vitelio mandó le cortaran la lengua a Eusebio.

En ese momento volvió Antonio y gritó: "Vitelio, ¿qué haces con esos hombres santos?" Y Eusebio, aún sin lengua, clamaba a Cristo en voz alta: "Gloria a ti, Señor Jesucristo, porque me has juzgado dignamente para ser contado entre tus siervos en tu gloria", al punto que a Vitelio se le llenaba la boca de sangre, que escupía constantemente. Un cristiano llamado Fausto tomó la lengua de Eusebio, la escondió entre los pliegues de su manto y la llevó a los cristianos, que la guardaron como venerada reliquia. Mientras, Vitelio sentenció a Antonio a muerte, siendo decapitado en la Via Aurelia el 22 de agosto.

Séptima lección.
Vitelio hizo encarcelar a Eusebio, Vicente, Peregrino y Ponciano, quienes estaban cubiertos de heridas. En la cárcel cantaban alabanzas día y noche para dar gracias al Señor, siendo admirados por los soldados y por otros cristianos. Al tercer día de cárcel se les apareció el mártir Julio quien les dijo: "Salvad al oficial de la prisión". Sanaron a muchos que allí estaban encerrados y convirtieron a Lúpulo, un sacerdote de los ídolos, quien era ciego.

Octava Lección.
Fue a visitarles el presbítero Rufino, quien entró en la cárcel y preguntó al ciego Lúpulo: "¿Crees de todo corazón?" Y él gritó: "Creo en el Señor Jesucristo, el Hijo de Dios Padre". Y Rufino le bautizó, quedando el ciego sanado. Vio aquello el oficial de la prisión, llamado Simplicio, y sabiendo que Lúpulo, había sido ciego durante al menos cuatro años, se arrojó delante de los pies de los santos, pidiendo ser bautizado también. Y así lo hizo Rufino. Después de su bautismo, Simplicio dijo a los cristianos donde estaba el cuerpo de Antonio, los cristianos excavaron y aunque habían pasado 6 días del martirio, le hallaron intacto, sin mancha de corrupción y aún fresca la sangre. Rufino tomó el cuerpo consigo y lo enterró en una colina, cerca de la catacumba de Calepodio.

Novena Lección.
Vitelio contó todo esto al emperador Commodo, especialmente como había sido testigo de que Eusebio había podido hablar sin lengua. La respuesta de Commodo fue que los ejecutara sin más dilación. Ese mismo día había una sesión judicial y Eusebio, Vicente, Peregrino y Ponciano fueron llevados de nuevo a juicio. Al tenerlos delante, una vez más Vitelio mandó trajeran un trípode para que los cuatro santos sacrificaran, mas estos escupieron al suelo y se rieron de él. Eusebio además dijo: "El diablo se ha apoderado de tu corazón". Fueron llevados al anfiteatro, donde les azotaron con látigos de plomo hasta que les desgarraron del todo, muriendo por desangramiento, el 25 de agosto de 188. Rufino retiró los santos cuerpos, enterrándoles en el sexto hito entre la Via Aurelia y el Arco de Triunfo.

Culto y reliquias.
La crónica de Sigebert, de 865, cuenta que las reliquias de Eusebio y de Ponciano fueron donadas por el papa Nicolás I al monasterio es el de Verzelliacum, situado en la diócesis de Langrés, aunque crónicas propias de este recinto no mencionan para nada dichas reliquias. Por su parte, el monasterio femenino de Puellemontier veneraba las reliquias de un mártir llamado Eusebio, pero bien puede ser otro. Y, por otro lado, el monasterio de Prüm tiene documentos del siglo IX, en los cuales se menciona la donación del papa Sergio II al emperador San Lotario (29 de septiembre) de reliquias de 46 santos, que fueron llevadas a este monasterio. Entre tales reliquias se mencionan los cuerpos de Eusebio, Ponciano, Vicente y Peregrino, a los que curiosamente se data en épocas diferentes.

El 1 de octubre de 1451 las reliquias de este Eusebio fueron trasladadas a Arnhem con el mandato del Duque Arnolfo de Geldria y el permiso del papa Nicolás V, y puestas en un bello relicario de plata. Fueron muy veneradas hasta la reforma protestante, aunque se salvaron de las profanaciones calvinistas. Actualmente las reliquias se conservan en Deventer, con escaso culto. Sobre los demás, en Lucca dicen tener las reliquias de Ponciano, mientras que las de Vicente estarían en España. Es difícil saberlo, pues fácilmente pueden ser otros santos mártires.

Fuente:
http://heiligen-3s.nl/
https://www.heiligenlexikon.de/
-"Vidas de los Santos". Tomo IX. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.

A 25 de agosto además se celebra a:
Beato José Cecilio de Santa María, carmelita mártir.
San Luis IX de Francia, rey.
San Ginés de Arlés, escribano mártir.
Otros muchos santos y santas.

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