Religión en Libertad

Los voluntarios despiden al Papa: alegría, música y una gran lección sobre la gratuidad cristiana

El Papa participó en el último gran acto de su visita a Madrid, en el que estuvieron presentes unos 18.000 voluntarios. 

El Papa explicó que los cristianos están llamados a llevar al mundo

El Papa explicó que los cristianos están llamados a llevar al mundo "la levadura de la gratuidad".Vatican mEDIA

Juan Cadarso
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Último acto del Papa León XIV en Madrid. Amanecía en el recinto ferial de IFEMA cuando el cansancio compartido entre todos los voluntarios daba paso a una alegría sincera que no necesitaba de mucho maquillaje. 

Los voluntarios, unos 18.000 aproximadamente, comenzaron rezando laudes mientras sonaba María, mírame, un hilo inmejorable para mantenerlos en pie después de varios días sin poder dormir. 

Bailes, risas... y hasta la tuna

El presentador lanzó la pregunta que todos llevaban dentro: "¿Ha merecido la pena?". Y, entonces, apareció el youtuber Abel de Jesús, para responder sin rodeos: "Tenemos mala cara porque llevamos días sin dormir, porque hemos servido para el Papa, y ahora tenemos que seguir".

Habló del "pingüino místico" y lanzó una advertencia: "El catolicismo se iba a extinguir, ¡pues había más de un millón de fieles en Cibeles!". Luego afinó más: "Hay el riesgo de los que quieren convertir el cristianismo en una moda, y de los que quieren sacar rédito de la Iglesia, y el riesgo más sutil: convertirlo en una identidad de clase o en una ideología". Y remató: "Si alguien viene a poner la patria o a la familia por encima del Evangelio, nosotros, ¡alzamos la mirada!".

Unos 18.000 voluntarios arroparon al Papa en su despedida.

Unos 18.000 voluntarios arroparon al Papa en su despedida.Vatican mEDIA

La solemnidad duró lo justo. De pronto, la tuna irrumpió con un "Julio Romero de Torres..." y "Mocita, dame un clavel...", y en las pantallas apareció un voluntario con su móvil mostrando un "Viva el Papa" infinito. El pabellón entero se dejó llevar: bailes improvisados, risas, y un desahogo colectivo. Era el último acto con el Papa, el de la despedida, pero cargado de alegría.

Pablo López tomó el relevo. "Gracias por lo que hacéis", dijo antes de cantar: "nunca dejaré de agradecerte cada luz que has encendido, tú eres patrimonio de…". Bustamante, por su parte, envió un saludo grabado a los voluntarios; Soraya, emocionada, se acordó de su familia y dijo un "que viva el Papa".

Joan, de Ecuador, sirvió de voluntaria todos estos días. "Me admiraba ver en su rostro una sonrisa, mientras cumplía con cada una de sus actividades, me ha dejado un mensaje claro: que 'seamos levadura para nuestros hermanos, invitándolos con amor y caridad a encontrarse con Cristo'", comentó a ReL.

Y, entonces, entró él. El Papa León XIV avanzó entre un coro espontáneo de "gracias, gracias". Aisha Rua rapeó, lo que eso conlleva... ante un Papa americano. Mientras, en las pantallas, unos voluntarios mayores imitaban los pasos de hip hop. Después llegó La alegría de la fe, cantada a pleno pulmón.

El regalo que hizo el Papa a Madrid.

El regalo que hizo el Papa a Madrid.Vatican mEDIA

Un padre de ocho hijos, también voluntario, tomó la palabra. Su testimonio fue breve, sencillo, pero dejó un poso de autenticidad y de entrega entre todos. 

El Papa habló al fin. "Es el último de mi etapa madrileña", dijo. Un "ohhh", de pena, recorrió todo el pabellón. "Pero me alegra que sea con vosotros", añadió. 

León XIV abrió su discurso agradeciendo a los voluntarios "de todo corazón" su entrega, su tiempo y su servicio "por amor al Señor, a la Iglesia y al Papa". Reconoció el entusiasmo con el que respondieron a la convocatoria —"cada uno ha dado lo que ha podido"— y pidió que Dios los recompense por haber ofrecido "corazón, manos, ideas, talentos, sonrisas".

León XIV bendijo las 18 primeras piedras de nuevos templos madrileños.

León XIV bendijo las 18 primeras piedras de nuevos templos madrileños.Vatican mEDIA

El Papa explicó que los cristianos están llamados a llevar al mundo "la levadura de la gratuidad". Recordó la parábola de Mateo —"el Reino de los cielos se parece a la levadura"— para subrayar que la gratuidad es un signo del Reino y una fuerza que eleva la calidad humana y espiritual de una sociedad.  

El Papa aseguró que Madrid "está más cerca del Reino de Dios" gracias al servicio de los voluntarios, porque "todo es gracia suya", y los animó a seguir adelante con humildad y generosidad. Concluyó encomendándolos a la Virgen y despidiéndose con un: "¡Gracias! ¡Nos vemos en Roma!".

Puedes ver aquí completo el encuentro con los voluntarios.

Para luego bendecir dieciocho primeras piedras, de las nuevas iglesias que se van a construir en Madrid. Y, antes de marcharse, regaló un cáliz y dejó una frase para el recuerdo: "No nos olvidemos jamás del memorial que celebramos, que Cristo nos ha salvado".

Para el final, sonó Alma misionera. Muchos la cantaron con los ojos cerrados. Otros grababan. Otros simplemente respiraban, como si, por fin, pudieran hacerlo. Mañana de contrastes en IFEMA: de rezos, rap, claveles y smartphones. Pero, sobre todo, mañana de inmensa gratitud por una visita histórica del Santo Padre.

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