Este website utiliza cookies propias y de terceros. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Política de cookies.
Los blogs de Religión en Libertad
                    Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Accede a nuestros RSS
Inicio / Blog

La Sagrada Familia (B) y pincelada martirial

Victor in vínculis

30 diciembre 2017

Tras la solemnidad del Nacimiento del Señor, la liturgia de la Iglesia fija su mirada en la íntima unión de María, José y el Niño; y los presenta como un icono viviente y modélico para todas las familias del mundo y de la historia. Los textos eucarísticos de este día comienzan con la sugerente antífona de entrada tomada del evangelio de San Lucas: Los pastores fueron corriendo y encontraron a María y a José y al Niño acostado en el pesebre (2,16).
 

¡Qué curioso! La primera manifestación de Cristo a la humanidad, representada en los pastores, es junto a sus padres. Y en nuestros belenes gustamos representar a María y a José escoltando al humilde Niño escondido en el pesebre. Esta imagen plástica contiene una extraordinaria enseñanza cristiana, y puede ser una buena síntesis del mensaje de este día, especialmente para todas nuestras familias.

A la luz del acontecimiento de la Encarnación, la familia es un lugar privilegiado para reconocer la presencia actuante del Señor resucitado. Por medio del sacramento del matrimonio, el Señor permanece junto a los esposos para que se amen con fidelidad perpetua, de modo que el amor conyugal se rige, enriquece y sana por el don de la gracia y la caridad de Cristo.

Las familias cristianas pueden manifestar el milagro de la presencia viva del Salvador en el mundo y la auténtica naturaleza de la Iglesia, ya sea por el testimonio del amor entre sus miembros, por su disposición para comunicar la riqueza de su fe y por su generosidad para responder a las necesidades de todos (Gaudium et Spes, 48).

La familia se convierte de esta forma en el lugar cotidiano de la memoria de Cristo. Un testimonio elocuente de esta realidad nos lo ofrece Santa Teresa del Niño Jesús, al hablarnos de la relación con su padre. En Historia de un alma, Teresita recuerda una Misa solemne en la catedral, sentada al lado de su padre. Este le pide que esté muy atenta, porque el predicador hablaba de Santa Teresa. Pero ella recuerda: “Yo escuchaba bien, en efecto, pero miraba más a papá que al predicador; ¡su bello rostro me decía tantas cosas!…”.
 

Con razón llamamos a la familia cristiana iglesia doméstica, porque en ella los padres son para sus hijos los primeros testigos de la fe mediante la palabra y el ejemplo (Lumen Gentium, 11), porque su casa abre las puertas al hambriento, al solitario o al que camina sin esperanza, y porque su presencia en medio del mundo es una de las primeras formas de evangelización (Redemptoris missio, 42 b).

Todo esto solo es posible si cada familia está vitalmente injertada en la gran familia de la Iglesia, participando activamente en su vida y en su misión, acompañada y sostenida por una comunidad en la que la familia de los hijos de Dios que es la Iglesia se hace experiencia concretamente vivida[1].

A María y a José no les fue fácil ser familia de Dios. La pobreza, la incomprensión, y la espada de dolor les acompañaron siempre (Lc 2,35); pero no hizo fisura en el amor ni en la obligación de los santos esposos de custodiar al hijo amado, con destino singular.

Tampoco hoy es fácil a los padres y madres de familia educar a sus hijos en los valores que les hagan personas sanas, maduras y responsables, para encarar el futuro con optimismo, como hijos de Dios y miembros de la gran familia de Cristo.

El hogar cristiano es un lugar natural idóneo para que padres e hijos, según las responsabilidades correlativas, aprendan y practiquen las virtudes humanas y religiosas recomendadas en las lecturas que hoy hemos escuchado: el respeto, atención y servicio, la misericordia entrañable, la bondad, humildad, dulzura, comprensión, agradecimiento. Y por encima de todo, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada. Cuando entre los esposos no hay amor la convivencia se hace insoportable, y son los hijos los más perjudicados. Una familia sin los lazos del cariño, el respeto mutuo, el diálogo, la amistad, la piedad… está abocada al fracaso.

Y así se pregunta el padre José María Vidal Martínez[2] si la pérdida de los valores señalados en buena parte de las familias no es la raíz del fracaso de tantos matrimonios, y de los conflictos entre padres e hijos. ¿Cómo pueden ser fuertes en el amor, en la fidelidad, en la paternidad responsable, en la educación de los hijos, los esposos que no viven la santidad del matrimonio? ¿Cómo no extrañarse de la falta de sacrificio, de donación de sí mismos y de la estabilidad en matrimonios jóvenes e incluso en los jóvenes que acceden a los Seminarios e Institutos de vida consagrada? ¿O cómo podemos admirarnos ante la falta de vocaciones?

Si en los hogares no se aprenden y practican los valores básicos, humanos y cristianos, no se podrá forjar una personalidad responsable, disciplinada, generosa, abierta a la comunión con el Señor y con los demás.

El padre Enrique Regis Pupey Girad fue un jesuita que ejerció gran influencia apostólica en Francia a principios de este siglo. Contaba un día su vocación a San Pío X. Su madre sentía grandes deseos de ser religiosa, y fue a consultar su vocación con San Juan María Vianney, el Santo Cura de Ars, ya muy anciano. Este le oyó complacido y le respondió sonriente:
-Dios no la quiere a usted religiosa, sino madre de familia.
Y el jesuita contaba que su madre tuvo cuatro hijos y los cuatro fueron religiosos. Al oír esto exclamó el Papa:
-¡Pícaro cura de Ars! En vez de una vocación quería cuatro...

La santidad de nuestras familias generará nuevas familias santas. Ya no se trata de un problema específico de vocaciones a la vida consagrada o sacerdotal. Se trata de la llamada general a la santidad, que de forma tan apremiante nos hizo el Concilio Vaticano II, y de la misma llamada que con tanta insistencia realiza el Papa Juan Pablo II en todos sus documentos e intervenciones. ¡Familia, sé lo que eres! O sea, cumple con tus obligaciones.
 

El triunfo de los inocentes, (1883) de William Holman Hunt. Curiosa representación de los Santos Niños Inocentes de Belén acompañando a la Sagrada Familia en su huida.
 
La familia como comunidad de personas, al servicio de la vida, en la lucha contra el aborto; en la entrega por la educación de los hijos; en la preocupación por la formación religiosa, también en las escuelas, con las clases de religión -preocupación que depende también del Gobierno, pero que depende asimismo de cada uno de los padres-; en su participación en el desarrollo de la comunidad humana, de la sociedad; en la vida y misión de la Iglesia, donde se realiza la familia cristiana de verdad. Familias para este Tercer Milenio del cristianismo. Comunidades creyentes y evangelizadoras, santuarios domésticos de la Iglesia, comunidades de diálogo con Dios… auténticas escuelas de santos.

Lo que me hace mucho bien -escribe Santa Teresa de Lisieux, Doctora de la Iglesia-, cuando pienso en la Sagrada Familia, es imaginármela llevando una vida totalmente ordinaria. No todo eso que se nos cuenta y todo eso que se supone… en los evangelios apócrifos. En su vida todo discurrió como en la nuestra[3].

Termino con una breve reflexión de Santa Teresa de Calcuta[4]:
Hoy todo el mundo da la impresión de andar acelerado. Nadie parece tener tiempo para los demás: los hijos para sus padres, los padres para sus hijos, los esposos el uno para el otro. La paz mundial empieza a quebrarse en el interior de los propios hogares.

En Jesús, María y José, los integrantes de la Sagrada Familia, se nos brinda un magnífico ejemplo para la imitación. ¿Qué fue lo que hicieron?

José era un humilde carpintero ocupado en mantener a Jesús y a María, proveyéndoles de alimento y vestido: de todo lo que necesitaban para subsistir.

María, la madre, tenía también una humilde tarea: la de ama de casa con un hijo y un marido de los que ocuparse.

A medida que el hijo fue creciendo, María se sentía preocupada porque tuviera una vida normal, porque se sintiera a gusto en casa, con ella y con José.

Era aquel un hogar donde reinaba la ternura, la comprensión y el respeto mutuo. Como he dicho, un magnífico ejemplo para nuestra imitación.

 
¿Acaso nosotros no podemos vivir con la misma sencillez evangélica de la Sagrada Familia?

Queridas familias, ¡que Dios os bendiga! Y que a todos nos haga santos.
 
PINCELADA MARTIRIAL
El próximo 18 de enero celebraremos un año más la fiesta de uno de los 11 santos de la persecución religiosa en la España de los años 30: se trata del hermano de La Salle, Jaime Hilario Barbal Cosán que fue beatificado el 29 de abril de 1990 y canonizado el 21 de noviembre de 1999 por el Beato Juan Pablo II junto a los mártires de Turón. Su testimonio viene hoy a colación por el recuerdo que él mismo tenía de sus padres: un hogar cristiano en el que se forjó un mártir.

Su vida
Manuel nació en el seno de una familia de campesinos del Pirineo de Lérida y toda su vida fue un claro ejemplo de las virtudes de aquellas gentes de su tierra: tenacidad, nobleza y realismo. Antes de ingresar en el instituto de La Salle fue alumno del seminario de La Seu d´Urgell. Estuvo en Manresa, Oliana y Mollerussa, dedicado a la enseñanza, su vocación y el objetivo de los Hermanos de las Escuelas Cristianas. Cambio su nombre de pila por el de Jaime Hilario en su profesión.

Sus padres
Me parece hermosa la descripción que él mismo nos dejó de sus padres:
Mi padre es un cristiano ejemplar, y modelo de ciudadanos honrados. Es irreprochable en su conducta, palabras y procederes. Es prudente y moderado en el hablar, manifiesta mucha delicadeza, tiene don de gentes y sorprendente facilidad de palabra. Siempre comprensivo y optimista, amigo de las tradiciones, de voluntad fuerte y sin consideraciones humanas, Nunca ha dejado de cubrirse la cabeza con la típica “barretina” catalana, cuando, en pleno siglo XX, tantos la habían abandonado.

Mi madre era una santa, tipo y modelo del ama de casa cristiana. Vivió sembrando dulzura y amor. Cariñosa, dulce, sufrida, inalterable ante las penas y amarguras, sin acobardarse por el peso de los trabajos que recaen sobre el ama de una casa de campo algo importante. Economizadora, sin dejar que nada se perdiera o estropeara por negligencia. Ordenada, pues una casa de campo es como un pequeño mundo donde hay de todo, pero si falta el orden, la vida allí se hace imposible. Nunca se sentía ofendida, lo perdonaba o disimulaba todo. Sonriente aunque pasara penas que no comunicaba, alegre aunque sintiera amargura en el corazón”.


Os esperaré en el cielo
Detenido en Mollerusa al estallar la guerra, ingresó en la cárcel de Lérida y luego en el barco prisión “Mahón”, anclado en el puerto de Tarragona. Se conserva el texto de todo el juicio, que tuvo lugar en una de las salas del seminario de Tarragona, donde actuaban los tribunales populares creados en aquellas circunstancias. En estas actas queda claro que la única razón de su condena a muerte es la de ser religioso.

Así que, el 15 de enero de 1937, fue juzgado, junto con otros. Aunque podría haber escapado, diciendo que era el jardinero del colegio, no quiso esconder su condición de hermano lasaliano; aunque el abogado pidió el indulto, le fue negado, siendo el único condenado de los 25 juzgados aquel día. El 18 de enero, por la tarde, fue fusilado en el cementerio de la Oliva, en Tarragona. Murió diciendo: "¡Morir para Cristo es vivir, amigos míos!".
 

Al ser condenado a muerte, escribió esta carta de despedida a su familia (sobre estas líneas) :

“Querido padre (su madre ya había fallecido) y familia: he sido juzgado y condenado a muerte. Acepto contento la sentencia. No me han hecho ningún cargo. Sólo porque soy religioso he sido condenado. No lloréis; no soy digno de lástima. Moriré por Dios y por mi patria. Adiós, os esperaré en el cielo. Manuel Barbal”.
 

[1] Mensaje para la Jornada de la Familia del año 2000, Subcomisión Episcopal de Familia y Vida de la Conferencia Episcopal Española.
[2] Padre José María VIDAL MARTINEZ, OCSO en Liturgia Dominical, nº 1.143 (Burgos, 26.XII.1999).
[3] Santa TERESA DE LISIEUX,  Orar con Teresa de Lisieux, pág. 66 (Bilbao, 1997).
[4] Madre TERESA DE CALCUTA, Orar. Su pensamiento espiritual,  pág.94 (Madrid, 1997).
Tu ayuda es vital para que Religión en Libertad vea la luz los 365 días del año
Volver arriba
Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter
¡No te pierdas las mejores historias de hoy!
Suscríbete GRATIS a nuestra newsletter diaria
COMENTARIOS
¿Quieres comentar?
Desplegar el formulario
Comentario (máx. 500 caracteres - no utilizar etiquetas HTML)

Título (obligatorio)


E-mail (obligatorio)


Clave (obligatorio)
Para mandar comentarios, es necesario estar registrado. Para registrarse pulse aquí
Si ha olvidado su clave, pulse aquí
  
  REGISTRO PARA COMENTARIOS
Para comentar las noticias y artículos de Religión en Libertad es preciso registrarse. Para ello sólo es necesario dar un nombre o apodo ("nick"), una dirección real de correo electrónico y una clave. El usuario recibirá en su cuenta de correo electrónico una petición de confirmación. Una vez confirmado el registro, ya podrá introducir los comentarios que desee, sin más que teclear su clave. El nombre o "nick" se mostrará, no así la dirección de correo electrónico.

Religión en Libertad eliminará del registro a todos los usuarios que reiteradamente introduzcan comentarios inapropiados u ofensivos, que en cualquier caso serán eliminados.

CLÁUSULA DE EXENCIÓN DE RESPONSABILIDAD
Todos los comentarios publicados pueden ser revisados por el equipo de redacción de religionenlibertad.com y podrán ser modificados, entre otros, errores gramaticales y ortográficos. Todos los comentarios inapropiados, obscenos o insultantes serán eliminados.
Religionenlibertad.com declina toda responsabilidad respecto a los comentarios publicados.
RSS   Añádenos a igoogle  Añádenos a Yahoo  Añádenos a Windows Live  Añádenos a Netvibes  Añádenos a Wikio  Añádenos a Bloglines
Jorge López Teulón
Jorge López Teulón (Madrid 1970). Tras cursar los estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor de San Ildefonso, recibe la ordenación sacerdotal, el 25 de junio 1995. Sus años de ministerio sacerdotal los ha desarrollado en la ciudad de Talavera de la Reina (Toledo). Delegado de Medios de Comunicación Social en la Vicaría de Talavera (1996-2005). Se le encargó durante un quinquenio (1998-2002) la retransmisión para el territorio nacional de la Misa dominical retransmitida por la Cadena COPE. Desde 1996 es el Capellán del Colegio Compañía de María de la Orden de Hijas de María Nuestra Señora en Talavera.

En el año 2002 fue nombrado Postulador de una Causa de más de 900 mártires de la persecución religiosa de 1936 a 1939, para la Provincia eclesiástica de Toledo y la diócesis de Ávila.

Ha creado la página www.persecucionreligiosa.es , primera página en lengua española dedicada exclusivamente a este tema.

También ha creado la página www.cardenaldonmarcelo.es

Jorge López Teulón, [email protected], es autor, editor y responsable del Blog Victor in vínculis, alojado en el espacio web de www.religionenlibertad.com
ARCHIVO
ENERO 2018

Don Marcelo: hace 100 años

Maestro, ¿dónde habitas?, por Don Marcelo

Don Marcelo y Barcelona (2)

Don Marcelo y Barcelona (1)

Don Marcelo y COPE Astorga

Don Marcelo: 23 de enero de 1972

El Bautismo del Señor por Don Marcelo

Epifanía del Señor ante los Magos

Don Marcelo: un lema, un Amigo y un modelo

La belleza de la Misa por Don Marcelo
DICIEMBRE 2017

María, Madre de Dios (B) y pincelada martirial

La Sagrada Familia (B) y pincelada martirial

"La cambo me fai mau…"

La Natividad del Señor

4º Domingo de Adviento (B) y pincelada martirial

Francisco, el Papa de los 944 mártires

Los 55 Beatos del Valle de los Caídos

3er Domingo de Adviento (B) y pincelada martirial

Roma, 1995. San Juan Pablo II (6)

Roma, 1993. San Juan Pablo II (5)

El médico mártir de Malagón

2º Domingo de Adviento (B) y pincelada martirial

España, tierra de María

Roma, 1992. San Juan Pablo II (4)

1er Domingo de Adviento (B) y pincelada martirial

Ver posts de otros meses

NOVIEMBRE 2017 (15 artículos)

OCTUBRE 2017 (27 artículos)

SEPTIEMBRE 2017 (24 artículos)

AGOSTO 2017 (17 artículos)

JULIO 2017 (21 artículos)

JUNIO 2017 (14 artículos)

MAYO 2017 (18 artículos)

ABRIL 2017 (23 artículos)

MARZO 2017 (23 artículos)

FEBRERO 2017 (19 artículos)

ENERO 2017 (18 artículos)

DICIEMBRE 2016 (15 artículos)

NOVIEMBRE 2016 (18 artículos)

OCTUBRE 2016 (24 artículos)

SEPTIEMBRE 2016 (11 artículos)

AGOSTO 2016 (13 artículos)

JULIO 2016 (17 artículos)

JUNIO 2016 (30 artículos)

MAYO 2016 (31 artículos)

ABRIL 2016 (23 artículos)

MARZO 2016 (12 artículos)

FEBRERO 2016 (5 artículos)

ENERO 2016 (14 artículos)

DICIEMBRE 2015 (10 artículos)

NOVIEMBRE 2015 (10 artículos)

OCTUBRE 2015 (20 artículos)

SEPTIEMBRE 2015 (7 artículos)

AGOSTO 2015 (9 artículos)

JULIO 2015 (11 artículos)

JUNIO 2015 (13 artículos)

MAYO 2015 (13 artículos)

ABRIL 2015 (13 artículos)

MARZO 2015 (10 artículos)

FEBRERO 2015 (8 artículos)

ENERO 2015 (14 artículos)

DICIEMBRE 2014 (13 artículos)

NOVIEMBRE 2014 (13 artículos)

OCTUBRE 2014 (11 artículos)

SEPTIEMBRE 2014 (12 artículos)

AGOSTO 2014 (15 artículos)

JULIO 2014 (10 artículos)

JUNIO 2014 (12 artículos)

MAYO 2014 (20 artículos)

ABRIL 2014 (26 artículos)

MARZO 2014 (9 artículos)

FEBRERO 2014 (9 artículos)

ENERO 2014 (10 artículos)

DICIEMBRE 2013 (10 artículos)

NOVIEMBRE 2013 (12 artículos)

OCTUBRE 2013 (13 artículos)

SEPTIEMBRE 2013 (11 artículos)

AGOSTO 2013 (10 artículos)

JULIO 2013 (9 artículos)

JUNIO 2013 (8 artículos)

MAYO 2013 (11 artículos)

ABRIL 2013 (9 artículos)

MARZO 2013 (8 artículos)

FEBRERO 2013 (9 artículos)

ENERO 2013 (14 artículos)

DICIEMBRE 2012 (18 artículos)

NOVIEMBRE 2012 (17 artículos)

OCTUBRE 2012 (16 artículos)

SEPTIEMBRE 2012 (10 artículos)

AGOSTO 2012 (12 artículos)

JULIO 2012 (8 artículos)

JUNIO 2012 (11 artículos)

MAYO 2012 (6 artículos)

ABRIL 2012 (9 artículos)

MARZO 2012 (9 artículos)

FEBRERO 2012 (6 artículos)

ENERO 2012 (9 artículos)

DICIEMBRE 2011 (13 artículos)

NOVIEMBRE 2011 (36 artículos)

OCTUBRE 2011 (32 artículos)

SEPTIEMBRE 2011 (35 artículos)

AGOSTO 2011 (47 artículos)

JULIO 2011 (23 artículos)

JUNIO 2011 (8 artículos)

MAYO 2011 (7 artículos)

ABRIL 2011 (8 artículos)

MARZO 2011 (9 artículos)

FEBRERO 2011 (9 artículos)

ENERO 2011 (9 artículos)

DICIEMBRE 2010 (11 artículos)

NOVIEMBRE 2010 (12 artículos)

OCTUBRE 2010 (8 artículos)

PortadaVaticanoEspañaAmérica LatinaVida y familia Historias de conversiónHistorias de evangelizaciónOpiniónBlogsVídeosHEMEROTECA
Sobre Nosotros Servicios Legal Síguenos en Facebook
Síguenos en Twitter
Accede a nuestros RSS
Accede a nuestros RSS