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¿Comunión a divorciados? Lo aclara el padre G. Carbone

Lo que la gente -incluyendo muchos católicos- no sabe del matrimonio cristiano: ¡no es un contrato!

Lo que la gente -incluyendo muchos católicos- no sabe del matrimonio cristiano: ¡no es un contrato!
Muchas parejas que dan el sí quiero en la Iglesia en realidad no saben a qué dicen sí...

ReL

23 febrero 2014

Con motivo del consistorio de cardenales que está reflexionando sobre los problemas de la familia y el matrimonio, el dominico Giorgio Carbone ha publicado en La Bussola Quotidiana esta reflexión, que ReL recoge por su interés. 

¿Qué cree la gente que es el matrimonio?
«Es un contrato»: esta es la respuesta más frecuente cuando pregunto a grupos de personas de edad heterogénea, casadas o prometidas, qué es el matrimonio.

Después, pregunto cuál es el fin, la meta última del matrimonio. Y las respuestas más frecuentes son: «El amor, la familia, los hijos».

Raramente alguien responde: «La santidad de los cónyuges», que es la respuesta justa.

No estoy en posición de decir la importancia estadística de estas respuestas dentro de un amplio grupo de población. Pero para nuestro análisis basta saber por ahora que está muy difundido el convencimiento de que el matrimonio es un contrato que tiene como meta el amor y/o los hijos. Y de ello están convencidos casi todos, creyentes y no, esposos jóvenes y ancianos, prometidos y solteros.

Verdades olvidadas
Esta convicción demuestra por lo menos un hecho: a nivel normal se han perdido dos verdades sobre el matrimonio.

La primera verdad olvidada es que el matrimonio, más que un contrato, es un sacramento. El contrato desde el punto de vista formal es un acuerdo entre dos o más partes que tiene por objeto bienes de carácter patrimonial. Pero el matrimonio es otra cosa, es sacramento, es decir, una res sacra, una alianza entre una mujer y un hombre que tiene en Dios su origen, su consistencia y su fin.

Porque es Dios Amor quien llama a los esposos al amor recíproco: el matrimonio no es un encuentro fortuito, sino una llamada divina, una vocación cuyo actor es Dios. Jesús lo dice: “Lo que Dios unió, no lo separe el hombre” (Marcos 10, 9).

En segundo lugar, Dios, al hacer experimentar su misericordia, su ternura y su paciencia al cónyuge, llama este cónyuge a comunicar al otro la misma misericordia, ternura y paciencia recibidas: esto significa ser ministros de Dios en el sacramento del matrimonio.

Los cónyuges, viviendo juntos y amándose, se intercambian lo que han recibido de Cristo y realizan así una comunión divina y no sólo humana, comunión humano-divina que es similar a la que hay entre Cristo y la Iglesia, comunidad de los creyentes como se expresa en Efesios 5, 25-32: "Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella (…) Gran misterio es éste, lo digo respecto a Cristo y la Iglesia”.

En tercer lugar, Dios es el fin, es decir, el fin del matrimonio, porque el día de la boda el cónyuge acoge la persona del otro cónyuge con vistas a Cristo, es decir, para llevarlo a Cristo, para caminar juntos hacia el Señor: es una vocación común a la santidad.

Y es esta la segunda verdad olvidada del matrimonio: la santidad, es decir, el deseo de conversión a Cristo y de conformarse a Él en todo, en la mentalidad y en los gestos concretos.

¿Mirada horizontal o degradante?
Que el matrimonio se reduzca a un contrato o a un convencionalismo social y que se haya perdido su destino a la santidad son el resultado de una mirada, no horizontal, sino degradante de la existencia humana.

Hemos expulsado a Dios de nuestras consideraciones, ya no nos esforzamos en conformar nuestra mentalidad a la de Cristo, por Él mismo manifestada en los Evangelios, por lo que la consecuencia es la pérdida del sentido de la existencia, del significado de la relación matrimonial que funda la existencia humana.

Sin embargo, vivir la fe teologal significa propiamente pensar según los pensamientos de Dios, es decir, sintonizar nuestra inteligencia, nuestra mentalidad, nuestros convencimientos con el pensamiento de Jesucristo.

Además, la difusión acrítica de la opinión según la cual el matrimonio es un contrato, por lo que la santidad ya no se considera su meta, debería hacernos considerar que a menudo los matrimonios que vemos celebrados en la iglesia en realidad no son sacramentos; es decir, son matrimonios nulos.

Los esposos, aunque dicen sí con los labios, en realidad no creen en el matrimonio como cree Jesús y su Iglesia.

Los esposos tienen una concepción mundana del matrimonio, es un contrato, y como sucede con todos los contratos que están sometidos a la total disponibilidad de las partes, éstas pueden rescindir del mismo cuando quieran.

En cambio, al ser un sacramento, es una realidad que es de Cristo, tiene un origen, una consistencia y un fin divinos.

Cuando dicen no dicen
Aunque dicen sí con los labios, consideran que el matrimonio dura mientras haya sentimiento de amor.

En cambio, el matrimonio se funda sobre el amor recibido de Dios y, por tanto, es para siempre, como también es para siempre el amor que Dios tiene por nosotros.

Aunque dicen sí con los labios, los esposos no se acogen totalmente como personas porque excluyen positivamente la posibilidad de tener hijos recurriendo de manera habitual a la anticoncepción.

Efectivamente, el cónyuge que usa métodos anticonceptivos, precisamente con el gesto sexual que debería significar la donación total de sí al otro, en realidad no se dona totalmente porque reserva para sí la capacidad de convertirse en padre o madre: por tanto, dice una gran mentira al amor total.

Lo pastoral en relaciones fracasadas
Las recientes discusiones sobre la actitud pastoral hacia las personas que vive en el fracaso de un matrimonio, y que tal vez han pasado a una convivencia o a un matrimonio civil, no pueden prescindir de estas dos verdades antes recordadas porque son verdades evangélicas.

La Iglesia, como comunidad de creyentes, tiene la vocación de ser esposa de Cristo, evidentemente fiel y no incrédula.

Por tanto, está llamada a anunciar siempre la verdad del matrimonio indisoluble porque esta es la enseñanza de Cristo su esposo: basta leer Marcos 10,5-9; Mateo 19,4-9; Lucas 16,18.

Todos nosotros creyentes, si queremos vivir la virtud teologal de la fe, advertimos la exigencia de obedecer y de uniformar nuestra mentalidad a la enseñanza de Cristo Señor. Al mismo tiempo, no podemos amar renunciando a la verdad y no podemos conocer la verdad sin amar: el conocimiento de la verdad y del amor del bien son movimientos estructurales e identificativos del ser humano.

En razón de la verdad y del amor no podemos generar ilusiones en nadie y, por tanto, ni siquiera podemos hacer pensar que la praxis de la Iglesia sobre la indisolubilidad del matrimonio esté cerca de cambiarse, o bien que después del Sínodo de los obispos de octubre de 2014 las personas divorciadas y casadas por lo civil serán absueltas y admitidas en la comunión eucarística.

Si las personas divorciadas y vueltas a casar por lo civil fueran admitidas a la comunión eucarística, la comunidad de los creyentes renunciaría a ser fiel a Cristo que enseña la indisolubilidad del matrimonio.

Ideas prácticas para mejorar
Como conclusión resumo unos criterios prácticos:

1) preparar a los novios al matrimonio de manera más seria y completa, haciendo conocer que el matrimonio es una cosa de Cristo y no de los esposos, y que es una vocación divina a la santidad;

2) considerar que todos los sacramentos son un don que la Iglesia recibe de Cristo, y no son un derecho que hay que reivindicar. Esto vale también para la comunión eucarística;

3) agilizar los procesos canónicos concernientes a la verificación de la nulidad del sacramento del matrimonio;

4) demoler la difundida opinión según la cual los divorciados vueltos a casar están excomulgados. Más bien, lo que se hace es acoger a estos creyentes y hacerles saber que aunque vivan en una condición objetivamente desordenada como es la convivencia con una persona que no es el propio cónyuge, pueden y, es más, deben vivir la fe, la esperanza, la caridad, participar en la Misa, rezar juntos e individualmente, vivir la penitencia y el deseo de conversión y que el dolor y la amargura de no poder recibir la eucaristía tienen un valor salvífico que puede llevar a la sincera conversión de su corazón a Cristo Señor.

(Traducción de Helena Faccia Serrano, Alcalá de Henares)

Conozca también la receta de la pastoral de separados y divorciados de Toulon: grupos de oración y paciencia

La opinión del padre Santiago Martín sobre esta cuestión
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Comentarios

Ligia
27/02/2014
Jesús fué muy claro, nunca dijo algunos casos.
Quien lo dude es porque quiere , Jeseus fué muy claro en decir que quien se case con otra comete adulterio, no hay ninguna duda, quien la tenga es porque se quiere enredar. No hay NADIE, NO hay poder humano que lo pueda cambiar, NI el papa tiene ese poder porque NO es más que Jesús.
Ligia
27/02/2014
Dijo Jesús.
Mc 10,1-12): En aquel tiempo, Jesús, levantándose de allí, va a la región de Judea, y al otro lado del Jordán, y de nuevo vino la gente donde Él y, como acostumbraba, les enseñaba. Se acercaron unos fariseos que, para ponerle a prueba, preguntaban: ¿Puede el marido repudiar a la mujer?. Él les respondió: ¿Qué os prescribió Moisés?. Ellos le dijeron: Moisés permitió escribir el acta de divorcio y repudiarla. Jesús les dijo: Teniendo en cuenta la dureza de vuestro corazón escribió para vosotros este precepto. Pero desde el comienzo de la creación, El los hizo varón y hembra. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y los dos se harán una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió, no lo separe el hombre.

Y ya en casa, los discípulos le volvían a preguntar sobre esto. Él les dijo: Quien repudie a su mujer y se case con otra, comete adulterio contra aquélla; y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio.
Ligia
26/02/2014
Apostoles.
Querer agradar a los hombres es querer desagradar a Dios.
Los apostoles siguieron las enseñanzas de Jesús, no se pusieron a cambiar la doctrina para quedar bien con toda esa gente de esos tiempos.
La iglesia no puede cambiar los mandamientos ni la doctrina de Dios, la iglesia no puede ser mundana, nosotros necesitamos a la iglesia, no la iglesia a nosotros y nosotros tenemos que aceptar sus leyes, no debemos pretender cambiar la doctrina simplemente para aceptar mis pecados.
Ligia
25/02/2014
Diferencia.
El casamiento civil a traido males en la familias que se divorcian, se vuelven a casar civil y ya sienten que estan bien ante Dios ,no relizan que estan en pecado y ya hasta quieren comulgar, se perdió el sentido del pecado. Ya hasta jovenes solteras se casan con divorciados, les hacen la gran fiesta,
que celebran la situación de adulterio ?, Hay que llamar a las cosas por su nombre, el problema hoy día es que a todo le quieren cambiar el nombre y disfrazar lo malo con otros nombres.
Ligia
25/02/2014
Diferencia.
El civil es un contrato a como compras un auto o una casa. El matrimonio católico es un contrato hasta que la muerte los separe, no se puede romper, es un sacramento. No tienen el mismo valor, y por mucho que lo quieran cambiar no se puede porque fué Jesús mismo quién lo elevó a sacramento y lo dijo claro hace dos mil año quien se casa con otra comete adulterio, tenemos que aceptar la ley de Dios, es soberbia querer hacer la voluntad nuestra antes que la de Dios, acaso sabemos mas que Dios que hizo las leyes y pensamos que es mejor lo que queremos nosotros?, que Dios acepte todo pecado es lo que quieren muchos al querer cambiar a la iglesia que se vuelva mundana. El casamiento civil solo males ha traido, ya la gente piensa que está bien con Dios
Javier Pereda Pereda
25/02/2014
matrimonio es un contrato .
El matrimonio sí que es un contrato entre un hombre y una mujer, y, para los bautizados, además, está elevado a la categoría de sacramento (don de Dios para sobrevellevar la finalidad del contrato). El matrimonio natural o civil, también es un contrato, pero que no goza de la gracia del sacramento...La gracia, no excluye la naturaleza, sino que la supone e inhiere en ella.
Carla Maria
24/02/2014
Bravo padre Santiago Martin 5.
Si pecados mortales son los adulterios, que pueden ser cometidos en momentos de flojera.... NO OCURRE LO MISMO CON EL SACRILEGIO. EL SACRILEGIO ES UN PECADO VOLUNTARIAMENTE ACEPTADO PUESTO QUE NADIE ESTA OBLIGADO DE ACERCARSE A COMULGAR CUANDO VA A MISA. UNA COMUNION ESPIRITUAL HACE MUCHO BIEN AL ALMA DESEOSA DE ABRAZAR A DIOS Y DE ESTE MODO NO LE PROFANA. EL SACRAMENTO DE LA COMUNION AL CUERPO DE JESUCRISTO SERA MEDICINA SOLO CUANDO SE RECIBA A DIOS EN ESTADO DE GRACIA SINO SE ESTA COMIENDO LA PROPIA CONDENACION Y SEGUN SAN PABLO Corintios 12, 28-30 las consecuencias son las enfermedades, problemas fisicos e incluso la muerte.
Carla Maria
24/02/2014
Bravo padre Santiago Martin 4.
NO SIRVE DE NADA DECIR QUE QUIEN NO SABE NO PECA PUESTO QUE OFENSA GRAVE A DIOS HAY, LA RESPONSABILIDAD DEL PECADOR SOLO DIOS LA PUEDE JUZGAR PERO QUE SE ESTAN JUGANDO LA VIDA ETERNA SI ES UN HECHO Y ESTO ES GRAVISIMO PARA EL CUERPO MISTICO DE CRISTO Y PARA CADA UNO DE LOS ADULTEROS EN PARTICULAR
Carla Maria
24/02/2014
Bravo padre Santiago Martin 3.
En qué momento de la preparacion al matrimonio se habla del pecado mortal de adulterio; en qué momento se habla, a los futuros esposos, de los riesgos de condenacion eterna si los adulteros mueren sin arrepentirse, sin confesarse y sin pedir perdon? En qué momento se explican lo que son las penas eternas y severas del infierno o bien las penas temporales del purgatorio? En qué momento se habla de lo que es la grave ofensa a Dios ya que en el adulterio se profana no solo el sacramento del matrimonio sino tambien el sexto y noveno mandamientos?
Carla Maria
24/02/2014
Bravo padre Santiago Martin.
El hecho tan tipico de encandilar al marido de otra o bien a la mujer de otro y luego jugar a ver si cae en las redes no creo que entre en los temas de la formacion de la catequesis para el matrimonio y si se habla debe de ser muy livianamente. Como se explica esta locura, este deporte de ´´a ver quien gana?´´
Carla Maria
24/02/2014
Bravo padre Santiago Martin.
Me ha encantado las opiniones de gran mayoria de vosotros y tambien la video del padre Santiago Marin. A mi modo de ver habria que preparar a los novios que quieren casarse sobre lo que es el adulterio y las consecuencias de pecado mortal que conlleva el hecho de querer quitarle el marido o la mujer al projimo.
Rafael
24/02/2014
No comulgar y pecado grave.
Me gustaría añadir una cuestión que creo no ha sido matizada correctamente. Especialmente por los que piensan que los divorciados vueltos a casar (o adúlteros si se prefiere) no pueden comulgar.

Con frecuencia olvidamos que la razón por la que no pueden comulgar es simple y llanamente porque viven en pecado grave. Así sin más. Por lo que, la cuestión no queda resuelta sólo con un ´´no pueden comulgar pero sí vivir la fe, esperanza y caridad´´.

Bueno, la cuestión está en que hemos sido llamados a ´´ser perfectos, como el padre es perfecto´´, lo escuchamos en el Evangelio ayer, por lo que deberíamos reflexionar más al respecto.

La perfección, es decir, la santidad, está no en dejar de comulgar y vivir la fe, pues eso sería incoherente en sí mismo. La solución está en la difícil (hay que decirlo) decisión de apartarnos de aquello que nos haga pecar, en sacarnos un ojo o cortarnos la mano... o mejor dicho, en cortar a relación en adulterio. Ahí está la solución,
Ligia
24/02/2014
Ya Cristo Habló.
Nadie dice que la Eucaritía sea un premio, lo que pasa es que uno estando en pecado no puede comulgar porque comete sacrilegio y comulga su propia condenación, al estar casado civil es por la ley humana como que compre un auto, una casa, pero ante Dios no hay sacramento, está en situación de pecado de adulterio si es casado antes, no hay arrepentimiento para que se perdone el pecado. Eso no es ser controladores de la gracia, es algo que ya Jesus lo estableció, usted esa criticando a Jesús con sus palabras al no aceptar lo que El ya dijo, tiene que ser humilde y aceptar la ley de Dios, no preferir lo que a usted le paresca mejor. En la Biblia está muy claro lo que dijo Jesús en los Evangelios.
Alguein pregunta que haría Jesús, ya É habló hace 2000 años que quien se case con otra comete adulterio, por que lo duda si está MUY MUY claro, no se enrede por querer cambiar la doctrina, si quiere ser catolica acepte las verdades, mandamientos, etc..., nadie tiene el poder de cambiar lo que
Ligia
24/02/2014
Jesús habló muy claro y conciso sobre el adulterio.
Esto del divorcio no es nada nuevo, hace 2000 mil años le hicieron la pregunta a Jesús si era lícito dejar a su mujer y casrse con otra, Jesús habló claro y conciso que quien se case con otra comete adulterio, el adulterio es pecado grave que para que se perdone uno se tiene que arrepentir y dejar la situación de pecado, si no lo hace no hay arrepentimiento y Dios perdona el pecado cuando usted se arrepiente, ésa es la verdadera misericordia, que bonito voy a seguir pecando porque Dios me va a perdonar eso es pecado de presunción. San Pablo lo dijo claro que quien comulga en pecado comulga su propia condenación., o sea sería sacrilegio quien comulgue en adulterio. Ni el papa ni ningún ángel de luz que se le apareza puede cambiar lo que Jesús mismo dijo y elevó el matrimonio a sacramento, ésto no es nada nuevo, ya Jesús lo respondió claro y sin tibieza. Hay que hacer caso a Dios antes que a los hombres, no se confundan de puro gusto, lean la Biblia y sigan a los buenos pastores y no a l
Luis Méndez Giménez
24/02/2014
Disiento del padre S. Martín.
La Eucaristía no es un premio para los perfectos sino un generoso remedio y un alimento para los débiles. ..A menudo nos comportamos como controladores de la gracia y no como facilitadores. Pero la Iglesia no es una aduana, es la casa paterna donde hay lugar para cada uno con su vida a cuestas (Evangelii Gaudium 47) brSi algo debe inquietarnos santamente y preocupar nuestra conciencia es que tantos hermanos vivan sin la fuerza, la luz y el consuelo de la amistad con Jesucristo. (Evangelii Gaudium 49) brApoyo totalmente el testimonio de acogida del padre Carlos S. de la Cruz, cardenal Kasper y del propio Papa Francisco.
Cristiano Rogando
24/02/2014
Extraordinario el padre Santiago Martín.
Como siempre, un 10 sobre 10. Dada su sólida formación, buen criterio, excelente pedagogía, verbo preciso y bondad, este sacerdote debería estar llamado, en mi modesta opinión, a responsabilidades aún más altas.
Estoy de acuerdo con él en que se ha de estar abierto a razones teológicas, no lacrimógenas.
Antonio
24/02/2014
Dios es amor, el amor es el mismo Dios..
Es una pena inmensa ver que ademas de haber fracasado en la convivencia con tu esposa y tras buscar refugio en el amor del Padre, la iglesia te impida abrazar al Padre. Yo me crié católico, precisamente en un colegio de dominicos, y me case influenciado por el deseo, la norma social, confiando en que saldría bien, ignorante totalmente de lo que debía ser el matrimonio.
María José
24/02/2014
¿POR QUÉ SE CREEN DIGNOS DE REGLAS ESPECIALES?.
La solución es simple. El que quiera aceptar los preceptos de la Iglesia, que se quede; el que no, que se vaya. Hay otras denominaciones religiosas que aceptan el divorcio. Allá son bienvenidos. Pero lo que Dios establece, por difícil de cumplir que parezca, no lo puede cambiar ni el Papa. Y ahora que hay dos Papas, eso que Dios establece no lo pueden cambiar ni los dos Papas juntos. Que los separados y en ayuntamiento no alboroten tanto. ¡Qué cansones! Los solteros no la tenemos tampoco fácil con eso de que hay que ser castos. Los casados no la tienen fácil con eso de que hay que ser fieles. Dios no prometió camino ancho, sino angosto. Tampoco prometió un lecho mullido, sino una cruz.
Ene Roa
24/02/2014
¿MÁS SABIOS QUE DIOS?.
Dios funda su Iglesia. Dios legisla para su Iglesia. Dios jamás yerra. El casado que se va con otra comete adulterio (Mt 19,9; Mc 10,11-12; Lc 16,18). El mandamiento de Éx 20,14 de no cometer adulterio no sólo siguió vigente en el Nuevo Testamento, sino fue reconfirmado en Mt 5,27. Los textos citados ni siquiera son objeto de interpretación. Son tan claros y contundentes que lo único que resta es asumirlos literalmente. No se explica uno que haya personas que pretendan corregir a Dios.
Fernando P
23/02/2014
El adúltero no está en gracia de Dios, no puede comulgar.
Si uno (casado en un matrimonio válido) se divorcia y se casa con otra, adultera. Lo dijo Jesús. ES PALABRA DE DIOS. Y mientras esté casado con la segunda mujer es adúltero, y la segunda mujer también es adúltera por estar unida con un casado y quitar el marido a su legítima esposa. Los adúlteros viven en situación continua de pecado, no viven en gracia de Dios. Para comulgar hace falta estar en gracia de Dios. Por lo tanto no pueden comulgar, cometerían un sacrilegio... a no ser que decidan separarse, se arrepientan y se confiesen. Entonces sí pueden comulgar.
Theotokodoulos
23/02/2014
Begoña 2.
Y no, la Iglesia (a ver cuándo nos lo metemos en la cabeza) no es un club, ni una empresa ni un negocio. Que tienen su éxito cuanto mayor sea el número de clientes. Que deben cambiar sus productos en función de los caprichos o modas del mercado.

La Iglesia propone una verdad transcendente (esto es inmutable y que afecta a cuestiones superiores) y el seguirla o no es cuestión de elección. Puedes pensar que no es la opción más correcta o que es injusta. Nadie te obliga a seguirla.

Pero.... ¡ay si te equivocas!
Theotokodoulos
23/02/2014
Begoña.
Realmente este sacerdote y otros que opinan igual SABEN que Jesucristo actuaría así... porque está en los Evangelios. Usted puede creer que no.... pero está equivocada (con respecto al propio evangelio)
Por lo tanto si la verdadera razón de ser de la Iglesia es seguir la doctrina de Jesucristo (cosa bastante matizable, por cierto) por coherencia hay que actuar como dice este sacerdote y otros que opinan igual.
Theotokodoulos
23/02/2014
Álvaro.
En efecto, la Sagrada Comunión es una obligación, de amor. En primer lugar por parte del propio comulgante. La obligación de seguir la doctrina de Cristo, de respetarle y de ponerse en gracia para recibirle Sacramentado.
Nadie te obliga a comulgar, sino a estar en gracia de Dios y compartir así a Jesús.
Y Jesús no se escandalizaba con la samaritana, sino que efectivamente le proponía beber el agua de la vida NO PECANDO MÁS; no le decía que bebiera y siguiera en su pecado.... Más claro, agua
Marta
23/02/2014
Matices a algunos comentarios.
Las personas divorciadas pueden comulgar. Muchas veces son sufridoras de un divorcio que no han elegido. Y pueden vivir en fidelidad y castidad su matrimonio, aunque esté roto. Las que no deben comulgar, porque no están en comunión con la Iglesia son las que viven en adulterio. Y esta es la condición de un segundo matrimonio si el primero no fue nulo y viven los cónyuges. Realmente Cristo lo dijo, el evangelio hay que leerlo entero, no sólo lo que más nos gusta. Realmente no entiendo mucho el interés de comulgar si sabes que tu modo de vivir no es el que quiere Dios. Si esa comunión no vale, porque no estás en gracia, ¿Para qué?
Fernando
23/02/2014
pues va a ser que sí, Begoña (III).
Resulta, por tanto, particularmente gracioso que apele usted a las enseñanzas de Nuestro Señor Jesucristo; cuando es Él mismo quien así lo manda.

Pero usted está segura de que no. De que esa actitud no es cristiana. Claro, supongo que es usted la llamada a definir qué actitudes son cristianas y cuáles no.

Incluso va a resultar que el propio Cristo tuvo actitudes que no eran cristianas. Por lo menos no lo suficiente, de acuerdo a Begoña.

Pues nada. mujer, póngase a escribir el Evangelio según Begoña y ya podemos quemar los otros cuatro.

Fernando
23/02/2014
pues va a ser que sí, Begoña (II).
No caben excepciones, ni componendas de leguleyos, ni politiqueos, ni cálculos ventajistas, ni supuestos de ´´crecimiento´´ de la Iglesia. Y, por cierto, como remate, resulta particularmente grotesco que alguien acuda a la memez de que aceptando tales cosas la Iglesia ganaría clientes; en primer lugar porque, aunque así fuera, eso no justificaría que la Iglesia de Cristo se comportara como un casino de provincias. Y, en segundo, porque no puede mantenerse en ningún supuesto el que los procesos de modernización en la religión hayan ayudado, precisamente, a la expansión de la misma.

Para muestra, basta considerar la deriva posconciliar; eso por si no valiesen las barbaridades perpetradas por las sectas protestantes con sus obispas lesbianas , etc(perdón , quería decir los ´´hermanos separados´´) Resulta evidente que la modernización no rinde dividendos demasiado suculentos. Entérese, buena señora, entérese.
Fernando
23/02/2014
pues va a ser que sí, Begoña, .
Verá Begoña, usted podrá tener su opinión, pero esto no es el parlamento (a Dios gracias). La doctrina cristiana es la que es, así que su opinión en esta materia está de más; sencillamente. Al menos, hasta que se adecúe a lo que manda la Santa Madre Iglesia.

Es Cristo mismo quien se pronuncia sobre este asunto en los Evangelios (Mt 19,3-9, Mt 5,31, Mc 10,2-12 y Lc 16,18Cristo incluso deroga la dispensa del AT, o sea).
Así que ya no vale el socorrido argumento para el populacho ignaro de que la Iglesia se lo ha inventado y que si los curas y bla, bla, bla,De modo que, salvo que tenga la pretensión de plantear su opinión como equivalente a la Jesucristo (se andará, tranquilos que todo se andará, y veremos cristianos reduciendo las enseñanzas de Cristo a ´´opiniones´´), salvo en ese caso, no existe ningún debate. Ninguno.

Begoña
23/02/2014
Realmente cristo actuaria asi?.
Realmente este sacerdote y muchos otros que opinan igual creen que Jesucristo actuaria asi? Yo estoy segura de que no. No es una actitud cristiana el negar a las personas divorciadas la union y comunion con Cristo. Estas actitudes no ayudan a crecer a la Iglesia y son motivo de rechazo, haciendo olvidar cual es la verdad, origen y razon de la Doctrina cristiana: seguir las enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo que nada tienen que ver con esto, por supuesto, desde mi punto de vista.
pepe 100
23/02/2014
confusión.
Este señor confunde ´´indisolubilidad´´ del matrimonio con la posibilidad de ´´recibir la comunión´´ por parte de parejas cristianas cuyo matrimonio ha fallado. Son cosas relacionadas pero no iguales.
Alvaro
23/02/2014
la samaritana.
Este Cardenal Caspers debe ser leido y comprendido y si bien el no propone las cosas en plan dogmatico, sino para su discusion, creo que seria bueno abrir las puertas del corazon de Cristo, que le tenemos ahogado con tanta hipocresia. La Sagrada Comunion no es un premio, sino una obligacion, de amor. Sin por ello afectar a otra huella divina como es el matrimonio, Jesus no se escandalizaba con la samaritana del pozo, sino que le levantaba el animo y le proponia beber del agua de la Vida.
Lluís BCN
23/02/2014
Los pastores crean confusión entre los fieles..
Muchas gracias por publicar este artículo tan claro y certero. Especialmente, después de la confusión creada por el cardenal Kasper y por el Papa. El cardenal Kasper ya ha dicho que hay que replantearse la prohibición de la comunión a los divorciados vueltos a casar civilmente... Y el Papa ha aplaudido a Kasper, diciendo que él hace ´´teología de rodillas´´...

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