Jueves, 22 de octubre de 2020

Religión en Libertad

«El Angelus» muestra la cotidianidad de la vida cristiana

Millet: la fe del hombre que pintó una de las más poderosas escenas de fe en la historia del Arte

«El Angelus» de Millet, en una exposición en el Museo Van Gogh de Amsterdam.
«El Angelus» de Millet, en una exposición en el Museo Van Gogh de Amsterdam.

ReL

Pocos cuadros en la historia de la pintura, fuera de aquellos con motivos expresamente sagrados, muestran mejor la fe que El Ángelus de Millet, un pequeño óleo de 1859. La fe personal de los campesinos rezando a la Virgen al caer el sol es también la fe colectiva que fundamentó la sociedad europea durante siglos, pues lo hacen a la llamada del lejano campanario. Sobre Millet, su formación y su fe ha escrito Heather King en el Catholic Education Resource Center:

Entre octubre de 2019 y enero de 2020, El Ángelus de Millet se expuso en el Museo Van Gogh de Amsterdam junto a otras obras inspiradas en ese pequeño cuadro. Salvador Dalí se obsesionó con él y le consagró un centenar de trabajos.

Jean-François Millet (1814-1875), "el pintor de los campesinos", vertió su amor por los simples trabajadores del campo francés en obras como El sembradorLas espigadoras El Ángelus.

Millet nació el 4 de octubre de 1814 en la aldea normanda de Gruchy, en una familia de campesinos. Sus padres eran católicos devotos.

 

Retrato de Millet por el fotógrafo Nadar (Gaspard-Félix Tournachon, 1820-1910).

De joven, trabajó en los campos con su familia: segando, atando las gavillas, extendiendo el estiércol [utilizado como abono], aventando, trillando: las actividades "sencillas" que él, más tarde, consagraría en sus obras.

Recibió la confirmación en la iglesia de Gréville a los doce años. Instado por su párroco a aprender latín, descubrió a Virgilio y estas palabras [de las Bucólicas] le conmovieron profundamente: "Es la hora en la que grandes sombras descienden sobre la llanura".

Como observó su amigo y biógrafo Alfred Sensier: "Ese libro le reveló todo lo que le rodeaba, la vida en la que estaba creciendo".

El sembrador (1850), Museum of Fine Arts, Boston.

La idea del arte empezó a tomar forma vagamente en su interior. Un día, volviendo de misa, escribe Sensier, Millet "se encontró con un anciano encorvado que se dirigía, cansado, hacia casa. La perspectiva y el movimiento de esa figura encorvada le sorprendieron. Esto significó para el joven campesino el descubrimiento del escorzo. Con una sola mirada comprendió los misterios de los planos anteriores, posteriores, las subidas y las caídas. Volvió a casa rápidamente y, con un trozo de carbón, dibujó de memoria las líneas que había observado".
Su padre le animó a seguir pintando, aunque eso significara un par de manos menos en el trabajo de la granja. Durante un tiempo realizó su aprendizaje en Cherburgo con un pintor llamado Mouchel que le dijo: "Pinta lo que te gusta, elige lo que te gusta aquí, sigue tu propia imaginación, ve a los museos".

Millet, más tarde, diría sobre su formación: "Has visto mi primer dibujo, hecho en casa sin maestro, sin modelo, sin una guía. No he hecho nada distinto desde entonces".

Las espigadoras (1857), Musée d'Orsay, París.

Su primera esposa murió al poco tiempo de estar casados. La segunda, Catherine, le dio nueve hijos. Durante un tiempo vivieron en París y en 1849 se instalaron en Barbizon, en el centro-norte de Francia.

Por las mañanas, Millet sembraba, cosechaba o plantaba; por las tardes, pintaba. A pesar de su trabajo constante, durante décadas luchó contra los acreedores, pidió dinero prestado a sus amigos, vendió sus pinturas a cambio de zapatos o una cama.

La respuesta de los críticos a sus escenas rurales de recolectores de madera, carboneros o mineros iba del menosprecio a la rabia. Se negó a cambiar de estilo.

El Ángelus (1859), Musée d'Orsay, París. Pincha aquí para conocer la historia y estructura de este cuadro.

Para cuando consiguió algo de respeto en el Salón de París, su salud ya había empezado a deteriorarse. Supo que dejaría este mundo con sus espigadoras veteadas de luz, con su agotada pareja de campesinos rezando en el campo y con su sembrador dedicándose al trabajo sagrado de esparcir las semillas.

Sin embargo, nada ejemplificó mejor el sentido de lo sagrado que tenía Millet que este dato: Catherine y él se habían casado por lo civil veintidós años antes cuando, el 3 de enero de 1875, se casaron por la Iglesia.

Murió apenas tres semanas después, con 62 años.

Traducción de Elena Faccia Serrano.

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