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Lunes, 21 de mayo de 2018

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Religión en Libertad
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Evangelizar Cataluña


Que abran más espacios en español y encontrarán más feligreses en Cataluña, no lo duden. Que el nacionalismo no frene la evangelización.



Pablo J. Ginés

15 mayo 2018

Soy catalán, españolista (es decir, pro-España, no independentista) y católico. 

Quiero mucho a mis hermanos y vecinos catalanes indepes. Los conozco de toda la vida. No son algo extraño que de repente me hayan sorprendido. Siempre estuvieron ahí. He crecido con ellos, desde niño. Muchos son muy majos. 

Creo que políticamente se equivocan. Pero también lo creo de muchos españolistas que votan ciegamente partidos anti-vida y anti-familia.

Rezo por los indepes. Y a menudo rezo con ellos, cuando coincidimos en la misma misa, por ejemplo. No tienen cuernos ni rabos. Casi todos los que aún vienen a misa aman al Señor. Nos damos la señal de la paz. A menudo coincidimos en cosas de activismo provida, profamilia o actividades devocionales. He sido catequista con ellos. Espero el día en que nos encontremos todos en el Cielo, un solo pueblo con el Señor.

Mientras tanto, aquí abajo, no muchos catalanes de lengua castellana vamos a misa cada domingo. Según el Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat, con datos de 2016, un 14% de la población de Cataluña que tiene el castellano como primera lengua vamos a misa "cada semana o más"

No es mucho. Pero aún así es el doble que nuestros hermanos que tienen el catalán como primera lengua: de ellos, solo un 7% van a misa cada semana.

Los practicantes castellanohablantes somos el doble que los catalanohablantes. De hecho, a nivel de toda España, hay un 16% de población católica practicante. Habría que intentar explicar por qué es tan baja la práctica entre la población catalanohablante, por qué es la mitad que entre la población de lengua primera castellana.

Yo creo que el nacionalismo funciona como una religión pagana de sustitución, pero habría que demostrarlo con más datos sociológicos.

La unidad de España no es un dogma pero...
Muchos católicos catalanes independentistas creen que la unidad de Cataluña con el resto de España debe ser como la de Portugal. Fraternidad en la fe, amistad de los pueblos, hermandad ibérica, todos muy amigos en la Unión Europea... pero en estados distintos. 

Los catalanes españolistas podríamos dar muchas razones prácticas por las que esto sería un desastre empobrecedor, e incluso descristianizador. Por ejemplo, cuando toda Cataluña, kosovorizada, se empobreciera, los líderes de la Cataluña independiente buscarían un chivo expiatorio. ¿España? No, ya estaría fuera, no se le podría sacar nada. El mejor chivo sería ¡la Iglesia! La CUP ya ha dicho que hay que expropiar las catedrales, recurso clásico de manual soviético. Se acusaría a la Iglesia de quintacolumna, botiflera, cualquier cosa, para saquearla y terminar de machacarla. Con solo un 7% de catalanohablantes practicantes, ¿quién lo impediría?

A los indepes católicos les dan igual las razones. Hay muchas razones razonables contra la independencia -ahora no las expondremos-, pero es verdad que no es dogma de fe, que los pueblos pueden lícitamente organizarse de muchas formas. Y a los indepes les mueven, sobre todo, sentimientos muy primarios y básicos, no es un tema de razones.       

Convivencia... pero con clero neutral
En cualquier caso, la realidad es que los catalanes indepes y los unionistas, si nos tratamos con respeto, podemos convivir, ir a la misma parroquia, a la misma misa y a la misma romería. 

Eso sí: el clero y las autoridades eclesiales catalanas han de ser neutrales en lo político y equilibrados en lo lingüístico. 

Seamos claros: incluso en lo más profundo de la Cataluña profunda, digamos, en las ciudades pequeñas de la diócesis de Solsona, los españolistas somos entre un 20 y un 33% de la población. Y en lo más españolista de Tabarnia (digamos, Santa Coloma de Gramanet) habrá un 20% de independentistas. 

Y unos y otros, españolistas e indepes, queremos que nuestro párroco nos respete y que no nos venda sus ideas políticas y nacionales. A lo mejor no nos importa si nos las comenta en privado en el bar del pueblo. Pero casi mejor que no. Ha de ser párroco de todos, ha de ser otro Cristo para todos. Y lo mismo con los obispos. 

Los españolistas, además, pedimos que deje de marginarse el idioma castellano. Pedimos que vuelva a los tablones de anuncios, a las hojas parroquiales y a las misas. Ya no nos vale lo de "pero si en catalán ya lo entendéis". Sí, ya lo entendemos, pero el castellano también es nuestra lengua, es con la que rezamos, nos gusta y ya está bien de arrinconarla

Además, el idioma castellano es necesario para acoger mejor a la población inmigrante de otros países hispanos hermanos, que quieren rezar a su Dios -nuestro Dios- en su lengua -nuestra lengua-

El paso número 1 de la nueva evangelización es la acogida: y eso implica una oferta suficiente de misas en español.

El caso de la novia guiri
Yo tenía una novia guiri que estaba sin bautizar y vivía en otra región de España. Ella fue tan amable de acompañarme a misa un domingo ya tarde en Barcelona, en la primera parroquia que encontramos. Me acerqué al cura, lo llevé aparte y le dije: 

- Mosén, aunque veo que la misa a esta hora es en catalán, mi novia, que no ha ido nunca a misa, me ha acompañado, y quizá podría usted decir un par de cosas en castellano en la homilía; ella es de un país postcomunista, quizá es la primera vez que le hablan de Dios. Por una vez que diga algo en castellano no pasa nada.

- Que se acostumbre y así aprende catalán -me dijo el cura, sin ninguna gana de predicar a la chica pagana. 

Mi novia acabó viviendo en Cataluña y aprendiendo catalán porque es filóloga, tiene facilidad para los idiomas y le dedicó mucho tiempo y esfuerzo. También se bautizó y nos casamos y nos va muy bien, gracias a Dios. Pero siempre pongo este ejemplo como modelo del gran fervor catalanizador y escaso fervor evangelizador de parte del clero, incluso en la capital. 

El caso de las misas en Gerona
Hace unos años, publicábamos en ReL que de las 400 parroquias de la diócesis de Gerona, sólo 10 ofrecían misa en castellano: 3 en Blanes, 1 en Calella, 1 en Figueras, 3 en Gerona capital (justo entonces llegaba Puigdemont a alcalde), 1 en Malgrat de Mar y una en Salt. 

Según un estudio de la Generalitat, un 29% de la población en las comarcas de Gerona tiene el castellano como lengua habitual, a lo que hay que sumar un 9% que usa ambas -catalán y castellano- como habituales. Los partidos españolistas sumaron un 32% del voto en las autonómicas del 2017.

Es evidente que ofrecer solo 10 espacios de misa en español son pocos para esta diócesis.  Que abran más espacios en español y encontrarán más feligreses, no lo duden. Que el nacionalismo no frene la evangelización, por favor.

Pensemos que un análisis del estudio que hemos comentado de 2016 calcula que entre un 20 y un 60% de los catalanes que apenas van a misa (los que dicen que van un par de veces al año) podrían "reengancharse" a la vida de la Iglesia. Pero hay que ponérselo fácil y acoger.

El caso del pueblo de costa tabarnesa
Conozco un pueblo costero en el corazón de Tabarnia que está empezando a poner en marcha LifeTeen, que es un magnífico sistema de evangelización para jóvenes. Pero en este pueblo lo anuncian solo en catalán. En este pueblo, en las autonómicas, votaron 6.500 personas: los independentistas no llegaban al 29%. Ciudadanos, el partido que defiende el bilingüismo, ganó con el 37% de los votos. No puedes intentar evangelizar un pueblo donde Ciudadanos es el partido más votado con anuncios solo en catalán: lo inteligente es que sean bilingües. 

Tradicionalmente, el cura indepe te decía: "es que estamos en Cataluña". Pero ahora le respondemos: "es que esto es Tabarnia". 

No puede ser, por ejemplo, que la catequesis en zonas tabarnesas sea exclusivamente en catalán, aunque la inmersión lingüística (todo siempre solo en catalán) sea obligatoria en las escuelas públicas, aunque muchos catequistas sean maestros acostumbrados al tot-en-català. La Iglesia ha de ofrecer más libertad.

En realidad, no es un tema de territorios, sino de personas, porque la evangelización es para personas. El 20 o 30% de catalanes de Solsona que no son indepes también se merecen una exquisita neutralidad de su clero. 

Durante años, los católicos castellanohablantes hemos cedido y cedido en las parroquias, las catequesis y las asociaciones. A veces, se nos ha ninguneado e invisibilizado, y veíamos que solo se usaba el castellano para pedir dinero.  

Ahora, con amabilidad, sin buscar rupturas ni enfrentamientos, pero con firmeza, hemos de decir "no" al adoctrinamiento nacionalista de algunos clérigos. Algunos de ellos adoctrinaban sin entender al pueblo que tenían delante: solo ahora descubren que un 30 o 40% de su feligresía somos españolistas y que nos fastidia su militancia política. Que los clérigos se pongan al servicio del pueblo de Dios, no de sus preferencias políticas. Que hablen de Cristo, no de sus opciones políticas personales.

Hay que reconocer la pluralidad de nuestras parroquias y ciudades catalanas y con acogida exquisita reconocer ambas lenguas, el castellano y el catalán -y, en algunas parroquias, algunas más- para llegar a las mentes, corazones y almas que necesitan al Señor y a su Iglesia.

Que la lengua o el nacionalismo nunca más se pongan por delante de la evangelización.  
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