Domingo, 24 de marzo de 2019

Religión en Libertad

Tijon, el muy conservador «nº 2» de la Iglesia Ortodoxa Rusa, ¿ascendido, apartado o ambas cosas?

Tijon y Putin se llevan muy bien desde los años 90, antes de ser presidente de Rusia
Tijon y Putin se llevan muy bien desde los años 90, antes de ser presidente de Rusia
Vladimir Rozanskij analiza en AsiaNews el nombramiento de Tijon Ševkunov como nuevo metropolita ortodoxo de Pskov, donde se formó como monje en su famoso Monasterio de las Grutas. Hasta ahora era el vicario, o segundo al mando, del Patriarcado de Moscú, con muchas funciones y responsabilidades, solo por debajo del Patriarca Kirill. 

En cierto sentido, Tijon es ascendido. En otro, es alejado de Moscú y apartado del acceso al poder cotidiano.

El Patriarca Kirill fue siempre considerado un reformador, un hombre que ha viajado mucho, ha dialogado con los cristianos de todo el mundo y que intenta evitar que el poder político absorba a la Iglesia como un apartado estatal más, como ya sucedió en la época zarista después de Pedro el Grande. Kirill ha dado muchos pasos para aumentar la cercanía con los católicos.

Por su parte, Tijon es considerado un conservador, lo que en el contexto ruso se concreta en tres cosas:

más hostilidad hacia el mundo católico y los diálogos ecuménicos con Roma,

- más tendencia a hacer que la Iglesia Ortodoxa esté mucho más cerca del poder político

- y más decisiones doctrinales y litúrgicas ligadas al estricto mundo monástico en el que se formó. 

Los sectores más conservadores (que en Rusia son los más anti-católicos) querrían dar más espacio al ahora Metropolita Tijon, que algún día podría llegar a ser Patriarca Tijon II, al frente de la mayor iglesia ortodoxa del mundo, la rusa, con unos 150 millones de fieles y unos 370 obispos. 



De izquierda a derecha, Tijon, Putin y el Patriarca Kirill 

Tijon, padre espiritual de Putin, se convierte en metropolita de Pskov
por Vladimir Rozanskij

Tijon (Ševkunov), obispo de Yegórievsk, vicario del patriarca Kirill (Gundjáev) y conocido por ser el “padre espiritual” del presidente Putin, ha sido nombrado metropolita de Pskov y Porkhovsk por el Santo Sínodo del patriarcado de Moscú. Difundida en los últimos días por el encargado de prensa del patriarca, el sacerdote Aleksandr Volkov, la noticia dio pie a diversas reacciones, dada la notoriedad del personaje, el jerarca más influyente después del patriarcado mismo.

Hasta ahora, su status de obispo auxiliar delineaba a Tijon como una “eminencia gris” de la Iglesia rusa, y protagonista de las relaciones entre Iglesia y Estado, con una gran influencia en la capital, aunque libre de excesivas responsabilidades.

Su elevación a metropolita es interpretada como una “promoción-remoción”, como un tramo en el camino hacia la sucesión patriarcal, en lugar de Kirill. Lo cierto es que el nuevo metropolita no deberá hacer grandes esfuerzos para aclimatarse a la nueva sede, puesto que de allí provenía cuando hizo su llegada a Moscú, en los años ’90.   

Tijon, de 59 años, nació y creció en Moscú, ciudad donde en 1982 concluyó estudios en el Instituto estatal de cinematografía, para luego entrar como novicio en el Monasterio de las Grutas, justamente en Pskov. Este fue uno de los pocos monasterios que permaneció abierto durante la era soviética, guiado por la luminosa figura del stárets Ioann (Krestjankin), que lograba conservar las auténticas tradiciones monásticas, combinadas con una sincera lealtad al régimen comunista. La historia del monasterio y de sus protagonistas fue relatada por Tijon en el muy afortunado libro de memorias "Santos no santos", libro que a principios de los noventa se convirtió en un símbolo del renacimiento religioso ruso.  

Tijon reabrió el monasterio del Encuentro en Moscú, como sede de representación de la comunidad de Pskov en la capital. Fue en esa condición que conoció al futuro presidente Putin, en ese entonces director de los servicios de seguridad, y lo acompañó en un viaje a Pskov para sincerarse de la bondad de la conversión que acababa de emprender, conjugando la política post-soviética con la fe ortodoxa tradicional rusa

A partir del 2000, cuando Putin asume la presidencia del país en lugar de Yeltsin, el joven monje apareció reiteradas veces acompañando al amigo o “hijo” espiritual Putin, incluso en un viaje a los Estados Unidos, en el año 2003.

En los últimos años, tras recibir el nombramiento episcopal, Tijon se ha dedicado a la reapertura y a la reconstrucción de la iglesia de la Santísima Trinidad en el palacio de la Lubianka, la histórica sede de la KGB, a raíz de lo cual se hizo merecedor de la ambigua fama de “obispo de la Lubianka”.

Desde 2010, guía la Comisión de Cultura del Patriarcado.  

El traslado a Pskov, diócesis occidental que limita con Lituania, prestigiosa y rica, aunque periférica, da lugar a comentarios contradictorios. 

Por un lado, la metrópolis abriría camino a Tijon para una futura elección como patriarca, algo que no sería posible en el rol secundario de obispo. Como metropolita participará en responsabilidades de primer nivel del Sínodo patriarcal, y las mismas reglas canónicas prevén cuando menos un quinquenio en la guía pastoral metropolitana para poder candidatearse como patriarca.

Por otro lado, de alguna manera, el nombramiento puede parecer un alejamiento de Moscú, a causa de evidentes diferencias de visión con el patriarca Kirill, de quien hace años se viene constituyendo como un verdadero “contrapunto”. La línea “reformista” del patriarca, que apunta fundamentalmente a la formación y a la disciplina eclesiástica, no es siempre conciliable con el conservadurismo radical de Tijon, que exalta el rol de la Iglesia en la sociedad a través de las relaciones con la política y la hegemonía sobre la cultura. 

Tal diferencia se volvió evidente el año pasado, en el jubileo de la Revolución de Octubre, en el cual tuvo un gran protagonismo Tijon cuando exaltó el rol de la Iglesia como guía en la historia rusa, en tanto Kirill prefirió evitar los excesos de un intervencionismo polémico para no alimentar las divisiones en la opinión pública, como en el clamoroso caso del filme Matilda, que fue duramente condenado por Tijon e ignorado por el patriarca.

Quizás la gota que hizo rebasar el vaso fue la intervención de Tijon en las relaciones con la Iglesia ucraniana: parece ser que fue justamente él quien llevó adelante los contactos con el “patriarca excomulgado” Filaret (Denisenko), acérrimo enemigo de Kirill, para procurar una reconciliación con Moscú, que no produjo ningún resultado. Por el contrario, la Iglesia ucraniana parece adherirse cada vez más a la idea de una separación total del patriarcado de Moscú.

Además, algo que provoca de diversa manera la perplejidad del patriarca así como de buena parte del clero, es la fama de intelectual carismático de Tijon, y en particular su reputación de presunto “padre espiritual” del presiente, que ha sido rechazada por él mismo en varias ocasiones.

Por el contrario, el mismo patriarca Kirill siente desagrado por los sectores de la Iglesia más radicales y cercanos al monaquismo. Éstos verían con buenos ojos un patriarca Tijon II a futuro, sucesor del homónimo pastor electo en los dramáticos días de la revolución.
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