Sábado, 17 de agosto de 2019

Religión en Libertad

Pedro Cura Lluvià muestra un tesoro: «El Libro de los Salmos es un joyero de 150 joyas»

Miguel Vidal / ReL

El padre Pedro Cura Lluvià ha publicado Delante de los Ángeles para Ti salmodiaré
El padre Pedro Cura Lluvià ha publicado Delante de los Ángeles para Ti salmodiaré
Pedro Cura Lluvià es sacerdote de la Congregación de los Cooperadores Parroquiales de Cristo Rey (CPCR). Ha sido profesor de Literatura e Historia y Sagrada Escritura y ha dedicado largos años a dirigir los ejercicios espirituales de San Ignacio y a la predicación de retiros y conferencias de espiritualidad, actividad que compatibiliza con su labor en la Universidad San
Pablo CEU (Madrid), de la que es capellán.

El Padre Pedro Cura propone Delante de los Ángeles para ti salmodiaré como un libro destinado a ayudar en la oración fundamental, en aquella en la cual, según San Pablo, “el Espíritu viene en ayuda de nuestra flaqueza. Pues nosotros no sabemos pedir como conviene; mas el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables”.

-¿Cómo definiría Vd. el Libro de los Salmos?
-Yo diría que es un joyero de 150 joyas que son los 150 salmos. Son como un compendio de toda la Sagrada Escritura. En ellos Israel canta las gestas de Yahvé en favor de su pueblo. Es patente la fidelidad de Dios a pesar de las infidelidades de Israel. Son como un recorrido por todos los libros históricos, sapienciales y proféticos del Antiguo Testamento. Son además una proyección hacia el Nuevo Testamento: anuncian al Mesías Salvador. Jesucristo y los Apóstoles citan los salmos. Son como el anuncio gozoso de la nueva economía de la gracia de la salvación proclamada en el Nuevo Testamento.

-Sabemos que Jesús oraba con los salmos. ¿Cómo imagina Usted a Jesús en esa oración?
-Como piadoso israelita, Jesús recita Salmos. Yo creo que era muy consciente de que son escritos inspirados por el Espíritu Santo. Cuando Jesús ora al Padre lo hace en el amor que le une Él. Y el vínculo de amor entre el Padre y el Hijo es la tercera persona de la Santísima Trinidad, que es el Espíritu Santo. Cuando Jesús se sirve de los salmos ora al Padre en unión de amor con palabras inspiradas por el Espíritu Santo.

-El contacto más habitual con los salmos quizá sea hoy la Liturgia de las Horas ¿Le parece a usted acertado que se haya extendido esta recitación entre los laicos?
-Sin ningún género de dudas, porque el rezo de las horas canónicas no es una oración privada. Es oración pública de la Iglesia. Es la Iglesia entera la que por Cristo con Él y en Él ora al Padre en la unidad, en comunión de oración con el Espíritu Santo.

-Se dice que los salmos son una escuela de oración. ¿En qué sentido?
-En los Salmos se encuentran todas las formas de oración: la alabanza, la bendición, la acción de gracias, la petición de perdón, la súplica confiada. Y se ve siempre en ellos reflejado el estado de alma que se está viviendo, y la forma más apropiada para elevar el corazón a Dios de la forma más conveniente.

-Hay salmos con expresiones que pueden sorprender y turbar al orante. Parecen manifestar deseos de venganza contra los enemigos de Dios y de Israel. Se desea para ellos la destrucción, la muerte, el exterminio... ¿Cómo compaginarlo con el amor a los propios enemigos que nos enseña Jesucristo?
-Algunos salmos tienen formas imprecatorias contra los enemigos. En la oración de la Liturgia de las Horas estas expresiones se han suprimido por precaución y prudencia. Sin embargo están en el texto original inspirado y son también palabra de Dios. Pero necesitan una explicación. Puede ser que el autor sagrado hable en espíritu profético, y más que expresar un deseo, anuncia un castigo. 

»Así decir: ¨que sean destruidos¨, hay que entenderlo como: serán aniquilados, recibirán el castigo que se merecen. La lectura cristiana del Evangelio ayuda a hacer la distinción entre el mal y los malvados. Hay que desear que el error y el mal desaparezcan y sean destruidos y aniquilados, pero que los que obran el mal o están en el error, se conviertan y se salven. Que dejen de ser enemigos de Dios para que se conviertan en amigos. Y hay que amarlos como hijos de Dios que son, y rezar por ellos para que se conviertan.

-¿Hay que aconsejar la lectura de los Salmos también a los no creyentes?
-La palabra de Dios se dirige a todos y habla al corazón del hombre. Es muy aconsejable que todos la escuchen. Puede haber un simple versículo de un Salmo que toque de una manera especial a un no creyente, y sea una luz que le mueva a la conversión.

-Háblenos de sus Salmos preferidos.
-La respuesta no es fácil, porque unos Salmos pueden tocar más el corazón de unas personas que otras. Personalmente me quedaría con todos, pero puedo subrayar el Salmo 15(16);17(18) súplica confiada al Seños en momentos de peligro y angustia. De alabanza: 18(19). De confianza: "El Señor es mi Pastor, nada me falta" 22(23). De petición de perdón: 50(51); 129 (130). De acción de gracias: 135 (136); 137(138).
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