Domingo, 26 de mayo de 2019

Religión en Libertad

Se van las clarisas de Teruel: Aragón ha cerrado 13 conventos de clausura en 14 años

ReL

Una foto de las clarisas de Teruel en El Heraldo... están a punto de dejar la ciudad
Una foto de las clarisas de Teruel en El Heraldo... están a punto de dejar la ciudad

En los últimos 14 años, se han cerrado 13 comunidades religiosas de clausura en Aragón y solo se ha abierto una, de religiosos del Verbo Encarnado, en El Pueyo (Barbastro). En la cartuja de Aula Dei se fueron los cartujos, aunque mantiene el lugar la comunidad de Chemin Neuf (que no es de clausura). 

Explica El Heraldo de Aragón que ahora se van las últimas clarisas de Teruel. Son cuatro monjas muy ancianas, con unos 90 años cada una, que se trasladan a una comunidad clarisa en Valencia. Ya no pueden vivir solas ni, mucho menos, mantener en condiciones el complejo. 

El monasterio de Santa Clara en Teruel, fundado en 1347 por la reina de Aragón Leonor de Sicilia, esposa de Pedro IV el Ceremonioso, fue el único femenino allí hasta el siglo XVII. Reconstruido varias veces, cuenta con una voluminosa iglesia, donde se celebran festejos significativos en las tradiciones locales como el del 29 de agosto, cuando se reciben a los santos mártires franciscanos desde las rejas de la Iglesia.

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El padre Eleuterio López, director del Instituto Pontificio Claune (www.claune.com), una institución que desde los años 70 trabaja con comunidades de clausura especialmente necesitadas, avisaba de que la "alarmante" situación de muchos conventos femeninos está llevando a suprimir muchas comunidades. Por su edad avanzada, los achaques les impiden realizar las labores con las que antes obtenían sus ingresos.

Cada año cierra una comunidad en Aragón

De hecho, desde el año 2004 trece comunidades de clausura han abandonado sus conventos en Aragón. Algunas, tras más de 600 años asentadas en localidades acostumbradas al repicar de unas campanas que han dejado de sonar.

La Diócesis de Teruel y Albarracín es en la que más conventos se han quedado vacíos en los últimos años. Las Clarisas Franciscanas abandonaron Báguena en el año 2004 tras más de 400 años de presencia en la zona. El convento de San Valentín fue ocupado entonces por tres monjes jerónimos, pero la experiencia apenas duró tres meses.

Algo similar ocurrió en 2006 en Gea de Albarracín. Las cinco monjas Capuchinas se trasladaron a otros conventos de su misma orden y el edificio pasó a ser gestionado por Cruz Blanca. Un año después, las Concepcionistas hicieron lo propio en Calamocha, dejando desocupado uno de los edificios más emblemáticos de la capital del Jiloca.

El siguiente de la diócesis en caer fue el convento de Albarracín(2013), donde las ocho hermanas que quedaban se dispersaron entre dos conventos de las Madres Dominicas de Zaragoza. La orden mantiene la propiedad del edificio, que sigue vacío. Las clarisas de la capital turolense que anunciaron su decisión esta semana son, por tanto, otro capítulo más en la historia del declive de la vida contemplativa en la provincia de Teruel.

En la Diócesis de Tarazona ocurre algo parecido y en la última década han cerrado tres conventos de clausura. Las Carmelitas Descalzas abandonaron Tarazona en 2009 y pusieron a la venta el convento; las Madres Dominicas se despidieron de Calatayud a finales de 2015 y las Concepcionistas Franciscanas hicieron las maletas y dejaron Miedes dos meses después.

La Cartuja de Aula Dei se salvó por Chemin Neuf

Más sonados fueron los casos de la Archidiócesis de Zaragoza. En 2011 los cartujos dejaron Aula Dei porque el monasterio se les quedaba grande. Está catalogado como Bien de Interés Cultural, de modo que su marcha generó cierta preocupación, aunque finalmente la comunidad francesa Chemin Neuf tomó el relevo a los cartujos y desde el 2012 se encarga de la conservación del edificio y mantiene las visitas culturales.

El que sigue desocupado –y ya lleva cuatro años– es el Monasterio de Santa María de Jerusalén en la zona de La Romareda, en plena ciudad de Zaragoza. Las cinco religiosas que quedaban se mudaron en 2014 al convento de Santa Catalina y, aunque se habló de la venta del edificio y las dos hectáreas de terreno circundante, nada se ha materializado a día de hoy y desde la orden prefieren no dar detalles de las negociaciones.

En la Diócesis de Huesca solo ha cerrado el monasterio de Nuestra Señora del Pilar en la última década. Las Hermanas Capuchinas entregaron el monasterio a la diócesis, que lo transformó en la sede del Seminario y de la Casa Diocesana.

Monlora: pasan 3 órdenes y ninguna se queda

En la Diócesis de Jaca resulta curiosa la historia del santuario de Monlora, pues en las últimas dos décadas han pasado por allí tres órdenes religiosas (una masculina y dos femeninas) y ninguna se ha quedado. La última lo abandonó en 2013. Desde entonces, la Hermandad de Nuestra Señora de Monlora mantiene un servicio de restaurante enfocado al turismo rural.

El único monasterio masculino de Aragón, en El Pueyo

Por contra, la única reapertura de un convento que se ha producido en Aragón en la última década ha sido la del Monasterio de Nuestra Señora de El Pueyo, en Barbastro, donde en el año 2009 se instalaron los monjes del Instituto del Verbo Encarnado. Es, a día de hoy, el único monasterio de monjes masculino en Aragón.

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