Domingo, 28 de noviembre de 2021

Religión en Libertad

Silvia Gutiérrez es una impulsora de Safe Park, con alojamiento y formación

En EEUU miles de personas sin hogar viven en su coche... Silvia les ayuda con protección y esperanza

Familia viviendo en su coche.
Marnia Heke con sus hijos, de izquierda a derecha, Larone,, Ihaia y Leishae en el coche en el que han estado viviendo como miles de californianos hasta poder regresar a un hogar.

ReL

En Los Ángeles, California, cerca del 25% de las personas sin hogar viven en su propio coche. Esto supone que más de 15.000 personas duermen cada noche en su vehículo, bajo  continuos peligros, miedos e inseguridad.

Desde 2014, Silvia Gutiérrez, miembro de la Comunidad del Inmaculado Corazón, ayuda a acceder a un aparcamiento seguro a cientos de personas sin hogar a través del programa Safe Parks. Cada año, muchos consiguen reordenar su vida gracias a la ayuda de esta institución benéfica.

Barrios inseguros y con tiroteos

Un ejemplo es el de MJ, de 62 años, que vivía en un conflictivo barrio de Los Ángeles. Su hogar sufría daños colaterales por frecuentes tiroteos.  Decidió que su casa ya no era segura.  Pensó que las puertas de su coche frenarían más las balas que las paredes de su hogar y decidió comenzar a vivir en su vehículo.

Comenzó un auténtico calvario de multas de aparcamiento que concluyó con la incautación de su coche. Silvia Gutiérrez, directora de Safe parking, ayudó a MJ a recuperar su coche, y hoy busca una vivienda segura en la que vivir.

El de MJ es solo uno más de los 400 casos registrados en Safe Park que acuden a Silvia Gutiérrez en busca de un lugar estable, seguro y oportunidades de mejorar su situación económica.

Safe Park de Los Ángeles.

Uno de los diez "safe parks" de los que dispone la organización en Los Ángeles.

La fe, motor de la ayuda de `Safe Park´ a las personas sin hogar

El proyecto, fundado en 2016 por Gutiérrez, ayuda cada día a cientos de personas sin hogar que viven en sus coches.

A día de hoy, disponen de más de 10 “estacionamientos seguros” para “permitir a las personas dormir en sus coches y estacionar durante la noche en espacios públicos de forma segura”, cuenta a la periodista Soli Salgado, de Global Sisters Report.

“Cada vez que ayudamos a alguien que experimenta la falta de vivienda, también abordamos su bienestar general, nos enfocamos en convertirlos en miembros productivos de la sociedad. Realmente me hace sentir que estoy haciendo una diferencia en la sociedad”, cuenta Gutiérrez, veterana en asuntos sociales y caritativos de la Comunidad del Inmaculado Corazón.

Añade que la fe es el motor de su proyecto y que “está en el centro de lo que soy y de mi interés en servir a mi comunidad”.

Silvia Gutiérrez.

Silvia Gutiérrez, fundadora de Safe Park Los Ángeles. 

Un apoyo contra la pobreza, el miedo o la inseguridad

El objetivo primordial del Safe Park es que cada vez haya menos personas sin hogar que mueran en las calles, pero no el único.

“Nuestros usuarios realmente necesitan un apoyo que les permita regresar a su vivienda estable. Mientras se inscriben en nuestro programa, generan ingresos que ahorran y también tienen acceso a asistencia financiera para ayudarles a pagar sus primeros meses de alquiler”.

De hecho, entre los seis y ocho meses que la gente permanece de media en el programa, el 75% de ellos obtienen ingresos, consiguen trabajo o acceden a los beneficios de desempleo.

Gutiérrez destaca que uno de los grandes problemas que tratan de hacer frente es el miedo a la inseguridad de quienes residen en sus coches.

“Por ejemplo, en 2020 en Los Ángeles tuvimos muchos disturbios y protestas debido al movimiento Black Lives Matter, que afectaron directa y negativamente a nuestros usuarios de la ciudad”, explica.

“El alcalde decretó el toque de queda, y nuestros usuarios quedaron expuestos al conflicto”. En tan solo dos horas tuvieron que abrir sus programas de estacionamiento, a las 17:00 en lugar de a las 19:00, y asegurar la cobertura de sus necesidades.

Muchos de los que ayudan recuperan su vida

Tras años de experiencia, Gutiérrez constata el riesgo, miedo e inseguridad que conlleva vivir en los propios coches, sin la seguridad de cuatro paredes y un techo. Sin embargo, muchos de los que ayudan logran dejar atrás esta situación y recuperar su vida.

Sin pronunciar su nombre por respeto y privacidad, destaca "la historia de mayor éxito" que han tenido en Safe Park LA, un anciano de 71 años que lleva experimentando la falta de hogar durante los últimos 7.

Luchaba por recuperarse de un divorcio y varios problemas de salud, enfermedades cardíacas, diabetes y pérdida auditiva. Volver a ponerse en pie era un verdadero desafío y el divorcio no le ayudó.

Cuando se inscribió en el programa en marzo de 2021, a aquel hombre le urgía apoyo económico. “Necesitaba que le hicieran reparaciones a su vehículo. Pudimos ayudarlo con las reparaciones inmediatas y nos aseguramos de que tuviera seguro de automóvil, registro”, recuerda Gutiérrez.

Tras las ayudas básicas, el hombre pudo empezar a fijarse sus propios objetivos a corto plazo para recuperar la estabilidad de su vivienda, obtener ingresos y regularizar su situación legal.

“Pronto lo trasladamos a una de nuestras comunidades de Tiny Homes”, formados por pequeñas casas individuales en las que pueden vivir las personas sin hogar y recibir gratuitamente servicios de salud mental, asesoramiento sobre consumo de drogas y formación y colocación laboral.

Junto con las dificultades de vivir en su propio coche durante una pandemia y bajo frecuentes toques de queda, se añadían las condiciones climáticas, como la ola de calor que afectó a Los Ángeles el verano pasado.

Dijo que le cambiamos la vida, y que sentía que habría muerto en su coche de no haber comenzado a residir en las Tiny Homes”, donde ahora trabaja, explica.

La presencia de guardias de seguridad, disponibilidad de alimentos o programas de asistencia social son algunas de las ayudas con las que cuentan los beneficiarios de Safe Park L. A. 

Un caso de éxito

Desde la organización, destacan la especial importancia de atender a la comunidad de veteranos del ejército con problemas económicos. De hecho, tienen un aparcamiento reservado para ellos, ocupado actualmente por 50 militares retirados.

Uno de ellos es Lawrence McCue, de 75 años, y su esposa Carla, de 62. “Se dieron cuenta de que sus ingresos no podían seguir el ritmo del aumento de los costos de vida en Los Ángeles”.

El matrimonio se vio forzado a dejar su hogar y mudarse a una caravana, que acabaron confiscando poco después por su incompatibilidad con las políticas medioambientales.

En agosto de 2018, tras dos años de vivir en su automóvil y trabajar en administración de viviendas del programa social, Lawrence y Carla McCue lograron acceder a su propio apartamento, donde hoy residen.

Breve y descriptivo reportaje de CNN sobre Safe Park L.A. y su labor social. 

 

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