Jueves, 18 de julio de 2019

Religión en Libertad

Don José Gea Escolano, obispo emérito de Mondoñedo-El Ferrol

Es un obispo de 86 años que no quiere jubilarse... está en el continente digital: consuela y orienta

Don José Gea Escolano, obispo emérito de Mondoñedo-Ferrol
Don José Gea Escolano, obispo emérito de Mondoñedo-Ferrol

Don José Gea Escolano, obispo emérito de Mondoñedo-El Ferrol, orienta, consuela y ayuda a decenas de internautas que le piden consejo y oraciones ante difíciles situaciones personales, a través de su Consultorio Espiritual que está alojado en Religión en Libertad.

Álex Rosal / ReL

Los que conocen a Don José Gea Escolano, obispo jubilado de 86 años, dicen de él que es, posiblemente, el prelado más simpático del episcopado español. Siempre tiene alguna ocurrencia o algún chascarrillo que contar, y está permanentemente de buen humor. Tiene una coletilla legendaria que utiliza para comenzar cualquier conversación: "Vamos a ver".

Campechano y cercano, a pesar de llevar varios años jubilado de obispo no ha parado. Nada más dejar el obispado de Mondoñedo-El Ferrol -su último destino episcopal tras pasar por Ibiza y ser auxiliar en Valencia-, se fue de simple misionero a Perú. Allí estuvo varios años a las órdenes de un sacerdote valenciano; su antiguo secretario. Unos días confesaba, otros daba catequesis, oficiaba la eucaristía... Lo que le mandarán. "En siete años confesé más que en toda mi vida sacerdotal- dice Don José-. Tengo el record en 10 horas en un día. Todos los domingos cuatro o cinco; y todos los días, dos o tres".

Evangelizar desde internet
Regresó a España, y vive en su pueblo natal de Real de Gandía (Valencia); pero sigue activo. Sus fuerzas físicas se han debilitado, normal, pero su cabeza y corazón siguen vibrando por transmitir el Evangelio... y lo hace, principalmente, desde el continente digital.

Desde hace seis años "predica" semanalmente desde el ambón tecnológico de su blog Un obispo opina que está alojado en Religión en Libertad. Y hace medio año que lleva el Consultorio Espiritual de este portal, contestando a dudas espirituales o morales, y dando consejos y ánimos a todos los internautas que le consultan.

Don José es, posiblemente, uno de los obispos en el mundo que más tiempo dedica a acoger a los fieles a través de internet, su nueva diócesis virtual.

Hemos querido hablar con él de esta nueva "pastoral" global que realiza desde su casa de Valencia:

- ¿Qué hace un obispo jubilado como usted, de 86 años, evangelizando a través de internet?
- Uno está jubilado, lo cual no significa que esté inútil para todo. Tampoco es que sea muy entendido en Redes sociales, pero con lo poco que puedo manejar, intento servir a los demás.

- Usted se ocupa del consultorio espiritual del portal de Religión en Libertad. ¿Qué le piden los que le escriben?
- Me agrada mucho poder ofrecer esta ayuda, pues además de la respuesta, en caso de que les sea útil, también pongo la oración, tanto antes de contestar como después, sobre todo encomendando las situaciones difíciles.

Me consulta bastante gente. En el poco tiempo que empezamos el Consultorio  hemos pasado ya de las 100. Hay mucha gente que sufre en silencio; bastantes de los que consultan me escriben después agradeciendo mis palabras.

Me escriben de muchos países, especialmente, de Hispano América.
  
- ¿Cuéntenos algunas consultas que le hacen y sus respuestas, sin revelar el nombre y país de procedencia?
- Algunas las guardo porque alguien suele repetir y así respondo teniendo en cuenta mi anterior respuesta. Te pongo alguna.

"Estimado Obispo emérito don José Gea, le escribo porque necesito su ayuda, mi situación es la siguiente, voy a cumplir 17 años de casada y tuvimos un noviazgo de 7 años, él ha sido mi único novio y esposo, he descubierto reiteradas infidelidades de su parte y buscamos ayuda en nuestra parroquia, los sacerdotes nos han ayudado muchísimo, pero tal vez el problema ahora es mío pues me cuesta olvidar el suceso, le recrimino lo que me hizo, realmente quisiera poder olvidar y vivir en paz mi matrimonio, qué debo hacer, gracias por su tiempo". 
 
Mi respuesta fue la siguiente:
"Estimada en el Señor: Si, como me dices, el problema es ahora tuyo, te voy a aconsejar desde mi situación de obispo; en otras palabras, como creo que te aconsejaría Jesús. Supongo que te diría: Yo te he perdonado muchas veces en tu vida y nunca te he recriminado absolutamente nada. ¿No te decides a perdonar a tu esposo? Yo he olvidado tus pecados. ¿Por qué no olvidas tú también los suyos? Al sentirte perdonada ¿no te has encontrado más cerca de mí? ¿No se encontrará él más cerca de ti si se siente perdonado?".

"No sé si tenéis hijos. ¿No se sentirían más a gusto si ven que os queréis de verdad? Vuelve a Jesús. Da el paso. Pídele ayuda a Jesús, ponte cada día un tiempo ante un crucifijo; míralo y escúchale. Jesús quiere darte amor para perdonar, porque es necesario para nuestra salvación. Hace unos días nos recordaba la Palabra de Dios lo que le pasó a aquel siervo que no quiso perdonar a su semejante, cuando su señor tanto le había perdonado a él. ¿Cómo rezas el Padrenuestro?:  ”perdona nuestras ofensas como también nosotros…”
Muchas esposas han sufrido mucho y algunas han sido canonizadas. Tú serás feliz cuando perdones. Ten compasión de tu esposo; es, como todos nosotros, muy débil. Ten con sus miserias la compasión que Jesús tiene con las tuyas. Y no olvides que el perdón es una invitación muy fuerte para la conversión. Ánimo, XXX, confío que con la ayuda de la Virgen, del ángel de la guarda podemos muchas cosas. Con mi bendición y mi deseo de que seáis felices. José Gea".

- Más...
- Ahí va otra consulta...

"Tengo dudas de la presencia de N.S. Jesucristo en la Eucaristía, cuando digo Padre Nuestro, no estoy seguro de que Dios me ama, visito todos los días el Sagrario, pero mi oración solo es de petición: pido por la Iglesia, el papa, mi familia, por los cristianos perseguidos y así me tiro media hora y no me quedo a gusto, pienso que no tengo fe que estoy comulgando en pecado mortal, voy todos los días a misa, pero estoy muy distraído. Muchas gracias Un muy cordial saludo".

Mi respuesta fue está:

"Querido amigo: Recibo tu consulta y me parece clara la respuesta. Veo que pides muchas cosas buenas y eso está bien, es necesario, pero te aconsejo que cambies el estilo de tu oración. En vez de pedirle por tantas cosas buenas, dale gracias por todo lo que te ha dado en tu vida y te está dando: que te ha creado, que te mantiene en la vida, que Jesús ha dado su vida en la cruz por ti, que te ha perdonado y que, aunque fueses el único pecador en el mundo, lo mismo que ha muerto por todos, hubiese muerto sólo por ti. Recuerda unas palabras de San Pablo: “la vida que vivo al presente en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios que me amó y se entregó a sí mismo por mí" (Gál. 2, 20). Fíjate si hay que darle gracias; es para pasarse toda la vida en ello. Si te fijas en los salmos que son oración inspirada por Dios, verás que son muchos los que se dedican a la alabanza y a la acción de gracias."
 
"Aparta como tentación todo eso que  me dices y déjate de si estás en pecado mortal. Si te confiesas verás que el sacerdote te dice como Jesús a la mujer sorprendida en adulterio: “Tampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no peques más" (Jn. 8, 11). Déjate también de si te distraes en la misa, de si no estás a gusto…, Dios te quiere como no tienes idea; y a propósito de tus visitas al sagrario. ¿Sabes aquello del Cura de Ars cuando le preguntó a un hombre que frecuentaba el sagrario: ¿Qué le dices a Jesús? Nada, le respondió; él me mira y yo le miro. ¿No te parece que podrías tú hacer lo mismo? Mira también a la Virgen y dile: ¡Pero qué buena y qué guapa eres! Gracias por quererme tanto.
Con todo afecto. José Gea".

- Otra consulta...
- "Padre un saludo, he orado a Dios para vencer la debilidad en los pensamientos especialmente la lujuria, pero a veces soy inconstante y cualquier mirada me lleva la desorden espiritual. Oro al Espíritu Santo para vencer esta obstinación y ser libre. Ruego su consejo espiritual para afianzar mi oración y ser un verdadero cristiano sin temores, sin dudas y correspondiendo al amor de Dios que tantas bendiciones me ha regalado en la vida . Que Dios lo bendiga y el Espíritu Santo lo ilumine y su consejo sea importante en mi vida. Gracias".

Mi respuesta fue esta:
" Querido amigo: Mi repuesta a tu consulta, la centraría en los dos puntos que tú ya indicas: Tu oración para vencer tu debilidad; cosa que ya haces. Estás en una lucha y la lucha supone una estrategia. Supongo que la que te propongo podrá servirte; proponerte plazos cortos; por ejemplo, hasta el próximo domingo… Huir de las ocasiones. Por lo que veas si podrías evitar cosas que puedan ser fuente de tentaciones, algo así como reducir playas, discotecas, tv, internet… Guardar la vista y cosas así".
 
"La segunda, que quieres quedar libre. Ciertamente que la lujuria esclaviza. La castidad libera de la esclavitud del sexo, y es importante precisamente por esto: porque protege el corazón del egoísmo y lo capacita para el auténtico amor, y evita que el ser humano sea usado para obtener placeres".
 
"Dios permite las tentaciones. Nos prueba y nos fortalece. Tiene una frase muy bonita San Agustín: "Nuestro progreso se realiza por medio de la tentación y nadie puede conocerse a sí mismo si no es tentado, ni puede ser coronado si no ha vencido, ni puede vencer si no ha luchado, ni puede luchar si carece de enemigo y de tentaciones".                     
 
"Si uno se libera del egoísmo y busca el bien de los demás, les beneficia a ellos y también a sí mismo pues su corazón se engrandece. Así, la castidad aumenta la capacidad de amar por la victoria sobre el egoísmo. Esta virtud es requisito indispensable que purifica el corazón y le capacita para el auténtico cariño".

"La ayuda de Dios en la castidad se consigue mediante la oración, los sacramentos, la devoción a María Santísima, etc. Te aconsejo también una dirección espiritual, donde  recibir consejos y ánimos que facilitan el esfuerzo".
 
"Te encomiendo al Señor. Veo en ti buena voluntad. Afronta tu situación, yo diría que con moral de victoria, no por ti sino porque tienes contigo al Señor. Y acabo recordándote unas palabras de San Pablo: "Ante esto ¿qué diremos? Si Dios está por nosotros ¿quién contra nosotros? El que no perdonó ni a su propio Hijo, antes bien le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará con él graciosamente todas las cosas?" (Rom. 8, 31-32).
Un abrazo y adelante. José Gea".

- .... 
- Me consultaron también lo siguiente: "¿Cómo ayudar a un exLegionario de Cristo, a recuperar su fe en los sacerdotes, en la Iglesia, después de haber vivido de primera mano los escándalos y toda la corrupción de Maciel?".

"Querido amigo, no te fijes tanto en mi respuesta como en la fuerza de la gracia de Dios que todo lo puede.          Quienes han puesto la confianza en alguien que después les ha fallado, lógicamente han sufrido y siguen sufriendo; y de eso se aprovecha el demonio (que existe y tienta a los hombres) para que, incluso, abandonen la Iglesia. No sabemos bien los sacerdotes el mal que hacemos no sólo a las personas con quienes podamos pecar, sino también a la gente, cristianos o no, cuando se enteran".

"No es cuestión de razonamientos, sino de pedirle mucho al Señor, recordando las palabras de Jesús en la cruz: Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen. Creo que es la actitud propia del cristiano ante casos como ése. Con la particularidad, además, de que se trata de un sacerdote que perteneció a los Legionarios".
          
"De todos modos, le podrías echar una mano diciéndole que en la Iglesia hay de todo como en cualquier otra asociación, que la Iglesia es como un hospital que, aunque lleno de enfermos, es casa de salud; que no nos salvamos unos a otros sino que es Jesús quien nos salva por su perdón y por su gracia y que Jesús nunca falla si nos acercamos a Él".
          
"A pesar de ello, no le vayas con razones; no le convencerás. Actúa de manera indirecta: acude a Jesús con insistencia, que Él sabe cómo actuar".
 
"Con todo el respeto a los sentimientos de tu amigo, te invito a ti a que mires bien la realidad, por si le puedes ofrecer luz a él. Hay muchísimos miembros Legionarios que no se han echado atrás y siguen con nuevas fuerzas; no se quedan apuntando el pecado del otro, pues tienen la lucidez de darse cuenta de que todos somos pecadores y no podemos justificarnos con el pecado del otro. Mira, cuando hay vendaval las primeras hojas que caen son las secas.  Siempre que pongamos la confianza en los hombres, nos sentiremos defraudados, por una u otra razón. Los humanos somos muy poquita cosa y fallamos. Nuestra confianza la pondremos en Dios, sí, en Dios totalmente, pero no en los hombres. Y si se trata de seguir a Jesucristo por el sacerdocio o la consagración, es a Jesucristo a quien seguimos, no al fundador ni al superior. Nadie nos puede engañar, ni debemos engañarnos, tratando de seguir o imitar a alguien que no sea Jesucristo. ¿Te imaginas que los apóstoles se echaran todos atrás por las negaciones de Pedro?  No caigamos en la actitud del fariseo…”yo no soy como los demás hombres” y se sentía seguro de “su santidad” para enumerar los pecados de los demás. Qué distinta la actitud del publicano. Es muy difícil que sin sentirme pecador ante el verdadero Dios se pueda tener fe en él y en su Iglesia.  ¿Sabes qué es y cuándo hay que usar la misericordia?".
 
"Bueno, querido amigo, he intentado ponerme en vuestra situación. Como te decía al principio, más que mis palabras que sea la acción del Espíritu quien nos haga ver las cosas como Dios las ve".

"Además de orar por él, ora mucho por los sacerdotes para que vivamos debidamente nuestro sacerdocio, cosa siempre difícil, y diría que más en nuestro tiempo.          Con todo afecto. José Gea".

- Otra consulta...
- Me escriben lo siguiente: "Mi vida es un fracaso, padre. Siento escribir tanta desgracia y, a la misma vez, esperanza de servir a Dios y a su Iglesia. Padezco Esclerosis Múltiple, tengo ya 45 años. La enfermedad es dura e imprevisible. Y también tengo inclinación al mismo sexo, por desgracia, y bebo, bebo porque no sé, los espamos, la soledad... En lo más profundo sé que hago mal. Padre: amo a la Eucaristía, gozo asistiendo a misa... Padre, cómo puedo entregarme a servir a Dios y a su Iglesia?. Siempre, de niño, tuve inclinación sacerdotal... ¿cómo puedo ser un sacerdote? vivir como un sacerdote? Necesito darle un sentido a mi vida para enmendarla, a mi enfermedad para sobrellevarla...".

"Querido amigo: Confío que con la ayuda del Señor pueda decirte algo de provecho. Lo primero, recordarte que Dios te ama infinitamente. Seas como seas y hagas lo que hagas, Dios te ama. Y precisamente por ser tan grande su amor hacia cada uno, debemos amarle también y tratar de agradarle. Cuántos jóvenes de tu edad viven de espaldas a Dios y sin deseo de volverse a Él. Al menos tú tienes deseo de no desagradarle".
     
"Nuestra vida tiene sentido cuando se realiza mirando al fin para el que hemos sido creados: amar a Dios aquí, para gozarle eternamente. Y eso lo podemos hacer tanto un misionero haciendo las mayores hazañas, como un enfermo clavado a su cama o a su silla de ruedas.  Mirando a Jesús, toda vida tiene sentido".
 
"Pues creo que ahí te debes centrar, en la persona de Jesús, en tratar de agradar al Padre como él mismo hizo".
     
"¿Recuerdas la respuesta de Jesús al diablo cuando le tentó por tercera vez, prometiéndole todas las riquezas del mundo?: «Apártate, Satanás, porque está escrito: Al Señor tu Dios adorarás, y sólo a él darás culto. »" (Mt. 4, 10)".
     
"Y éste es el sentido de tu vida, querido amigo; es Jesús, no le des vueltas. Cierto que esa enfermedad que padeces es dura y todavía no se ha encontrado una línea segura de curación; yo tengo dos primos que la padecen; por cierto que uno es fraile y la otra, religiosa. Les admiro viendo cómo la enfocan. La enfermedad no debe alejarnos de Dios. ¿Sabes quién fue Marta Robín, por ponerte un ejemplo?  Una enferma sumamente útil a la Iglesia".
 
"Veo que desde dentro de ti estás oyendo la invitación del Señor a que ofrezcas tu cruz junto a él con la suya; y permíteme que te diga que has sido elegido por el Señor para estar en primera línea colaborando con Jesús en la salvación del mundo".

"¿Quieres que te recuerde un par de frases de Jesús? Escúchalas ante el sagrario, sabiendo que Jesús te está mirando y esperando tu respuesta: "Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera. »" (Mt. 11, 28-30)".

"El que no toma su cruz y me sigue detrás no es digno de mí. El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará" (Mt. 10, 38-39).

"Bueno, no voy a escribirte el Evangelio, porque supongo que lo leerás y orarás todos los días. ¡Jesús nos enseña tanto orando su Palabra!".

"Las otras debilidades que indicas también tienen solución. La homosexualidad se puede curar. Y para beber debidamente –o no beber- también hay ayudas humanas, además de que uno debe evitar las ocasiones de caer y acudir a los auxilios de la gracia. Refúgiate mucho en la Madre, Santa María".
     
"Te encomiendo al Señor. Afronta tu situación, yo diría que con moral de victoria, no por tus fuerzas, sino porque tienes contigo al Señor. Un abrazo, José Gea"
 
Y acabo con los ejemplos, porque al leer este último han empezado a saltarme las lágrimas.
                               
- Cuando cumplió 76 años, dejó el obispado de Mondoñedo-El Ferrol, en España, y en vez de descansar, cogió la maleta y se plantó en Perú, en una parroquia para ayudar al párroco. ¿Por qué tomó esa decisión?
- Pues es verdad. Cuando por la mañana dimos posesión a mi sucesor, por la tarde me vine a mi pueblo, ni un día más estuve en Mondoñedo. La diócesis ya tenía su nuevo Pastor y los jubilados creo que hacemos bien sabiéndonos retirar, también de la que fue nuestra diócesis. Pensé que mi presencia en Mondoñedo no hubiese sido positiva en la diócesis que ya tenía su nuevo Pastor. Otros obispos pueden pensar lo contrario, pero yo pienso así; y pienso que la historia va por ahí; lo hemos visto en muchos casos. El obispo entrante tiene unos criterios que no son los del saliente y siempre hay gente muy inclinada al saliente, está el peligro de cierta división en la diócesis y el obispo es portador de la unidad.

Como siempre fue éste mi pensamiento, también veía que en algún sitio podría hacer algo más que en mi pueblo. Había hablado ya con sacerdotes valencianos que trabajaban en Perú y allí me admitían gustosos. Y como decimos en valenciano “pensat y fet”: en julio dejé la diócesis y en agosto viajé a Perú. Por cierto, si algún jubilado no se encuentra inútil y siente deseos de seguir trabajando por el reino de Dios, que no deje de prestar algún servicio en zonas que carecen de suficientes sacerdotes. Es una gracia de Dios conocer la Iglesia en otras zonas.

- ¿Qué hizo en Perú?
- En Perú, tuve mucha actividad, al menos hasta los 80 años. A partir de ahí ya no me movía tanto, pero un sacerdote, si quiere, siempre tiene que hacer. En siete años confesé más que en toda mi vida sacerdotal. Tengo el record en 10 horas en un día. Todos los domingos cuatro o cinco; y todos los días, dos o tres. Y ¿saben lo que me hacía gracia? Que cuando, aprovechaba la ocasión de que había pocos en la cola y salía al servicio o a tomar un café, alguien que entraba en la Iglesia me preguntaba ¿cuándo confiesan?  Y así otros sacerdotes en esa parroquia, no era yo el único confesor. Como siempre había confesores, era mucha la gente que venía de otras parroquias donde esa pastoral no estaba tan atendida.

- ¿Cómo es un día normal en la vida del obispo Gea Escolano?
- Hay muchas clases de días normales. Supongo que te refieres a mi vida normal desde que estoy ya fuera de toda actividad pastoral y sin propias iniciativas.

Lo primero que se me ocurre decirte es que aparte de otros detalles, te encuentras un poco descentrado. Soy de un pueblo de un poco más de 2.000 habitantes.

Cuando era pequeño conocía a todos. Ahora, con mis más de ochenta y seis años, sólo conozco a los de mi edad, que ya quedamos pocos; de jóvenes y niños, ni uno. Y si vamos a los sacerdotes, ídem de lo mismo; a mí me conocen, pero yo, a los de mi edad; éramos 52 ordenados en el 1953 y quedamos 14. Casi casi te sientes como den país extraño y casi no te atreves a ninguna iniciativa

Cuando estoy en mi pueblo, si en algo puedo, colaboro con el párroco, procurando no meterme donde no me llaman. Visito a algunos enfermos o a algunos familiares o amigos de la infancia, atiendo el Consultorio y también escribo algo para Religión en Libertad. Y no dejo de leer.

¡Ah! Y de cuando en cuando también hay que visitar al médico.

- Don José, pero ¿el arzobispo de Valencia el dio trabajo, no?
- Al llegar a Valencia después de mi estancia en Perú, le dije al anterior Arzobispo, Don Carlos Osoro, que estaba a su disposición en todo lo que le pudiese ayudar. Me dijo que podría ayudarle visitando en su nombre a las monjas de clausura (30 monasterios) y a los sacerdotes enfermos y jubilados que estuviesen en sus casas y que apenas saliesen.

El actual Arzobispo, cardenal Antonio Cañizares, me dijo que siguiese haciendo lo mismo y en eso estoy. Creo que son dos acciones muy propias de los obispos jubilados, que las podemos hacer con facilidad. No sé si haremos bien a quienes nos reciben, pero a mí me hacen bien todas las visitas que hago.

- ¿Qué es eso del "Golpe de Estado Eclesial" que corre por Valencia y qué usted era el cabecilla? 
- Sí, hay una acción que tenemos en proyecto los obispos jubilados que ya somos 4 ó 5 en la diócesis. Cuando el arzobispo nos presentó al nuevo obispo auxiliar y dijo que podíamos hacerle preguntas, visto que las preguntas no salìan le dije: dentro de un par de años ya seremos en Valencia 6 ó 7 obispos jubilados y cuando Uds. se vayan a Madrid, nosotros damos un golpe de Estado, nos metemos en Palacio y a ver quién nos saca. Y el arzobispo, en medio de la carcajada general, dice: si es Ud. quien dirige el golpe, de acuerdo.

- ¿Cómo es su oración ahora, en plena madurez humana y espiritual?
- Bueno, no sé si mi vida espiritual es de plena madurez o de perpetua inmadurez. Veo que siempre me falta algo. Tanto cuando estaba en activo como ahora, pienso mucho en los problemas, más que míos, de la Diócesis y de la Iglesia. Y no sé qué decirle al Señor. ¡Quién soy yo para decirle qué debe hacer para solucionar los problemas del mundo y de la Iglesia ad intra y ad extra! No me canso de pedirle que tenga misericordia, ¡mucha misericordia!

- Bien, pero, ¿cómo ora Don José?
- No soy rezador. Me gusta contemplar a Jesús y a la Virgen y disfruto diciéndoles cosas bonitas, sobre todo, a la Virgen, piropos como se le dicen a la madre. Mira, disfruto con esa manera de orar.

- ¿Si un obispo le pidiera consejo sobre qué hacer en su diócesis para empujar la llamada Nueva Evangelización, que le diría?
- No le diría nada de particular. Le diría sencillamente que evangelice, cosa que cualquier obispo sabe hacer mejor que yo. Le aconsejaría que leyese lo que va diciéndonos el Papa a todo el mundo. Y si ha de evangelizar, que sea Jesús el centro de su evangelización; al estilo de San Pablo. Pero que cuide también aquello de San Pablo, que sean sus imitadores como él lo era de Cristo. Que se note que Cristo está dentro de él. Y también el hacerse a todos para ganar a algunos.  Que se acuerde de aquello que decía San Juan de Ávila, de que somos custodias y que llevamos dentro a Jesús.

- ¿Y a un cristiano que intenta vivir su vocación en la vida pública?
- Ya escribí hace algún tiempo un libro titulado “Cartas a un político”. Como supongo que no lo habrás leído, lo tienes gratis en internet en www.letrasdigitales.es Lo puedes leer y te lo puedes bajar gratis. Creo que puede ser de actualidad en estos tiempos, ya que insisto en puntos clave como honradez, el bien común, la prevalencia de la conciencia sobre el partido y que la obediencia a Dios está por encima de cualquier otra obediencia.

- ¿Cuál considera la etapa más bonita de su vida, o en que ocupación se sintió más a gusto?
- Como bonita, la niñez. Fue dura, desde luego, porque tenía siete años cuando empezó la guerra civil. El tiempo de la guerra y de la postguerra fue un tiempo que viví situaciones duras pero que no comprendía. Fue mi familia y mis amigos, niños como yo, quienes, de alguna manera fueron formando mi personalidad con actitudes positivas que todavía conservo. Observar y recordar fueron forjando mi personalidad. No si tendré tiempo de escribir algo así como Un niño madurando desde su infancia. Veremos si es posible.

- ¿Qué personas que influyeron positivamente en su vida?
- Si llegase a escribir ese libro, saldrían muchos nombres, desde mis padres y abuela materna (una mística), pasando por mi anciano cura, hasta algunos profesores como el P. Colomer OFM, y el P. Sauras OP. Hasta D. José Mª. García Lahiguera y D. Jesús Pla, ambos en proceso de canonización. Como ves, hay de todo, desde familiares, párroco, profesores y obispos, pero cada uno con su propia especificidad.

- ¿A qué santos tiene más devoción?
- San Francisco de Asís y Santa Teresa del Niño Jesús. Son mis preferidos. San Francisco, por ese saber ver a Dios en todas las cosas con una naturalidad sobrenatural, y por su aprecio a la naturaleza, viendo y valorando la belleza de la misma como reflejo de la belleza de Dios.

Y Santa Teresa del Niño Jesús, también con la sencillez y naturalidad con que describe su caminito, que vive ella y describe de manera que presenta la santidad como algo que todos podemos vivir.

- ¿Qué libros le han marcado más en su vida? 
- Quizá los dos libros que más me han marcado han sido las vidas de las dos Santas Teresa. La de Jesús, a mis 17 años; la del Niño Jesús, siendo ya obispo de Mondoñedo. Era una santa que no me caía bien; tantos ramilletes de flores, tantos petalitos… en fin. Y en una visita al monasterio carmelita de Santiago, no sé cómo me convencieran las monjas, que me regalaron las obras completas de la Santa, pero con la promesa de que las leería. Para cumplir la promesa, empecé a leerlas y no se me caía el libro de las manos; las leí todas menos las poesías, por aquello que decía antes, que no soy poeta y poesías traducidas de otra lengua… pues ya saben.

- Usted es muy aficionado al fútbol…
- Sí. Es que de pequeño jugué mucho en mi pueblo y en el seminario y es un juego muy bonito, sobre todo si se juega bien. Mi equipo favorito, el Valencia, faltaría más. Ya de sacerdote fui abonado. Soy consciente de que no es el mejor equipo, pero es muy bueno y no derrocha tantos millones en fichajes como otros. Me suceda lo mismo que al Papa con el San Lorenzo.
 
 - ¿Cuántos libros ha publicado?
- Unos 24 ó 25, aparte de muchos artículos. ¡Ojo! He acentuado la “o”, de no acentuarla, como la “o” se parece al cero, alguien podría entender que he escrito 24.025 libros. No tantos, no tantos.
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