Sábado, 19 de octubre de 2019

Religión en Libertad

Alessandro es el líder de Reale: pasó por el Cenáculo con sor Elvira

De la droga al rock cristiano: «Cuando la música canta a Dios, los jóvenes vuelven a la Vida»

Reale, durante un concierto de 2015 en la Piazza San Carlo de Turín.
Reale, durante un concierto de 2015 en la Piazza San Carlo de Turín.

ReL

En la noche del 7 al 8 de diciembre, cinco chicos y una joven madre de cuatro hijos murieron en una discoteca de Corinaldo (provincia de Ancona, en la región italiana de las Marcas), donde un rapero y trapper, Sfera Ebbasta ofrecía un concierto. La acción de una persona al rociar con gas pimienta a otros provocó el pánico y una estampida que dejó además decenas de heridos, cuestionándose también la seguridad del local.

El rapero y trapper Sfera Ebbasta es conocido por la inconveniencia de buena parte de sus letras.

En Italia, la polémica en torno las circunstancias concretas de la tragedia se ha extendido a consideraciones sobre la presencia de menores en este tipo de eventos o los mensajes que reciben en ellos con letras como las del mencionado intérprete.

Costanza Signorelli ha hablado al respecto con Alessandro Gallo, cantante cristiano con un pasado de extravío y sanación, en una entrevista en La Nuova Bussola Quotidiana:

Alessandro y su esposa Francesca son el alma de Reale.

"¿Qué buscan estos jóvenes? ¿Qué grito nos están lanzando desde la oscuridad de esas discotecas? ¿Qué quieren decirnos escuchando esa música? ¿Qué es lo que de verdad desean?". Mientras Alessandro se plantea estas preguntas, nos confiesa todo su dolor por la masacre de Ancona donde, como sabemos, cinco adolescentes y una joven madre han muerto asfixiados mientras intentaban huir de un local nocturno, como si fuera un circulo infernal.

En estos días se ha dicho un poco de todo: desde el spray de pimienta con el que se ha rociado a la gente para robar, al culpable incumplimiento de las normas por parte de los gestores de la discoteca. Desde los padres ausentes que dejan a sus hijos a merced de la nada, a la descripción de todo el mal que una cierta música vomita sobre nuestros niños y adolescentes.

Y hay en marcha una especie de competición colectiva para descargar las responsabilidades y anestesiar el sentido de culpa. Mientras tanto, las verdaderas preguntas se han quedado ahí, suspendidas en todo ese drama: ¿quién ha mirado a la cara a las víctimas? ¿Quién ha mirado de verdad a estos seis muertos y a todos los jóvenes que representan? Porque es fácil gritar la propia indignación y, después, pasar página. Es distinto, en cambio, cuestionarse de verdad y aceptar cambiar la propia vida, empezando por reconocer que estos jóvenes nos imploran que los miremos a los ojos, no los hipnotizados por los smartphone, sino los del corazón

Alessandro Gallo se ha planteado estas preguntas. No sólo porque ha vivido en su piel el agujero negro de la droga y la desesperación que el trapper de turno vende como libertad a nuestros hijos. Sino, sobre todo, porque Alessandro ha apostado su vida sobre la música, haciendo de ella un instrumento para testimoniar a todos la Salvación.

Algunos de los trabajos de Reale.

De hecho, en 2009, junto a su mujer, Francesca Cadorin, y un grupo de amigos, fundó Reale, una Christian rock band, con una intuición clarísima: "Cantar a Dios y a la Salvación, haciendo música bella y de calidad, para ofrecer a los jóvenes una alternativa creíble. ¡Para nosotros la música cristiana no es una elección de serie B, sino la mejor música que se puede ofrecer a este mundo! Escucharla te puede cambiar la vida, ¡precisamente como nos pasó a nosotros!".

Así presenta Reale su último álbum, Travolgemi [Abrúmame]. 

-Alessandro, partamos justo desde aquí: la música. Muchos, en estos días, se han escandalizado, con todo el derecho, por los textos de las canciones de Sfera Ebbasta y de sus colegas trapper...

-Cuando estaba en la comunidad de recuperación en Medjugorje, la madre Elvira nos repetía siempre: "¡Llenaos los ojos y el corazón de belleza, entonces dormiréis soñando cosas bellas y viviréis construyendo cosas bellas!".En definitiva, es innegable que si un chico joven escucha noche y día a un hombre que le repite que use a las mujeres con violencia, que viva por el dios dinero, que se drogue sin límites... al final, ¿cuál podrá ser su modelo de vida? Sin contar con que estos mensajes se repiten continuamente en internet, en la televisión y en las revistas. Es evidente que hoy en día todo empuja a escoger lo peor, siempre lo peor. Pero es necesario estar atentos y no atribuir toda la responsabilidad de lo que ha pasado a la música o a un género musical, identificándolo como el mal absoluto. También este comportamiento puede ser una manera de descargar una responsabilidad que, en cambio, debe obligarnos a reflexionar a todos. Creo que el problema va más allá de la música, esos jóvenes llevan dentro un vacío enorme que viene de antes.

-¿Cual?

-Pongamos un ejemplo. Mi mujer Francesca y yo tenemos dos hijos: Samuel de 11 años y Alegría de 8. Nuestra casa es una "lucha" continua, ¿sabe por qué? Porque Samuel es el único de sus amigos que no tiene teléfono, porque es el único de sus amigos que no se queda despierto hasta tarde viendo la televisión, es el único que no puede quedarse jugado horas y horas delante del ordenador... por estos motivos, cada día es una batalla continua. Entonces: yo, padre, sé que el está librando su batalla, la de su edad, para obtener aquello que cree desear... ¡y es así precisamente! Lo que no es justo es que si su madre y su padre renuncian a luchar con él, porque esta es un lucha necesaria para que él crezca. ¿Somos buenos? ¿Somos mejores? ¿Tendremos menos problemas que los demás? ¡Absolutamente no! ¡Pero nosotros no podemos renunciar a educar a nuestros hijos! No podemos ir hacia atrás, ellos necesitan que les mostremos la diferencia entre el bien y el mal, cada día, concretamente, y también necesitan que les protejamos del mal cuando es necesario.

-¿Quiere decir que los padres de hoy en día están renunciando a educar?

-Quiero decir que hay un vacío que viene de antes. Quiero decir que estos chicos que abarrotan las discotecas llenas de droga y alcohol para escuchar al nuevo trapper de turno, viven un vacío que viene de antes de la música que escuchan. Un vacío de educación, un vacío de compañía, un vacío del sentido de la vida. Y en este vacío devastador arraiga todo lo que el mundo propone, llenando el espacio dejado por quién tenía que llenarlo con una incesante propuesta de Bien. 

-¿Cuánto tiene que ver vuestra elección de hacer música con este vacío?

-Todo. Como he dicho, cuando tenía 17 años acabé en una comunidad de recuperación para salir de la toxicodependencia: antes de cumplir la mayoría de edad, ya había llegado al final de la línea. Fue ahí precisamente, en la comunidad del Cenáculo de sor Elvira, donde el encuentro real con Jesucristo me curó completamente. Y fue ahí también donde conocí, por primera vez, la Christian music. Me gustaba un montón, era bello escucharla, pero fue cuando descubrí que los textos (en inglés) hablaban del Evangelio, de textos de la Biblia, de oraciones a Dios... cuando me quedé completamente estupefacto. Entendí una cosa fundamental: a ese Dios del que me estaba enamorando yo podía hablarle así, tal como yo era, con mi formula, esa que Él me había puesto en el corazón desde siempre: ¡la música! Pero no es todo... 

-Continúa.

-Un día, sor Elvira nos dijo: "¡De ahora en adelante, todo lo que habéis aprendido en el mal, tenéis que usarlo para el bien!". ¡Tenía toda la razón! Nosotros, por el mal, estamos dispuestos a hacer de todo. Por la droga, por nuestros placeres y por nuestro egoísmo hemos hecho verdaderamente de todo, hemos usado todas nuestras fuerzas y nuestra inteligencia. ¡Ahora tenemos que usar la misma fuerza y la misma intensidad para hacer el Bien! I Reale nacieron tiempo después, el camino de recuperación fue largo y lleno de desafíos, me quedé en la comunidad casi seis años. Una vez fuera me casé con Francesca y no fue hasta 2009 que fundamos, junto a algunos amigos, nuestro grupo musical. Pero la promesa que le hice a sor Elvira ese día marcó profundamente nuestra elección de hacer música, y aún nos guía hoy. Cada mañana nos despertamos con la urgencia de entender cómo comunicar a los jóvenes la Alegría. Cómo hacerles entender, en cualquier situación en la que se encuentren, que una vida bella es posible, que la verdadera felicidad existe y que tiene un nombre y un rostro: ¡es Jesucristo que nos espera a cada uno de nosotros!

Además de Alessandro Gallo y Francesca Cadorin, conforman Reale: Giurisato Luca (guitarra eléctrica), Francesco Lora (guitarra eléctrica), Rubiliani Diego (bajo), Minazzo Dario (batería).

-Concretamente, ¿qué significa para vosotros hacer esta clase de música?

-Ante todo quiere decir hacer música en serio: buena calidad, buena producción, buenos arreglos, una red profesional seria, un mensaje muy claro y fuerte... porque no se puede llevar el mensaje de la Salvación de una manera blanda y, al mismo tiempo, no se puede ostentar el nombre de Dios en un lugar donde puede desvalorizarse. Por otra parte, quiere decir que cada día nosotros mismos vivimos a la luz de la palabra de Dios, de la oración, de la Adoración Eucarística. Quiere decir que cuando estamos en crisis y cuando estamos felices, nos arrodillamos para preguntar y para agradecer a Dios: así nacen nuestras canciones. Es una elección de cada día, es un camino y una lucha cotidiana. 

-En vuestros conciertos proponéis también la Adoración Eucarística, ¿cómo es eso?

-Es una propuesta que hacemos a los sacerdotes de las parroquias en las que tocamos, y luego ellos deciden. Esto para nosotros es el fundamento de todo y el motivo es muy simple: a nosotros, la Adoración nos ha salvado la vida literalmente y creemos que es una manera auténtica de hacer que los jóvenes encuentren a Jesús. La presencia real de Jesús Eucaristía supera todos nuestros intentos y anula todos nuestros límites. Y sucede exactamente así: quienquiera que encuentre a Jesús no se va igual que antes, siempre ocurre algo.

-¿Me puede poner algún ejemplo?

-Después de cada concierto recibimos una infinidad de mensajes de chicos que encuentran el coraje de entrar en el juego, de arriesgarlo todo, de apostar por el Bien. El último que nos llegó, por ejemplo, es de una chica de 16 años que ha decidido aceptar la invitación de una compañera que la acosa: "No se si será una trampa -nos ha escrito-, pero no me importa, quiero ir y la quiero perdonar, porque después de vuestro encuentro he entendido que yo también quiero ser santa". También nos ha escrito un sacerdote que nos ha hospedado recientemente para un concierto: "Vuestro testimonio ha servido de estímulo a un joven que ha decidido emprender un camino de discernimiento para el sacerdocio". Son noticias que no hacen la noticia, ¡pero si supierais cuántas hay! ¡Cuánta hambre de verdad, de belleza, de amor verdadero hay en los jóvenes! Por esto es un dolor aún más grande ver todo el vacío y el mal devastador que los rodea. Pero no podemos desalentarnos, esta es, hoy, nuestra tierra de misión: nuestras ciudades, nuestras plazas, nuestras familias son el lugar de misión ¡y nosotros tenemos que agradecer a Dios porque podemos ponernos humildemente a su servicio para construir Su Reino!

Traducción de Elena Faccia Serrano.

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