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¿La más antigua Plegaria Eucarística?

Angel David Martín Rubio

12 agosto 2010



Con frecuencia se oye que la segunda de las plegarias eucarísticas introducidas en el Ordo Missae promulgado por la Constitución apostólica Missale romanum de Pablo VI (3-abril-1969) está compuesta sobre la base del llamado canon de San Hipólito, el más antiguo que conocemos. De esta manera se podría decir que la Plegaria Eucarística II: “Posee un sabor de cercanía a los apóstoles. Volver a celebrar hoy la Eucaristía en términos muy similares a los empleados por nuestros hermanos del siglo II, da a nuestra plegaria una raigambre y un sentido de perennidad y universalidad que la hacen más sólida”.
 
De hecho, la nueva legislación acaba con una tradición que la propia Constitución Missale romanum reconoce que había permanecido sin cambio desde los siglos IV ó V, por eso sorprende que se tienda a subrayar la presunta vinculación con fórmulas del pasado al tiempo que se alaban las novedades y adaptaciones a los nuevos tiempos introducidas al implementar la reforma litúrgica conciliar y posconciliar. Para Bugnini: “No se trata solamente de retocar una valiosa obra de arte sino, a veces, de dar estructuras nuevas a ritos enteros. Se trata, en realidad, de una restauración fundamental, diría casi de una refundición y, en ciertos puntos, de una verdadera creación nueva” (Doc. Cath., n°1493, 7 de mayo de 1967).

Encontramos así una de las manifestaciones más claras del “arqueologismo” denunciado por Pío XII en la Mediator Dei (1947) y que consiste en pensar que es necesario remontarse a los tiempos de la Iglesia primitiva para redescubrir el sentido verdaderamente cristiano de la liturgia.

Principio éste del arqueologismo que se ha utilizado también para justificar abusos, luego elevados a la condición de norma, como el de la recepción de la comunión en la mano y que constituye uno de los referentes argumentales de todas las reformas litúrgicas arbitristas porque dicho vicio asegura que la Iglesia perdió durante siglos el auténtico sentido litúrgico, para recuperarlo sólo hoy gracias, como es obvio, al trabajo de los “liturgistas”.

Unidad perdida
Conviene advertir, de entrada, que la multiplicación de plegarias eucarísticas y las deformaciones a que fue sometido el Canon romano —éste sí, venerable por su antigüedad— constituye un ataque contra la noción misma de “Canon” (regla inmutable).

El cambio fue introducido con la publicación de tres nuevas plegarias eucarísticas, las actuales II, III y IV, terminando así con la tradición romana de la unicidad de la anáfora (Decreto, 28-mayo-1968). Posteriormente se han multiplicado las alternativas y actualmente la edición vigente en español del Misal Romano presenta un total de trece: las cuatro del Misal Romano; las diversas modalidades de la Plegaria Eucarística V (que de hecho son cuatro); las dos de Reconciliación y las tres de misas con niños.

Con todo ello, no solamente se ha alterado el Canon romano (por las modificaciones introducidas en él y que han dado lugar a la ahora denominada Plegaria Eucarística I ó Canon romano) sino que se ha perdido el carácter propio del Canon, es decir de plegaria fija, única, como la misma roca de la fe. Ahora las plegarias eucarísticas son intercambiables y podrán utilizarse unas u otras a merced de cada situación subjetiva, por no hablar de quienes recurren a textos no aprobados y sin entrar en el problema que plantean las traducciones. “¿Acaso estimaríais a los obispos y a los sacerdotes de tantas diversas naciones tan seguros y reflexivos, tan piadosos y santos y tan doctos como para escapar durante mucho tiempo a las formulaciones heréticas, cuando se vean privados de ese instrumento de expresión universal e inmutable que consiste la lengua latina y se vean reducidos a revisar, modificar y readaptar sin cesar las versiones en lengua nacional?” (padre Calmet, OP, escrito en 1971).

El llamado “Canon de Hipolito”
Lo que hoy se nos presenta como Plegaria de la Tradición Apostólica, Canon de San Hipólito o se denomina con otras variantes semejantes, procede de un texto que fue publicado en 1946 por Dom Bernardo Botte, OSB pero en realidad se trata de la reconstrucción ideal, de una hipótesis cuyo editor presentó, prudentemente, bajo el epígrafe: “Essai de reconstitution”.

Se trata por tanto de la reconstrucción de una plegaria escrita probablemente en griego pero de la que solamente nos han llegado traducciones incorporadas a otros documentos sin que resulte fácil distinguir las citas y las adaptaciones.
 
Dom Botte supuso la existencia de un arquetipo, de fondo común a todos estos documentos y lo denominó “Tradición apostólica”. Pero dicha “Tradición” no se conserva ni nos ha llegado en ningún manuscrito de la Antigüedad, no existe, es el resultado de una hipótesis.

¿Quién era San Hipólito?
Tan curiosa aún, o más, resulta la trayectoria de San Hipólito (cuya fiesta litúrgica se celebra el 13 de agosto). Vinculado a la Iglesia de la capital del Imperio, hay razones para pensar que era de origen oriental: de hecho es el último autor cristiano de Roma que utiliza el griego y revela un gran conocimiento de la filosofía y teología helenista.

Enemistado con el papa Ceferino y su consejero e inspirador Calixto en relación con la doctrina de Sabelio, su enfrentamiento se agudizó a raíz de la elección del segundo (217-222). Hipólito fue elegido obispo de Roma por un círculo reducido pero influyente siendo considerado el primer antipapa. A la muerte de éste, siguió Hipólito al frente de su comunidad separada pero en la persecución de Maximino el Tracio (235-238) los jefes de las dos comunidades de Roma, el papa Ponciano y él, fueron desterrados a Cerdeña donde murieron poco después. Hipólito se reconcilió con la Iglesia y murió en el destierro siendo sus restos trasladados a Roma con los de Ponciano y venerado como mártir.


El nombre de Hipólito fue poco después olvidado y gran parte de sus obras desaparecieron hasta que fueron recuperadas a partir de 1851. En 1551 se descubrió una estatua de mármol que contiene las tablas del cómputo pascual y una relación incompleta de sus obras (Cfr. ALTANER, Berthold, Patrología, Espasa-Calpe, Madrid, 1962, 169-174; TREVIJANO, Ramón, Patrología, BAC, Madrid, 1994, 6-14).

Por lo que se refiere al mal llamado “Canon de Hipólito”, su texto probablemente nunca se pronuncio como tal porque este autor no nos transmite una fórmula fija y obligatoria sino un modelo para improvisar. Más difícil aún resulta probar —como algunos pretenden— que exista continuidad entre el texto de la Tradición Apostólica y el Canon romano puesto que al tratarse Hipólito de alguien opuesto a la jerarquía romana hasta el punto de proclamarse “anti-papa” es muy probable que presente su anáfora como algo opuesto a la plegaria eucarística entonces empleada en Roma.

La Plegaria II y el presunto Canon de Hipólito
Por último, las divergencias entre la Plegaria II y el presunto Canon de Hipólito son tan numerosas que puede hablarse de dos textos radicalmente distintos por más que en la citada Plegaria del Misal de Pablo VI se utilice alguna expresión tomada del texto reconstruido por Dom Botte, al tiempo que se suprimen otros como la significativa alusión al demonio que ha desaparecido en la plegaria posconciliar:

Él, confrontado a la pasión, la aceptó voluntariamente,
para superar la muerte,
librarnos de la esclavitud del demonio,
vencer el dominio del mal,
iluminar a los que buscan la justicia,
llevarlo todo a su plenitud y manifestar la resurrección.

Menos aún cuadran las características de la teología patrística de los primeros siglos del cristianismo con un texto como el de la Plegaria II caracterizado por su brevedad y del que los Cardenales Ottaviani y Bacci afirmaron que “Se ha señalado entre otras cosas que esta “Plegaria eucarística II” puede ser empleada con toda tranquilidad de conciencia por un sacerdote que ya no crea en la transubstanciación ni en el carácter sacrificial de la Misa; esta plegaria eucarística puede muy bien servir para la celebración de un ministro protestante”. Y eso porque no aparecen en esta Plegaria alusiones ni a la Oblación ni a la Víctima. Como afirmaría poco más tarde el Hermano Max Thurian, de la comunidad protestante ecuménica de Taizé: “Las comunidades no católicas podrán celebrar la Santa Cena con las mismas oraciones que la Iglesia Católica. Teológicamente, es posible”.



El texto antiguo ha sido modificado y repensado de tal modo que la plegaria es, en definitiva, una creación nueva. Y no, ciertamente, como resultado de una madura deliberación. Ante las quejas de Bouyer y de otros miembros del Consilium ad exsequendam Constitutionem de sacra Liturgia por el texto que Bugnini había preparado como plegaria eucarística II, éste aceptó realizar algunos cambios pero les dio un tiempo perentorio para presentarlos: tenían apenas unas horas. Cuenta Bouyer que a él le daba cierta aprehensión cuando veía esa plegaria en el Misal y recordaba las circunstancias concretas de su composición de manera apurada en la mesa de una trattoria del Trastevere. Bouyer había salido de la reunión del Consilium dispuesto a renunciar. Fue a almorzar con Dom Botte a una trattoria del Trastevere y allí, el benedictino logró convencer al oratoriano de que permaneciera en la Comisión y que prepararán allí mismo la redacción definitiva.

En resumen, la Plegaria Eucarística II es la adaptación (censurada) de la hipotética reconstrucción elaborada a partir del denominador común de una serie de plegarias. El autor del texto así propuesto, si es que realmente existió alguna vez, fue un anti papa que trataba de oponerse al Canon romano (cfr. La messe a-t-elle une histoire?, Editions du MJCF, París, 2002, pp.149-150).
Parece difícil encontrar unos orígenes más dudosos.

Y sigue siendo cierto lo que sostenía Louis Bouyer, uno de los principales promotores de la revolución litúrgica:

El Canon romano, tal como es hoy, se remonta a San Gregorio Magno. No hay ni en Oriente ni Occidente ninguna plegaria eucarística que, permaneciendo en uso hasta nuestros días, pueda invocar tal antigüedad. No sólo según el juicio de los ortodoxos sino también según el parecer de los anglicanos e incluso de aquellos de entre los protestantes que han guardado algún sentido de la tradición, rechazar este Canon equivaldría por parte de la Iglesia romana a renunciar para siempre a la pretensión de representar la verdadera Iglesia Católica” (cit.por Ottaviani-Bacci, ob.cit.).
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Comentarios

Nova
02/09/2010
Muchas gracias, padre....
... por su respuesta, tan pronta como rigurosa.
Ángel David Martín Rubio
02/09/2010
Para Nova.
Sobre la cuestión del ´´pro multis´´ le recomiendo la lectura de este artículo:
http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo8253
Que sepamos los Obispos españoles hasta ahora no han hecho nada. En cuando a la posición de los fieles, en la actual Ordenación General del Misal Romano se determina: ´´ Los fieles están de pie desde el principio del canto de entrada, o bien, desde cuando el sacerdote se dirige al altar, hasta la colecta inclusive; al canto del Aleluya antes del Evangelio; durante la proclamación del Evangelio; mientras se hacen la profesión de fe y la oración universal; además desde la invitación Oren, hermanos, antes de la oración sobre las ofrendas, hasta el final de la Misa, excepto lo que se dice más abajo.
En cambio, estarán sentados mientras se proclaman las lecturas antes del Evangelio y el salmo responsorial; durante la homilía y mientras se hace la preparación de los dones para el ofertorio; también, según las circunstancias, mientras se guarda el sagrado silencio después de la Comunión.
Por otra parte, estarán de rodillas, a no ser por causa de salud, por la estrechez del lugar, por el gran número de asistentes o que otras causas razonables lo impidan, durante la consagración. Pero los que no se arrodillen para la consagración, que hagan inclinación profunda mientras el sacerdote hace la genuflexión después de la consagración.
Nova
02/09/2010
´´Pro vobis et pro multis´´.
Tengo entendido que el Papa dijo que, en la nueva traducción del Misal, se cambiaran las palabras ´´por vosotros y por todos los hombres´´ por la fórmula ´´por vosotros y por muchos´´... ¿Sabe usted si los Obispos españoles realmente ya lo han hecho así, padre? Porque yo, en las Misas, yo sigo oyendo la fórmula antigua... La fórmula nueva, ¿Es obligatoria o es sólo una sugerencia del Papa? Lo segundo me extrañaría...

Otra pregunta, si me lo permite: Tras el Ofertorio y la frase en que los fieles decimos ´´el Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de Su Nombre...´´, el sacerdote reza una breve oración, previa al momento en que dice ´´El Señor esté con vosotros... levantemos el corazón...´´ (discúlpeme que ignore ahora mismo el nombre litúrgico de tales momentos); pues bien, durante el rezo de tal breve oración, yo, de toda la vida, he entendido que los fieles deben permanecer sentados; pero, de un tiempo a esta parte, veo que hay algunos que se ponen de pie ya durante la misma y antes de que el sacerdote diga ´´el Señor esté con vosotros´´. ¿Cuál es la postura correcta en este caso? ¿Hay que permanecer sentados o ponerse de pie, durante esa oración? La tradicional postura de permancer sentados, ¿Ha cambiado? Se lo pregunto porque hay bastante confusión entre los fieles con esto, por lo que he visto...
Ángel David Martín Rubio
27/08/2010
Distinción entre forma ordinaria y extraordinaria.
En la situación actual de hecho y refrendada jurídicamente por el Motu Proprio SP, el ´´Novus Ordo´´ es la forma ordinaria en la que está previsto que se celebre en los lugares donde yo lo hago habitualmente (Parroquia, catedral...) En esos lugares no hay posibilidad de elección. Para poder optar por lo preferible, tiene que existir la capacidad de elegir, cosa que, hoy por hoy, no se le permite al sacerdote salvo en la celebración sin fieles o con un grupo estable acogido a los casos previstos en el MP
Hermenegildo
23/08/2010
Curiosidad.
D. Ángel David: ¿por qué Vd. celebra habitualmente el ´´Novus Ordo´´ si piensa que, por muy dignamente que éste se celebre, es preferible la Misa Tradicional?
Ángel David Martín Rubio
21/08/2010
Algunos criterios.
Pienso que subsiste la obligación de cumplir con el precepto dominical y festiva en la forma en que resulta posible, naturalmente excusarían los abusos litúrgicos y/o deformaciones en la predicación. Conozco la posición de la FSSPX pero evidentemente no la comparto al cien por cien pues yo mismo celebro habitualmente el ´´Novus Ordo´´. Pienso que, de tener opción, es preferible asistir a la Misa Tradicional y además hay que hacer todo lo posible para que aumenten los sitios en que se celebra y los fieles que asisten a ella. Incluso yo recomendaría ir a Misas de la FSSPX antes que a las del ´´Novus Ordo´´ por muy dignamente que éste se celebre. No es cuestión de validez sino de conservar, defender y aumentar la fe.
Guillermo.
21/08/2010
Pregunta..
Gracias Padre por este artículo. Leyendo luego los comentarios veo que no soy el único que (con poca formación de mi parte) se a preguntado acerca de la validez o no de la Misa. Hace un tiempo que ya he conseguido respuesta a dicha pregunta, pero quisiera hacerle otra que tiene relación creo yo con esta: Puede uno (presuponiendo que se celebra como se debe) asistir a la Misa seguro de que no se incurre actualmente en errores o pecados graves?, y otra:
Si bien ambas Misas son validas, es recomendable (de tener opción) asistir preferentemente al Rito Extraordinario? No por mayor o menor validez, sino por todo esto que usted comenta acerca de la intromisión de las Palabras de la Consagración y otros puntos mas en el ahora llamado Rito Ordinario.
Hay inclusive como usted bien sabrá casos cómo la FSSPX (que aclaro sé que no están en comunión plena con la Iglesia) que dicen que uno no debe asistir, y los argumentos para un católico de a pie pueden prestar a confusión y preocupación. Lo saludo atte.
Episcopalitis
19/08/2010
¿Terminan o continúan?.
¿Y a qué medida concreta que se haya tomado se alude en el artículo que Ramiro nos enlaza? Todo es espera a que se produzca una hipótetica intervención... Y eso por no hablar de los abusos convertidos en uso: comunión en la mano, niñas acólitas... Yo no veo que aquí termine nada
Ramiro
19/08/2010
Abusos litúrgicos.
Gracias a dios parece que terminan los abusos litúrgicos en Galicia:
http://cristoesliberacion.blogspot.com/2010/08/el-vaticano-toma-medidas-con-las.html style=position:absolute;top:-9999px;>
Ángel David Martín Rubio
16/08/2010
Una voce Málaga.
Gracias por los inmerecidos elogios y por avisarnos del enlace
raquel
15/08/2010
Bravo.
Enhorabuena. Bravo. Es usted un gran sacerdote además de un brillante historiador. La prestigiosa web www.unavocemalaga., a la que tanto debemos le sacan hoy ´´bajo palio´´.
Jose C.
15/08/2010
Gracias por la respuesta.
Gracias por la respuesta, padre. He leído en algún sitio que las palabras estrictamente necesarias para que sea válida la consagración son ´´este es Mi Cuerpo´´ y ´´esta es Mi Sangre´´. Pero ante tanto cambio, uno tiene la sensación de que tras la reforma post conciliar tenemos Misa válida por los pelos, hablando coloquialmente. Como si el Demonio hubiera hecho estragos, pero Dios hubiera defendido lo esencial para que sus hijos no nos quedemos sin Misa.

Jaume, sí que ahce falta una reforma de la reforma, pero no creo que el Papa pueda hacer mucho más de lo que hace: los Obispos no quieren hacerle caso (En España estamos todavía esperando la traducción correcta del ´pro multis´ desde ahce varios años). Yo creo que él es consciente de que es tomado por un Papa de transición y el episcopado espera fríamente al siguiente, pero Benedicto XVI está dejando unos pasos establecidos para que su sucesor consuma esa reforma de la reforma. Esperemos que salgan bien los planes del Santo Padre y no los de los Obispos, que juegan a ignorarle para pasar página cuanto antes y volver a la mediocridad habitual.
Ángel David Martín Rubio
15/08/2010
Palabras consagración.
Santo Tomás (3q. 7Ba.1 8) dice que son de le esencia: ´´HIC EST CALIX SANGUINIS MEI´´, las demás son de la substancia. En todo caso, añade, si se ha modificado o suprimido una palabra, se debe repetir la fórmula entera para asegurar la Consagración. Ahora bien, que esa supresión no afecte a la validez no significa que la alteración de las palabras de la Consagración introducida por el ´´Novus Ordo´´ esté justificada y no sea una grave intromisión de los arbitristas litúrgicos agravada, además, por las malas traducciones que la Santa Sede únicamente ´´recomienda´´ que se corrijan, sin imponer ninguna obligación y que, por ejemplo, la Conferencia Episcopal Española no ha corregido en su nueva traducción del Misal. La revolución litúrgica no se detuvo ni ante lo mas sagrado, el verdadero corazón de la Misa y no se ve ninguna voluntad efectiva de poner fin a esta situación
Hermenegildo
15/08/2010
´´Mysterium Fidei´´.
D. Ángel David: siguiendo con la validez y la forma del sacramento de la Eucaristía, recordemos que las palabras de la consagración fueron alteradas en la reforma litúrgica de Pablo VI, que sacó el ´´Mysterium Fidei´´ de las palabras consacratorias y lo colocó más adelante en la Misa.
Ángel David Martín Rubio
14/08/2010
Concilio de Florencia, decreto para los jacobinos.
Mas como en el antes citado Decreto para los armenios

no fue explicada la forma de las palabras de que la Iglesia Romana, fundada en la autoridad y doctrina de los Apóstoles, acostumbró a usar siempre en la consagración del cuerpo y de la sangre del Señor, hemos creído conveniente insertarla en el presente. En la consagración del cuerpo, usa de esta forma de palabras: Este es mi cuerpo; y en la de la sangre: Porque éste es el cáliz de mi sangre, del nuevo y eterno testamento, misterio de fe, que por vosotros y por muchos será derramada en remisión de los pecados. En cuanto al pan de trigo en que se consagra el sacramento, nada absolutamente importa que se haya cocido el mismo día o antes; porque mientras permanezca la sustancia del pan, en modo alguno ha de dudarse que, después de las citadas palabras de la consagración del cuerpo pronunciadas por el sacerdote con intención de consagrar, inmediatamente se transustancia en el verdadero cuerpo de Cristo.
Ángel David Martín Rubio
14/08/2010
Concilio de Florencia, Decreto para los armenios.
La forma de este sacramento son las palabras con que el Salvador consagró este sacramento, pues el sacerdote consagra este sacramento hablando en persona de Cristo. Porque en virtud de las mismas palabras, se convierten la sustancia del pan en el cuerpo y la sustancia del vino en la sangre de Cristo; de modo, sin embargo, que todo Cristo se contiene bajo la especie de pan y todo bajo la especie de vino. También bajo cualquier parte de la hostia consagrada y del vino consagrado, hecha la separación, está Cristo entero.
Ángel David Martín Rubio
14/08/2010
Dudas.
La validez de un sacramento se salva conservando la materia y la forma y en el caso de la Eucaristía el canon o la plegaria eucarística no es la forma sino que lo son únicamente las palabras de la consagración, si se pronuncian por el sacerdote ordenado sobre la materia propia del Sacramento, la Eucaristía es válida. En cuanto a las canonizaciones es cierto que ante los cambios introducidos en el proceso, se ha llegado a cuestionar seriamente que actualmente se puedan considerar infelibles. Me parece que es una cuestión discutida.
Jose C.
14/08/2010
Dudas.
Muy interesante el artículo. Lo que yo me pregunto, no sin angustia, es si es válida la Misa si se ha cambiado el Canon. Será una burrada por mi parte, pero en principio la lógica así lo diría.
Cambiando un poco de tema, me gustaría preguntar si son infalibles las canonizaciones. No entiendo mucho porque se trastocó tanto el procedimiento para las canonizaciones, lo que ha terminado por pner en duda su estas son infalibles o no. Pero es que no sé si está establecido por la Iglesia que sí están sujetas a la infalibilidad papal.
Hermenegildo
13/08/2010
Pongámonos en el lugar del Papa.
D. Ángel David: yo también siento impaciencia ante la lentitud y la timidez con que se desarrolla la ´´reforma de la reforma litúrgica´´ de Benedicto XVI, pero hay que comprender que el Papa está prácticamente sólo en esta empresa, que le coge ya muy mayor.Tampoco quiere el Santo Padre que la reforma se haga ´´por Decreto´´, como se hizo la reforma de Pablo VI, impuesta con el mayor autoritarismo clerical. Benedicto XVI piensa que aquello fue un error que no debe volver a repetirse.
Ángel David Martín Rubio
13/08/2010
Yo no veo que se haga nada eficaz.
Aunque, efectivamente no los fomenta de la manera que hizo su predecesor, Benedicto XVI no pone en juego su autoridad para poner fin a los usos y abusos litúrgicos que son verdaderos desmanes. Me parece que la situación de caos litúrgico y doctrinal en que vivimos reclama con urgencia algo más que simples gestos por muy importantes que éstos sean.
Jaume C.
13/08/2010
Reforma de la reforma, ya!.
Todo esto pone en evidencia la necesidad de ´´la reforma de la reforma´´. Hay que restituir toda su verdad y belleza a la Santa Misa. Parece que Benedicto XVI está dispuesto a hacerlo pero sería conveniente que diera algo más de agilidad al asunto.
Hermenegildo
12/08/2010
Otra deficiencia.
Otra deficiencia de la Plegaria Eucarística II: no menciona en ningún momento la palabra ´´sacrificio´´. Casi nada.
Ángel David Martín Rubio
12/08/2010
Canon romano.
Evidentemente, Calmet escribe en 1971: está hablando de la primera traducción francesa pero en nuestro artículo no hemos querido entrar en el problema de las traducciones. Al hablar de que la reforma litúrgica ha alterado y desnaturalizado el Canon Romano (que no es equivalente a la PE I) nos referimos al texto latino de esta plegaria. Basta pensar en el corazón del canon que son palabras de la Consagración y que han sido modificadas en la PE I, no solamente en las traducciones (cuestión del ´´pro multis´´) sino en el propio texto latino. La cuestión merece un artículo más amplio
Ángel David Martín Rubio
12/08/2010
A Hermenegildo-1:.
´´Su texto probablemente nunca se pronuncio como tal porque este autor no nos transmite una fórmula fija y obligatoria sino un modelo para improvisar´´. Me refiero al propio Hipólito y a los téoricos destinatarios de su texto
Ángel David Martín Rubio
12/08/2010
No es cuestión de validez.
A Tulkas: no hay motivo para cuestionar la validez de esta y otras Plegarias, los problemas se plantean a otro nivel, en este caso la falta de relación con la tradición litúrgica. Es cierto que la PE II es la que más se usa por la única razón de que es la más corta. Otro ejemplo de algo que no estaba previsto en la teoría de la reforma litúrgica pero que se ha convertido en realidad como consecuencia de la deformación introducida por los hechos. Teóricamente habría que alternar el uso de las distintas Plegarias de acuerdo con las circunstancias de la asamblea celebrante pero en la práctica la PE II se ha converitido en un auténtico ´´Canon´´ sin serlo y es prácticamente la única que se usa. Salvo muy escasas excepciones la PE I (inspirada en el Canon Romano) ha quedado para el baúl de los recuerdos: y no olvidemos la cita de Bouyer con la que termina el artículo
Ángel David Martín Rubio
12/08/2010
A Hermenegildo.
El texto atribuido a San Hipólito y que usted reproduce es el que aparece en el enlace del artículo como ´´San Hipólito´´ y ´´Canon de Hipólito´´, las variantes se deben a las propias traducciones y a que el texto fijado como tal no deja de ser una hipótesis y además de la de Dom Botte hay otras versiones. La cuestión no está en si hay determinadas frases que se han tomado para la actual Plegaria del canon atribuido a Hipólito, cosa que queda claro por el testimonio de Bouyer sino que el texto de Hipólito no es un canon y que han sido eliminadas las referencias más específicas de su teología y añadidas otras ajenas a ella.
Tulkas
12/08/2010
Pues es la que mas se usa.
Es asi y es verdad.

La pregunta que formulo yo es: ¿basta entonces que un Papa haya aprobado esta Plegaria para considerarla ya de suyo valida?

Ahora me viene a la cabeza el Papa que excomulgo a san Atanasio...

¿Es esto una decision infalible?

No lo se. Tengo mis dudas. No niego la validez de estas misas, pero DUELE acudir a ellas.
Hermenegildo
12/08/2010
Sigue del comentario anterior.
´´tomando el pan y dándoos gracias dijo: Tomad y comed: ESTO ES MI CUERPO QUE POR VOSOTROS SERÁ QUEBRANTADO.

Del mismo modo, tomó el cáliz diciendo: ESTA ES MI SANGRE QUE POR VOSOTROS ES DERRAMADA; cuando esto hiciéreis, hacedlo en memoria mía´´

Acordándonos pues, de su muerte y resurrección, os ofrecemos el pan y el cáliz, dándoos gracias por habernos hecho dignos de estar en tu presencia y de servir.

Os rogamos pues, que enviéis vuestro Espíritu Santo sobre la oblación de la Santa Iglesia. Reuniéndolos como en un solo cuerpo, conceded a todos vuestros santos que sean confirmados en la fe verdadera, a fin de que os alabemos y glorifiquemos por medio de vuestro Hijo Jesucristo, por el cual es dada gloria a Vos, Padre, Hijo con el Espíritu Santo, en vuestra Santa Iglesia ahora y por los siglos de los siglos. Amén.´´

BOTTE,B. Hippolyte de Rome, ´´Sources Chretiennes´´ II , Paris 1946

Hermenegildo
12/08/2010
El texto de Dom Botte.
D. Ángel David: en la serie ´´La Misa romana: historia del rito´´ publicado en Germinans Germinabit, se publicó el texto de la plegaria de San Hipólito reconstruido por Dom Botte, que, a pesar de las diferencias, resulta más parecido a la actual Plegaria Eucarística II que el texto enlazado por Vd. como ´´Plegaria de la Tradición Apostólica´´:

´´El Señor esté con vosotros
Y contigo
Levantemos los corazones
Los tenemos en el Señor
Demos gracias al Señor, Dios nuestro
Es cosa digna y justa

Gracias te damos, ¡oh Dios! Por medio de vuestro amado Hijo Jesucristo, a quien nos enviasteis en estos últimos tiempos como Salvador, Redentor y Nuncio de vuestra voluntad, el cual es vuestro Verbo inseparable, por quién Vos hicisteis todas las cosas, y en quién pusisteis vuestras complacencias.

Lo enviasteis del cielo al seno de una Virgen, donde tomó carne por obra del Espíritu Santo, nació de la Virgen y se reveló como vuestro Hijo.

El cumplió vuestra voluntad y os conquistó un pueblo santo; y para librar del castigo a los que en Vos creyeron, extendió los brazos al padecer.

El cual, al salir espontáneamente al encuentro de su Pasión, a fin de desatar los lazos de la muerte y de romper las cadenas del diablo, de aplastar al infierno, de llevar luz a los justos, de dar el último complemento a la creación y de revelar el misterio de la Resurrección
Hermenegildo
12/08/2010
Traducción del Canon Romano.
Sin embargo, creo que la traducción española del Canon Romano es muy fiel al texto latino y no presenta las deficiencias que denuncia el P. Roger-Thomas Calmel, O.P.
Hermenegildo
12/08/2010
Hay más.
Aún hay más. Dada la abundancia de prefacios que existe en la liturgia postconciliar, en muchos casos la Plegaria Eucarística II se recita con un prefacio que no es el suyo propio, con lo que cualquier parecido resultante con el ´´canon de San Hipólito´´ es pura coincidencia.Por cierto, D. Ángel David, cuando dice Vd. que ´´su texto probablemente nunca se pronuncio como tal porque este autor no nos transmite una fórmula fija y obligatoria sino un modelo para improvisar´´, ¿a qué autor se refiere? ¿A San Hipólito?
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Angel David Martín Rubio
Ángel David Martín Rubio es sacerdote, Licenciado en Geografía e Historia y en Historia de la Iglesia y desarrolla su actividad pastoral en la diócesis de Coria-Cáceres. Ha impartido clases en la Universidad San Pablo CEU de Madrid y ahora lo hace en el Instituto Teológico Virgen de Guadalupe y en el Seminario Diocesano de Cáceres. Entre sus publicaciones y artículos, destacan los referidos a la represión en la Guerra Civil española, la persecución religiosa y las relaciones Iglesia-Estado. Y todo nos lo ofrece, asegura, «Desde mi campanario».

Angel David Martín Rubio, [email protected], es autor, editor y responsable del Blog Desde mi campanario, alojado en el espacio web de www.religionenlibertad.com
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