Jueves, 17 de octubre de 2019

Religión en Libertad

Es un experto preparador internacional que colabora con el doctor Kleponis

Los sacerdotes deben formarse para ayudar a cada vez más pornoadictos: el padre Kilcawley dice cómo

La pornografía en internet y la difusión masiva de los dispositivos portátiles ha disparado el consumo y rebajado hasta la primera infancia la edad del primer consumo, buscado o no.
La pornografía en internet y la difusión masiva de los dispositivos portátiles ha disparado el consumo y rebajado hasta la primera infancia la edad del primer consumo, buscado o no.

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"Ahora, hasta los niños están expuestos a la pornografía desde los 8 años y la pornografía es la causa de uno de cada cuatro divorcios. El problema es que muchos adultos no son conscientes del desastre que la pornografía está provocando. En Estados Unidos hay más conciencia sobre este problema; de hecho, algunos estados la consideran una crisis de salud pública". El que delinea este cuadro dramático es el padre Sean Kilcawley, estadounidense, uno de los máximos expertos mundiales sobre los problemas causados por la pornografía. A su paso por Italia, Elisabetta Broli le entrevistó para La Nuova Bussola Quotidiana:

Sean Kilcawley es sacerdote de la diócesis de Lincoln (Nebraska) y responsable de la delegación diocesana de Familia. Es también asesor de Integrity Restored, un programa de sanación de la pornoadicción del que también forma parte el psicólogo Peter C. Kleponis autor de Pornografía. Comprender y afrontar el problema.

Nos encontramos con el padre Kilcawley durante su gira italiana, que consiste en una serie de encuentros dirigidos a formadores (profesores, psicólogos, educadores, catequistas) y un seminario de formación para sacerdotes. Ya había estado en Italia en 2017 para la asociación Puri di Cuore [Puros de Corazón], con quienes había viajado por muchas ciudades italianas haciendo conferencias sobre La pornografía, contaminación humana. El padre Sean, que fue ordenado sacerdote en 2005 y se formó en el Instituto Juan Pablo II, es un orador reconocido en Estados Unidos sobre la Teología del cuerpo, el amor humano y la dependencia de la pornografía. Ha sido consejero de la conferencia episcopal estadounidense para el documento Crea en mí un corazón puro. Una respuesta pastoral al uso de la pornografía.

-Padre Sean, en Italia se habla poco de pornografía, los libros sobre el tema se cuentan con los dedos de las manos. La pornografía está considerada por nosotros como un pasatiempo inocuo. ¿Cuál es la situación en Estados Unidos?

-En Estados Unidos hay una mayor conciencia con respecto a Europa sobre el hecho de que la pornografía es un problema. Un creciente movimiento reconoce la pornografía como una crisis de salud pública. Varias organizaciones, tanto religiosas como laicas, trabajan para proteger a los jóvenes de los daños de la pornografía y para emanar leyes que protejan a los niños y a las víctimas de la sexualización de la sociedad. Aún  hay miembros de la sociedad que creen que la pornografía es un pasatiempo legítimo y una actividad que no genera víctimas, pero el intenso debate interno de nuestro país me hace esperar que quienes quieran liberarse de la pornografía puedan disponer de los recursos necesarios para obtener esa libertad.

-¿Tampoco en Estados Unidos los padres de los adolescentes se dan cuenta del problema? En Italia a menudo la respuesta ante la alarma de la pornografía es: pero, ¿quién de joven no ha mirado algún vídeo o revista porno?

-En este tema, muchas personas hacen referencia a su propia experiencia con la pornografía. Cuando era joven, a menudo estuve expuesto a revistas y en un par de ocasiones a vídeos. Sin embargo, a lo que nos enfrentamos hoy en día es una novedad. Los jóvenes de hoy tienen más acceso que nunca a la pornografía más violenta, más explicita y más fácilmente disponible. Si bien es cierto que la pornografía siempre ha existido, nunca había sido accesible en un dispositivo portátil. Nunca había sucedido que los padres que quieren educar a sus hijos en los valores cristianos descubran que también sus hijos ven pornografía en su habitación.

-¿Cuáles son los datos más significativos que emergen de las investigación que ha leído?

-Como sacerdote responsable del ministerio con las familias, las estadísticas más significativas son que los niños están expuestos a la pornografía entre los 8 y los 11 años, y que la pornografía u otras formas de interacción sexual virtual son la causa de uno de cada cuatro divorcios.

-¿Qué están haciendo los políticos en Estados Unidos para combatir la pornografía? Los Estados Unidos son el mayor productor y consumidor de pornografía.

-Algunos estados han declarado la pornografía como una crisis de salud pública, creando así las bases para acciones en el campo educativo, como también para acciones legales con el fin de proteger a los niños de la pornografía. Siempre ha sido ilegal vender material pornográfico a menores de 18 años. Aun así, con Internet, los menores de 18 años ahora pueden acceder a material pornográfico en sus smartphones, tablets y ordenadores. El mundo digital no acepta las mismas reglas que el mundo físico. Uno de los estados americanos ha aprobado una ley según la cual los proveedores de servicios de internet tienen que dar, al cliente que las pide, soluciones para filtrar la red. Mi esperanza es que llegará un momento en el cual Internet se filtre desde el origen, y los clientes que quieran acceder a contenidos pornográficos tengan que hacer una solicitud explícita.

-El Papa Francisco ha hablado varias veces de pornografia. ¿Entienden el problema los pastores de la Iglesia en Estados Unidos? ¿Están capacitados para indicar los caminos de recuperación?

-En noviembre de 2015, la conferencia episcopal estadounidense aprobó la declaración Crea en mí un corazón puro, en la cual los obispos explican los daños causados por la pornografía, dan indicaciones y animan a la Iglesia de Estados Unidos a resolver este problema. Diversas diócesis del país han empezado a hablar de pornografía, organizando un fin de semana de sensibilización en el cual se lee una carta del obispo durante la misa dominical y se ponen a disposición de los fieles recursos adecuados. Cada vez hay más oportunidades disponibles de formación para sacerdotes que quieran conocer los caminos de recuperación y cura de la dependencia de la pornografía. 

-Hemos seguido el programa de su última gira en Italia. Ha dado tiempo para una formación de tres días a sacerdotes. Por la pequeña muestra que ha tenido, ¿ha observado diferencias con los sacerdotes estadounidenses?

-Hablando con los sacerdotes en Milán, la cosa más sorprendente es que su experiencia es muy similar a la de los sacerdotes de Estados Unidos. Los comentarios más comunes son que la formación del seminario no les prepara suficientemente para trabajar con fieles que luchan contra la pornografía u otros comportamientos sexuales compulsivos. Muchos sacerdotes se sienten solos, sin apoyo, y tienen dificultades para formar una comunidad que los respalde en los momentos difíciles. Al final, ha habido un sentimiento común de gratitud por la oportunidad de haber tenido tiempo de considerar este problema pastoral, y cómo poder afrontarlo haciendo propio un programa de evangelización, catequesis y acompañamiento pastoral. Si bien nuestra experiencia cultural es distinta, las cosas en común superan las diferencias. 

La obra del psicólogo Peter C. Kleponis incluye un abordaje completo de la dependencia de la pornografía según las diferentes circunstancias personales del adicto. Pincha aquí para adquirir ahora Pornografía. Comprender y afrontar el problema.

-¿Cómo pueden ayudar los sacerdotes a las personas afectadas por la pornodependencia?

-A mis hermanos en el sacerdocio les indico tres puntos: 

1. Educaos a vosotros mismos. Todos los que viven en el celibato son llamados a ser "expertos en el amor". Estudiando el problema de la dependencia sexual y de la recuperación, los sacerdotes se vuelven cada vez más conscientes de lo que significa ser hombres de comunión y amor.

2. Formad alianzas. La dependencia de la pornografía es un problema físico, psicológico, espiritual y social. La recuperación a menudo incluye una solida dirección espiritual, una atención psicológica y un grupo de apoyo con el cual se llega a conocer el significado profundo de la amistad. A menudo, los sacerdotes son los primeros en recibir a las personas que sufren y tienen que saber a dónde derivarlas, cuáles son los recursos adecuados para que encuentran ayuda. 

3. ¡No tengáis miedo! Estamos llamados a proclamar el Evangelio "a tiempo y a destiempo". Sobre todo en el clima actual de la Iglesia, donde se presta cada vez más atención a los pecados de los sacerdotes y obispos, tenemos que seguir proclamando la verdad sobre Jesucristo que vino aquí a llamar a los pecadores a la conversión. En nuestro tiempo, los pecados más comunes son de naturaleza sexual y tenemos que ser audaces en proclamar la esperanza y la sanación en un mundo que ha caído en la oscuridad

Un folleto de la sanidad tailandesa para rehabilitación de pornoadictos. Muchos países empiezan a considerar la pornoadicción como un problema de salud pública.

-Sabemos que usted indica, como uno de los tres pilares para la recuperación de la pornodependencia, junto al crecimiento espiritual y a la terapia psicológica, los grupos de autoayuda, en particular los que aplican el programa de los Doce Pasos de los Alcohólicos Anónimos. Hay quien ve esto como un método demasiado americano. ¿Qué piensa? ¿Qué ayuda pueden dar en la recuperación que no se encuentre en otra parte?

-Los Doce Pasos son un método de conversión. Lo que encontramos ahí, lo encontramos también en los Evangelios. Son una vía de conversión para todos, a lo mejor están considerados demasiado americanos porque son muy pragmáticos; en general, los dependientes necesitan instrumentos pragmáticos. Se trata de lo siguiente: 

1. Admitir que somos impotentes ante el pecado y que no podemos controlar nuestras vidas, no es otra cosa que admitir "yo no puedo hacer nada sin Cristo y puedo hacer todo con Él".

2. Creer que Jesús puede librarnos de la esclavitud del pecado es una convicción fundamental para el cristianismo.

3. Confiar nuestras vidas a Jesús no es más que un acto de fe

4. Hacer un inventario moral profundo, admitir nuestros defectos de carácter es un examen de conciencia

5. Admitir todo a nosotros mismos, a Dios y al menos a otra persona es una confesión general

6. Preparar nuestros corazones para permitir que Dios remueva nuestros defectos significa que estamos abiertos a la santificación y la conversión

7. Pedir a Dios que remueva nuestros defectos es una oración de súplica. Por lo tanto, estamos listos para empezar a reparar y sanar nuestras relaciones con los demás

8. Preparamos una lista de todas aquellas personas a las que hemos hecho daño, dispuestos a enmendar nuestros errores

9. Por lo tanto, los enmendamos. Esto es simplemente seguir el consejo de Jesús que dice "si presentas tu ofrenda al altar y te acuerdas de que tu hermano tiene algo en tu contra... primero reconcíliate con tu hermano y después vuelve a presentar tu ofrenda" (Mt 5, 23-24). 

10. Continuamos haciendo un inventario personal y, si está equivocado, lo admitimos enseguida. Esto se encuentra en el examen de conciencia cotidiano: el "examen" ignaciano.

11. Intentamos mejorar nuestro contacto consciente con Dios: esta es la vida de oración

12. Intentamos llevar este mensaje a otros: nos convertimos en evangelizadores

Los Doce Pasos son, sencillamente, un recorrido de acompañamiento y conversión. Tal como yo lo veo, los Doce Pasos no son muy americanos, son demasiado católicos.

Traducido por Elena Faccia Serrano.

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